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Táchira es el campeón del sufrimiento

Táchira alzó la copa por octava ocasión | FOTO: AVS/ Gennaro Pascale

Táchira alzó la copa por octava ocasión | FOTO: AVS - Gennaro Pascale

El Carrusel Aurinegro celebró ayer con toda su gente la obtención su octava estrella como ganador de la temporada 2014/2015, al batir 1-0 a un brioso Trujillanos que hizo padecer a los locales hasta el final 

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El árbitro José Argote dio los tres pitazos definitivos, y Daniel Farías soltó una bocanada de aire, en señal de alivio. Miró a la tribuna, buscó a sus seres queridos, los saludó con la mirada, y se dispuso a celebrar con su cuerpo técnico.

Su reacción estaba justificada. No era sólo por el sufrimiento de un partido en el que Táchira tuvo que padecer más de la cuenta para batir 1-0 a un complicado Trujillanos, también por todo lo que tuvo que vivir su equipo en esta temporada, que se pareció mucho a esa montaña rusa que fue el partido de ayer en Pueblo Nuevo.

El cuadro atigrado tuvo que jugar más de 30 partidos, con viajes largos y padeciendo muchas penurias en el camino. “Había que sufrir para ganar”, dijo Jorge “Zurdo” Rojas, autor del gol de la diferencia a los 75 minutos del partido a DirecTV Sports. “En las finales hay que tener jerarquía, pero también un poco de suerte”, aseguró.

La fortuna acompañó a Táchira en el cierre del Clausura, junto al tesón de no rendirse. Ese día anotó Wilker Ángel a los 93 minutos, y ayer, además del gol del Zurdo, quien se erigió como el mejor jugador del torneo 2014/2015; dos postes y dos atajadas de Allan Liebeskind le permitieron al cuadro atigrado la posibilidad de titularse por octava vez en la historia.


Una tromba. Táchira fue un vendaval desde la salida del vestuario. Buscó con ahínco el gol, y se aprovechó del desorden del equipo de Horacio Matuzcyzsck, que poco a poco fue asentándose en la cancha y comenzó a complicar a los locales, que comenzaron a caer en desesperación.

El público andino, impaciente e inclemente, comenzó a increpar a sus jugadores, mientras los Guerreros de la Montaña se creían la posibilidad de lograr la hazaña de ser campeones en Pueblo Nuevo.

Eso desquició a los atigrados, victimas del cansancio de su complejo itinerario del semestre.

“Desde que llegamos acá hace dos años y medio, nos tocó sufrir mucho”, comentó Daniel Farías, después de soltar un par de lágrimas, de alivio, de desahogo. “Tuvimos un poco de suerte, para ganar acá hay que tenerla, pero se trabajó muy duro para poder conseguir este logro”, dijo el DT a la transmisión de TV.


Suerte de campeón. A los 73 minutos, Luiryi Erazo derribó a César “Maestrico” González, y Rojas convirtió ese sufrimiento e impaciencia en una momentánea alegría. “Estos penales hay que cobrarlos así, me la jugué haciéndolo despacio, y me salió”, contó el volante, quien en 2010 había estado en el torneo corto que obtuvo Táchira de la mano de Jorge Luis Pinto, pero, fue traspasado a Mineros y no pudo estar ni siquiera en la caravana de celebración.

El propio Erazo estrelló un balón en el poste diez minutos más tarde para Trujillanos, ante un remate que en la jugada anterior Raúl Vallona también había pegado en el palo. Ese fue el golpe de suerte que le permitió a los atigrados estar tranquilos.

Al final, el destino le devolvió la alegría a Táchira. Ayer se sacaron cinco años de espera, y con un poco de sufrimiento, les tocó volver a celebrar.