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Las "jugadas" del venezolano para entrar al Suramericano de Baloncesto

Si no quiere hacer cola, puede pagar 16.000 o 20.000 para asegurar un sitio privilegiado en el Poliedro | @Mindeporte

Si no quiere hacer cola, puede pagar 16.000 o 20.000 para asegurar un sitio privilegiado en el Poliedro | @Mindeporte

El gobierno nacional afirmó que todo el pueblo podría ver la competición internacional de forma gratuita en el Poliedro de Caracas y que no venderían los boletos, pero lo que no dijo es que esa acción traería conflictos y dejaría ver el lado "vivo" de los fanáticos del baloncesto

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Cualquiera puede ver un juego de La Vinotinto. Ese sería el pensamiento de quien escucha del ministro de Deporte, Mervin Maldonado, que la mayoría de las entradas para el Suramericano de Baloncesto 2016 son gratis. Pero la realidad es otra: para asistir al evento que se celebra en el Poliedro de Caracas hay que hacer mil y un vueltas que ponen a prueba la cartera o la audacia (esa que siempre ha presumido el venezolano).

Oficialmente hay dos formas para ver a la selección nacional en el tabloncillo: pagar 16.000 o 20.000 bolívares por una de las sillas VIP, esas que se ven por televisión en su mayoría vacías tanto a lo largo como a lo ancho de la cancha, o lanzarse a la aventura de conseguir uno de la indescifrable cantidad de boletos que empiezan a repartir a una hora que aún no tienen clara ni fanáticos ni autoridades

Si el venezolano elige la última opción debe pasar por una serie de obstáculos y personajes en su intento de obtener de forma "solidaria" las entradas, lo que incluye colas bajo el sol, policías, personal de seguridad y guardias nacionales alteneros, además de una incertidumbre por no saber si al llegar le dirán que se terminaron los boletos. 

De cualquier forma, y todas son válidas en este país, los venezolanos pueden identificarse dentro de los siguientes grupos para poder ver de cerca a los "Héroes de México":

1. El millonario: el que gastaría más de sueldo mínimo para ver a la selección. Entradas entre 16.000 y 20.000 Bs desde un puesto privilegiado. Estos boletos están reservados en su mayoría para quienes tienen un ingreso muy elevado, algunos los llamarían "enchufados". En realidad no son muchos los de este tipo y las pruebas se observan en cada transmisión con decenas de puestos vacíos. 

2. El suertudo: el que consiguió entradas por privilegios: trabajadores de ministerios o de empresas involucradas en el evento. Algunos de los boletos que se regalan a los distintos entes gubernamentales son generales y otros VIP, depende del nivel de importancia dentro del gobierno. Mientras que dentro de la organización del Suramericano también existen algunos que obtienen boletos "preferenciales" por estar dentro de todo lo que está pasando. 

Es en este grupo que surge la reventa. Guardias nacionales, personal de seguridad del evento y demás entes involucrados comercializan para obtener entradas. 

Uno de los trabajadores del Poliedro aseguró que este grupo es usual y son los responsables de que exista una "mafia" y haya menos puestos disponibles.

"Esto aquí es como todo en el país: se agarran unas entradas para ellos bien temprano y lo que queda es lo que le dan a la gente”, expresó. 

Pero hay una excepción en este grupo y son los ganadores de las trivias que el ministro de Deporte hace en su cuenta de Twitter. Maldonado pregunta algo relacionado con el evento y las personas que respondan correctamente ganan entradas para los partidos de la selección nacional. 

3. El sacrificado o alcahueta: es aquel que compra las entradas revendidas a costos que van desde 3.000 hasta 6.000 bolívares. Los revendedores son quienes han hecho cola y consiguieron entradas después de un tiempo o quienes son parte del grupo de los suertudos. El punto de reventa fijo es desde la salida de la estación de metro La Rinconada hasta llegar a la cola en las puertas del Poliedro. 

También participa en este grupo el personal del evento que busca obtener lucro de tickets gratuitos.

"Tengo cuatro entradas que conseguí, allá abajo las están vendiendo en 6.000, pero podemos hablar y las dejo en 5.000 o 4.500", señaló uno de los trabajadores del sitio.

4. El abusador: este es el típico venezolano que quiere ser más pilas que sus coterráneos y no tener que calarse una cola parecida a las que ocurren fuera de los comercios de comida. El personaje no sería como es sin la ayuda de los trabajadores del evento y los guardias nacionales.

"Tengo un guardia allá abajo que si me dices le digo que te pase por detrás y te puede meter aquí en la cola, pero tienes que rescatarme". Esta es una de las frases que se pueden oír si se trata de obtener una entrada de esta forma. 

"Dile que se vengan a las 4:30 pm y yo los paso sin mucha bulla allá abajo y después cuadramos". Es otra de las estratagias que se aplican. 

5. El madrugador: La opción del sufrimiento y el día a día: hacer cola bajo un sol inclemente. Desde las siete de la mañana y hasta un poco antes hay venezolanos en las puertas del Poliedro esperando que inicie la entrega de boletos gratuitos. Con la organización de la Policía Nacional Bolivarianaa se esperan horas sin saber la hora de inicio del proceso. Unas voces dicen que a las 8:00 am, luego que a las 10, luego a las 11 am y finalmente poco antes del mediodía comienzan a pasar los grupos por los controles de seguridad.


Aunque el fanático puede estar en los grupos 2, 3 y 4, hay algo que nadie advierte: el amiguismo y el ventajismo. Una vez dentro del Poliedro hay uno de los palcos que está reservado, no se sabe para quienes o por qué ellos tienen la posibilidad de ver el juego desde un sitio tan táctico, pero así sucede. Mientras que la mitad de los asientos del pequeño palco están vacíos, los que sudaron para entrar a ver a la selección lucirse preguntan por qué ese sitio no está habilitado como todas las áreas generales prometidas por el gobierno nacional. 

Al final de la jornada, la frustración de quienes no pudieron entrar a ver a Venezuela ser la selección invicta de la competencia es expresada en las redes sociales. 


Con información de reporteros de El Nacional Web