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"Speedy” González persigue un puesto fijo

El piloto venezolano se siente como pez en el agua en el campeonato de monoplazas más importante de Estados Unidos | Foto Cortesía Speedy González

El piloto venezolano se siente como pez en el agua en el campeonato de monoplazas más importante de Estados Unidos | Foto Cortesía Speedy González

El venezolano quiere consolidarse como piloto titular en una escudería del campeonato de monoplazas más importante del continente

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Cada semana que contempla una prueba en el calendario de la IndyCar es esperada con impaciencia por el piloto venezolano Rodolfo González. Él se entera el lunes o el martes si va a poder competir.

“A veces no puedo dormir. Siento mucha ansiedad”, describe Speedy, quien espera  con incertidumbre que al sonar su teléfono sea el personal del equipo Dale Coyne Racing. “Ha pasado que me llaman el martes en la noche y me dicen que me compraron un pasaje y debo estar en la madrugada en el aeropuerto. Al día siguiente ya debo presentarme en el circuito”.

Es decir, a González lo ponen a correr antes de montarse en el automóvil. Y luego debe superar las horas de vuelo, trasnocho y jet lag. Pero a pesar de las distancias y penurias el venezolano disfruta al máximo la experiencia.

Por estos días está radicado en Barcelona, España, pues ejerce el rol de comentarista en el canal F1 Latinoamérica, apoyando en las transmisiones internacionales a Nira Juanco, Víctor Seara, Diego Mejía, Ramón Duran y Enrique Scalabroni, entre otros especialistas.

“Para mí es un gran honor poder ofrecer un punto de vista diferente, pues como he manejado en muchos de los circuitos en donde se realizan las carreras, hago análisis basados en mi experiencia. He piloteado allí, conozco las reglas y he tenido que tomar decisiones en un milisegundo. Eso es algo que le gusta a los televidentes”, señala.

A pesar de que disfruta vestir de traje delante de las cámaras, su pasión es competir dentro de las pistas. “Considero que este año ha sido muy bueno para mí, pues debutar en la IndyCar era un sueño que tenía desde niño y aunque solo he podido participar en cinco carreras, es un privilegio para mí hacerlo. Tengo 29 años y no creo que nadie crea que mi retiro está cerca”, apunta.

Bestia salvaje. González se siente como pez en el agua en el campeonato de monoplazas más importante de Estados Unidos.

“Ahora trabajo para tener un puesto fijo en la IndyCar, que es la categoría número 1 del continente. Competir allí tiene el mismo mérito profesional que el de un pelotero que llegue a Grandes Ligas o un basquetbolista que alcance la NBA”, compara quien se ha convertido en una especie de comodín para Dale Coyne Racing, escudería que ha firmado este año a otros dos pilotos por una gran cantidad de dinero, sin obtener los resultados deseados. “El automóvil en esta categoría es una bestia salvaje. No baja de los 320 kilómetros por hora”, dispara.

“En junio me fue muy bien en el trazado de Toronto, donde incluso estuve liderando hasta que me chocaron por detrás y perdí las posibilidades de obtener puntos”, lamenta González, quien quisiera tener más oportunidades para demostrar su talento. “Aún quedan dos pruebas en esta temporada (en Pocono la semana que viene y en Sonoma el 30 de agosto) y no tengo la confirmación de que podré competir. Vamos a ver qué pasa”, señala, quien estará esperando ansiosamente la llamada de Dale Coyne Racing.