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“Siempre intentamos jugar bien pero no siempre sale”

Yohandry Orozco canalizó el juego en el mediocampo, evitando pelotazos | Foto REUTERS

Yohandry Orozco canalizó el juego en el mediocampo, evitando pelotazos | Foto REUTERS

La Vinotinto firmó el martes contra Perú su partido con mayor producción ofensiva de toda la eliminatoria

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El vendaval ofensivo de Venezuela del martes en la noche dejó un saldo en acta oficial de tres goles y 21 disparos al arco de un sobrecargado portero peruano. En ningún otro partido de esta eliminatoria, la Vinotinto logró marcar tres veces, tampoco nunca había llegado a disparar tantas veces. Ni siquiera en la noche en la que venció a Paraguay en Asunción (0-2 con 14 ocasiones), la que era considerada el punto máximo de la ofensiva nacional en el Premundial.

“Fue un buen juego, gustoso, fluido, de verdad que nos fue bastante bien”, valoró Salomón Rondón, autor del primer gol. “Tuvimos la pelota, tuvimos profundidad, fue un buen partido”, opinó Alexander González.

Los números, al menos en este caso, son la consecuencia de la intención de un equipo que optó por el pase en corto como llave para entrar al campo peruano. Entre Yohandry Orozco y Tomás Rincón firmaron casi un tercio de los pases correctos, canalizando el juego  y evitando los pelotazos. “Teníamos una anemia de goles pero no podíamos caerle encima a los delanteros, quizás era que no sacábamos la pelota clara desde atrás”, opinó Oswaldo Vizcarrondo, quien afirma que, al menos en el caso venezolano, “el grupo y no las individualidades es lo que nos hace fuertes”.


Explicación. En algunos partidos, especialmente de local, Venezuela había intentado un plan similar, aunque nunca con tan buenos resultados. ¿Por qué esperar hasta el final de la eliminatoria para plantear un juego así? “Cada partido es distinto, no todas las tardes son iguales”, respondió González.

“Hay que ponerse en los zapatos de los jugadores. Nosotros intentamos hacer las cosas lo mejor posible, a veces sale y a veces no. Cada partido es distinto, por ejemplo, Chile presiona y Perú no, por eso pudimos jugar”, valoró Juan Arango.

En Santiago, César Farías también conformó la mitad del campo con tres volantes ofensivos y solo uno, Rincón, más defensivo. Sin embargo, esa noche el equipo apenas completó 54 pases y disparó 4 veces al arco.

La necesidad, el no tener otra opción que ganar, fue un ingrediente no solo en la actitud de los jugadores, si no en la del técnico, que tomó riesgos como nunca antes. “Teníamos ganas de demostrar que somos un grupo que puede clasificar al Mundial”, admitió Fernando Amorebieta.

¿Se hubiera podido jugar así antes con tan buenos resultados? “No se puede comparar, son muy pocos los equipos en el mundo que plantean cada partido en función de ellos, son equipos muy buenos”, respondió Fernando Aristeguieta.

Pese a eso, César González aboga por no cambiar mucho el plan. “Debemos mantener esta intensidad”. Al menos el martes, ese fue uno de los ingredientes de una receta que dio resultados como nunca antes.