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Scouts de las mayores evaluaron a chamos del Programa RBI

Los 30 jóvenes peloteros más destacados de la séptima edición del proyecto mostraron sus cualidades ayer, en el Centro de Desarrollo Deportivo Empresas Polar

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Cronómetros en las manos, lápiz y papel, sombreros para evitar la potencia solar y logotipos de algunos equipos en franelas; son elementos que describen a un scout de Grandes Ligas. Ayer, once de ellos se reunieron en el estadio Omar Vizquel del Centro de Desarrollo Deportivo Empresas Polar, en San Joaquín, estado Carabobo. 
Los cazatalentos estaban atentos a cualquier diamante en bruto que pudieran encontrar entre los 30 jóvenes peloteros más relevantes de la séptima edición del Programa RBI. Los muchachos, con edades que oscilaban entre los 17 y 19 años de edad, trataron de impresionar. Corrieron las 60 yardas, midieron sus brazos desde los jardines y las lejanías del campocorto, realizaron swings y los lanzadores mostraron su repertorio en un encuentro contra la academia de Luis Blasini.
“Nos satisface que en el Centro estén muchos scouts buscando una oportunidad para estos muchachos”, dijo Carlos Martínez, gerente de mercadeo deportivo de Empresas Polar. “Este es un grupo de jóvenes que tiene más de cinco meses acá y que viven oportunidades que no tuvieron otros jugadores. Esto demuestra que en Venezuela hay cosas buenas”.
Si bien ganar un contrato con una franquicia de las mayores requiere más que mostrarse en un showcase, algunos muchachos dejaron gratas impresiones. 
“El que más me gustó fue el número 15, Eduardo Barragán”, admitió José González, scout de los Cardenales de San Luis. “Corrió muy bien, sabe jugar con las manos y su brazo es bueno. Aunque tiene 19 años, sus herramientas poseen un promedio para profesional”.
Por petición de diversos evaluadores, Barragán fue probado tanto en los jardines como en el campocorto. Quién sabe si se convertirá en el pelotero 34 del programa en ser firmado por una organización.
“Me sentí cómodo en ambas posiciones”, comentó Barragán, criado en Los Guayos y quien se rompió los dientes jugando beisbol a los 9 años pero no le perdió cariño al juego de pelota. “Esta es mi última oportunidad y la estoy aprovechando al máximo. Yo me siento calmado, solo hago lo que sé hacer, tengo fe en mí”.
De no llegar la ansiada firma hay otra opción. El Programa RBI tiene una alianza con la Universidad Tecnológica del Centro, para fomentar los estudios académicos en los muchachos.