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Estadio Nacional Mané Garrincha en Brasilia / EFE

Estadio Nacional Mané Garrincha en Brasilia / EFE

El partido entre Brasil y Japón marcará el inicio de la Copa Confederaciones, torneo que fue recibido por protestas en todo el país amazónico

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Neymar, la joya del fútbol brasileño, y Shinji Kagawa, el “Messi japonés”, acapararán las miradas en el duelo inaugural de la Copa FIFA Confederaciones 2013 entre Brasil y Japón de hoy en el estadio mundialista de Brasilia.

De 21 años de edad y transferido recientemente al Barcelona de España, Neymar es el principal referente de la “seleçao”, si bien su juego todavía no deslumbra como en el Santos del mítico Pelé, donde marcó 138 goles en los 230 juegos que disputó entre 2009 y finales de mayo.
El atacante llega al duelo con los japoneses en una de sus peores sequías. No ha marcado en los últimos nueve partidos que disputó, incluidos dos con la selección.

Por su lado Kagawa, es un hábil mediocampista de 24 años de edad que brilló con el Borussia Dortmund y es comparado a distancia con el astro argentino Lionel Messi, equipo con el que conquistó dos campeonatos alemanes, y que ahora quiere ser figura con el Manchester United.
Con el equipo inglés ya alcanzó el pasado título de la Liga Premier, aunque su rendimiento se vio ensombrecido por una lesión.
 
Protestas en todo el país. El mayor evento futbolístico en Brasil desde el Mundial de 1950, la Copa FIFA Confederaciones, comenzará hoy en la capital Brasilia en medio de protestas en todo el país que amenazan con aguar una gran fiesta que todavía sufre los últimos retoques.
Brasil y Japón abrirán el fuego en el Estadio Nacional Mané Garrincha de Brasilia desde la 1:30 pm (hora de Venezuela), que ayer amaneció bloqueado por un grupo de 400 manifestantes que quemó neumáticos.

La policía militar confirmó que se trató de una protesta del llamado “Movimiento Sin Techo” que exige la adjudicación de viviendas dentro de la ciudad. Se apreciaba una columna de humo negro en los alrededores del nuevo estadio. “Tarjeta roja para la Copa, que viola los derechos humanos”, rezaba uno de los carteles de los manifestantes, que de acuerdo con la policía se disolvió horas después luego que el gobierno federal accediera a recibirlos.

La presidenta Dilma Rousseff aprovechó una visita a Rocinha, la favela más grande de Río, para defender ayer la Copa del Mundo en Brasil. “Cuando preguntan a ustedes qué ganamos con la Copa (...) además de la alegría del fútbol, de ver a Brasil jugar, además de la Copa Confederaciones -y nosotros todos hinchamos para que Brasil gane- ganamos una mejora en la seguridad, ganamos todas esas obras que también son fundamentales” en las carreteras y en el metro, aseguró.

“Son obras para mejorar la ciudad. Puede ser en un momento para los turistas, pero por el resto de la vida será para mejorar la vida de la población de Río de Janeiro", sostuvo la mandataria. Otras protestas contra el alza del precio del transporte público tuvieron lugar el jueves en la noche en Sao Paulo, donde una manifestación de 5.000 personas finalizó en choques con la policía que dejaron 232 detenidos y un centenar de heridos informó la Policía Militar y la prensa local”.