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Rivero prefiere la Serie del Caribe antes que el título de mejor empujador

Carlos Rivero, toletero de los Leones del Caracas / Ernesto Morgado

Rivero está en su segundo año en el circuito / Ernesto Morgado

El barquisimetano ha sido una fuerza y espera que el impulso le dure hasta el spring training

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Carlos Rivero aún sentía fluir en su sangre el chorro de adrenalina que entró a borbotones en su sistema circulatorio, la noche del martes, cuando terminó de beber un vaso de agua y dio el primer paso hacia el clubhouse.

“Te están llamando”, lo detuvo el coach David Davalillo.

Rivero se detuvo y Davalillo señaló a las tribunas, desde donde bajaba un cántico con el nombre y apellido del slugger barquisimetano como toda lírica.

“Te están llamando”, repitió el instructor.

El infielder está apenas en su segunda temporada en el circuito. Su primera como figura.

“Primera vez que me pasa eso”, confesó Rivero, con una sonrisa y la voz suave de quien todavía lo disfruta. “Se siente bastante bien. Estoy orgulloso”.

Rivero llegó a la liga como candidato fijo al Novato del Año, en octubre de 2011. Después de 13 meses, por fin cosecha los aplausos que le vaticinaban.

“En Estados Unidos eso no se ve mucho”, continuó el bateador derecho. “Pero aquí la fanaticada es tremenda”.

Los números de Rivero también. Ayer amaneció a un vuelacercas de Ernesto Mejía y Darin Ruf, con más impulsadas que nadie y un average sobre .500 en los últimos cinco encuentros que ha disputado contra los Navegantes.

“Estoy pendiente de esos números”, volvió a sonreír. “He visto que le bateo muy bien al Magallanes. Todos los juegos con importantes, pero por la rivalidad, por toda la historia, todos nos preparamos con más intensidad y queremos hacer lo mejor para ganar”.

Rivero, que comenzó su carrera como torpedero, ha jugado mayormente en la esquina caliente en la 2012-2013, aunque en ocasiones ha sido el designado. El martes le tocó serlo, y aunque no estaba en el cuadro, no perdió su ritmo con el bate.

Tiene una rutina que le permite mantenerse en el juego, aunque esté en la banca.

“Cuando soy designado”, relató, “trato de ir al gimnasio y montarme en la bicicleta, para mantener el cuerpo caliente. Me tomo unos cinco minutos para hacer bicicleta y un poco de balón medicinal, mientras veo a los pitchers por televisión”.

Le sorprendió haber saltado al liderato entre los impulsadores.

“Me lo acaban de decir y me siento orgulloso”, confesó. “Pero lo que me interesa más, ahora mismo, es ayudar a mi equipo a meterse en la Serie del Caribe”.

El Dato

Aunque tuvo una corta experiencia allí en 2011, este año fue el primero completo de Carlos Rivero en triple A

Un bate que apunta al norte

Carlos Rivero tiene 24 años de edad, viene de batear para .303/.347/.435 en triple A, amaneció ayer como líder empujador en el circuito y a un jonrón de la vanguardia, y está a un paso de completar el ciclo y llegar a las grandes ligas. A pesar de eso, y de ser campocorto y antesalista, ha sido puesto en waivers dos veces.

En 2010, después de un bajón en doble A, Cleveland lo sacó del roster de 40 y fue tomado por Filadelfia en noviembre. Al año siguiente, los cuáqueros necesitaron un lugar en la nómina y también intentaron pasarlo por waivers. Washington se interesó y echó mano a su contrato.

Rivero, que ya no es visto como shortstop, por su elevada estatura, admite que con los Nacionales no ve futuro en la antesala, por la presencia de Ryan Zimmerman, piedra angular de la organización. Quizás le toque crecer como outfielder, mientras se desarrolla como bateador. “Esto me da confianza, para seguir trabajando y llegar en buena forma a Estados Unidos”, señaló. En el spring training espera empezar a recorrer el último trecho hasta la gran carpa.