• Caracas (Venezuela)

Deportes

Al instante

“El Richard Páez de hoy es diferente al de 2007”

Richard Páez

Richard Páez

El merideño comparó a la Vinotinto de 2005 con la que actualmente pelea el cupo al Mundial

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Richard Páez Monzón (Mérida, 31 de diciembre, 1953) atravesó el lobby del Hotel Meliá Caracas ataviado con la ropa deportiva de Mineros de Guayana, como lo solía hacer en su momento cuando entrenaba a la selección nacional a principios de la década pasada. Y, como en aquellos días, su presencia no pasó inadvertida.


Una persona que estaba sentada con su esposa en el bar ubicado en la entrada del hotel se percató de la presencia del merideño y pronto se le acercó y le dijo: “Usted no me conoce, pero yo sí lo conozco muy bien”. Luego se volteó y le comentó a su esposa: “Mira, amor, el hombre que cambió a la Vinotinto”. Páez, en medio de su sorpresa, sólo alcanzó a musitar brevemente: “Gracias a ustedes. Dios los bendiga”.
El estratega que hoy conduce al conjunto negriazul ha cambiado. Su reacción ante lo que le dice la gente no es igual hoy que hace cinco años, cuando dirigía a la Vinotinto.


“Lo que pasa es que el Richard Páez de hoy es muy diferente al de 2007”, resaltó el técnico, en una confesión honesta sobre su personalidad.
“Han pasado muchas cosas en este tiempo, empezando justamente por esa salida extemporánea y abrupta que tuve de la selección. Eso generó en mí muchos cambios, condicionamientos espirituales, y todo lo que he vivido en estos años, la experiencia de dirigir en Colombia, todo eso influyó en que hoy sea Dios el que lleve mis sentimientos”, relató.


“Cuando uno piensa de esa manera se hace más fácil entender que existe ese reconocimiento, asimilarlo y corresponder de la manera en la que la gente de verdad merece”, dijo el merideño, quien se estrenó con Mineros el fin de semana pasado con una victoria 2-0 sobre Petare.


“Cada vez que alguien se acerca a mí para reconocer lo que hicimos con la selección, yo más bien le doy internamente bendiciones. Los bendigo porque creo que eso es lo que nos hace falta en Venezuela, esa capacidad de reconocer al otro esa humildad”, aseguró.


Al mismo tiempo, la figura de Páez no sólo despierta respeto entre algunos venezolanos, seguidores o no del balompié. Los propios entrenadores del torneo nacional tienen a la oncena que dirige el galeno entre las candidatas al cetro, precisamente por la presencia del estratega.


“El que ellos digan eso es un honor, y ese el reconocimiento es mutuo. Creo que todos son candidatos. Todos porque cuando uno ya tiene suficiente experiencia uno no puede recargar de favoritismo a unos o a otros. Y porque además, desde la primera jornada, aseguro que todos quieren ganar, todos quieren ser campeones, protagonistas”, comentó.


“A mí ese favoritismo me llena de más responsabilidad, de mucho orgullo, y de compromiso. Ahora la idea es no defraudar a nadie. También nos toca comenzar a generar los resultados que de Mineros se esperan, y que nosotros queremos conseguir”, dijo el técnico, quien antes de asumir el mando de Mineros dirigió a Estudiantes de Mérida, hace 13 años.


Un formato distinto. Desde aquellos días en los que Páez condujo al cuadro académico, muchas cosas cambiaron en el balompié venezolano. El torneo pasó de 10 equipos a 18, y el formato es diferente. Para el estratega esto obligará a Mineros a ser más regular.


“El campeonato ahora tiene 17 fechas continuas, con un campeón y subcampeón, y eso cambia el formato de aquella época. No hay hexagonal, no hay cuadrangular, y creo eso obliga a los equipos a tener que tener el mismo caminar durante todo el torneo, se hace mucho más exigente. Al que pierda el paso al principio se le va a complicar remontar, a menos que tenga una plantilla muy profunda”, argumentó.


“Ahí se marca una diferencia. Cuando hay posibilidades de jugar en un octogonal o en una fase final, hay oportunidades de entrar entre los últimos de esa lista y eso abre una posibilidad más. Hay que enfocarse rápidamente y conseguir resultados pronto, eso nos hace exigirnos más”, consideró.
“Es por esto que preferí asumir el 11 de diciembre. Para muchos era mejor irse de vacaciones y regresar en enero, pero para nosotros no hubo fiestas. Hubo exigencia, algo clave para marcar esa diferencia a la que hacía referencia”, comentó el ex seleccionador nacional.

Vinotinto siempre. La víspera del inicio de 2013 se parece un poco a la de 2005, cuando la Vinotinto también peleaba de cerca la posibilidad de ir al Mundial de fútbol. “Todo es relativo”, comentó Páez. “En este mismo momento, pero en 2005, nosotros teníamos 13 puntos, pero estábamos en un contexto diferente, éramos sextos, no como ahora, que con 12 estamos en el cuarto lugar. Es por esto que es tan relativo el asunto de los números, porque depende mucho de la competencia”, recordó.


“Lo bueno es que clasificar depende de Venezuela, no de los rivales, no de más nadie, depende de Venezuela. Si la Vinotinto juega con la cantidad y la calidad de jugadores que hoy tiene, y con el trabajo sostenido de hace cuatro años que tiene el proceso del profesor Farías, en uno de los proyectos más largos de Suramérica, con una continuidad sólo comparable al de Tabárez en Uruguay, con esos argumentos tiene que darse el resultado lógico, el que todos esperamos”, destacó sobre el momento actual de la selección.
“Pero esto sólo pasará si Venezuela cree en sí misma, en sus grandes posibilidades, y si juega como creemos que se debe jugar en estos partidos de eliminatorias”, aseguró.


Al mismo tiempo, el médico merideño destacó la importancia del papel de Juan Arango dentro de la selección nacional. “Juan ha madurado mucho, y eso lo hizo crecer como jugador. Ahora es más completo, curtido en la presión de jugar en Europa, y que ahora gracias a eso sabe manejar la presión de jugar en la eliminatoria. Ahora ve la eliminatoria de una forma más madura. Alrededor de él se van a generar los circuitos que Venezuela necesita para lograr esos puntos que nos pueden meter en el Mundial”, remató.

El equilibrio es la prioridad con Mineros
Como técnico a Richard Páez le gustaría que su equipo mostrara siempre el rostro que asomó en el Estadio Olímpico contra Petare. Un conjunto que sepa aprovechar los espacios que le deja el rival, pero sobre todo, que sea balanceado.


“Lo fundamental es el equilibrio”, apuntó. “Para mí esa es una palabra mágica en el fútbol. Para convertir un equipo en ganador tiene que tener de todo un poco”, aseguró.


“Considero que el plantel tiene que tener solvencia, seguridad defensiva, porque seguramente jugaremos lanzados al ataque y en una situación en la que se debe evitar los contragolpes y las reacciones típicas que le pueden ocurrir a un conjunto que buscará mucho el arco rival. También tiene que tener sapiencia, mucha dinámica en el toque de balón, sobre todo en la mitad de la cancha, donde si ganas los desequilibrios tienes más posibilidades de ganar, y luego contundencia para rematar los partidos”, destacó.


En ese sentido, Páez considera que tener a Luis Felipe Chará será fundamental para llevar a cabo su idea. “Encontrarme con Chará aquí para mí fue algo muy agradable. Lo conocía de Colombia, lo tenía en la mira desde hace un tiempo. Allá fue uno de los jugadores que marcó una pauta en el cambio que dio el fútbol colombiano en el último tiempo, porque es un jugador que maneja muy bien sus funciones, e introdujo esa capacidad dual del volante mixto, que no sólo quita el balón, sino además sabe producir fútbol. Es alguien necesario para el tipo de equipo que queremos buscar, porque le da equilibrio a su zona”, sentenció.