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Richard Páez: El único pecado de Ricardo David fue llevar el apellido Páez

Richard Páez

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El ex seleccionador nacional asumirá el proyecto guayanés tratando de imprimirle su sello característico. Buscará avanzar en las categorías inferiores

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Pasaron 12 años y medio desde la última vez que Richard Páez se colocó a un costado de la cancha para dirigir un equipo de fútbol profesional en Venezuela. En ese tiempo estuvo involucrado directa e indirectamente, en el nuevo derrotero que tomó el balompié nacional desde aquellos días en los que dirigió a Estudiantes de Mérida.

“A escasas horas de regresar al fútbol venezolano, no puedo negar que estoy muy emocionado”, contó el ex seleccionador nacional. “Vivo esta experiencia con mucha alegría y con la esperanza que siempre me han caracterizado, pero igualmente, conociendo el compromiso que tengo con Mineros, donde ahora la idea es generar el máximo potencial futbolístico del plantel para el gusto de la fanaticada. Vengo a brindar nuestro compromiso, nuestra intención de superar los retos”, reconoció el merideño, que hoy, a días de cumplir 59 años (nació el 31/12/1953) tomará las riendas de Mineros de Guayana.

En ese período en el que fue seleccionador nacional, y que luego lo llevó por dos pasantías fuera de nuestras fronteras (Perú y Colombia) el balompié nativo modificó algunas cosas, por lo que Páez consiguió un panorama muy diferente al de la última vez que dirigió en el país.

“Ahora encontramos un fútbol profesional de alta exigencia, con estadios en mejores condiciones y jugadores que están en gran momento. Sé muy bien que tenemos un potencial tremendo en nuestra plantilla para tener un club competitivo y que esté peleando los resultados. A eso le vamos a apostar”, comentó.

No obstante, el técnico que logró el título de la Copa Colombia con Millonarios en 2011 resaltó que a pesar de las diferencias entre el pasado y el presente, aun queda mucho por mejorar. “Creo que el fútbol venezolano tiene que enderezar sus proyectos de una manera sólida, coherente, y hasta pragmática. Aquí se comienza con la idea de lograr resultados inmediatos, sin pensar muchas veces que lo que importa es estructurar una base, una forma permanente de construir nuevos talentos, donde los jóvenes tengan un nivel de competencia serio, que los ayude a madurar competitivamente para saltar al profesional”, apuntó.

Páez desea que Mineros modifique su estructura, aprovechando que ya el equipo tiene un proyecto en el Instituto Nacional del Deporte para construir su nueva sede. “El ejemplo que dejó Caracas hay que clonarlo. Mineros tenía algo similar con Mineritos, un proyecto de formación que iba con miras a convertirlo en un club. Pero no hubo voluntad para mantenerlo. Nosotros queremos ayudar a que este proyecto que comienza hoy sea algo de institución, que apunte a ser un club profesional”, contó.

Una cuestión de actitud

El conjunto guayanés, a pesar de haber configurado un gran plantel, se quedó corto en sus aspiraciones de ganar un torneo corto o una estrella. Carlos Maldonado consiguió una Copa Venezuela, pero pareciera que para un plantel de ese calibre el premio era corto.

“Nosotros vamos a ir con la misma manera de hacer de siempre, tratando de transmitirle la actitud ganadora necesaria para lograr los objetivos. Este es el mismo reto que siempre se presenta cuando uno comienza en un lugar. Esto ya lo vimos en la selección nacional. Esto tiene que ser un mensaje que se tiene que convertir en una filosofía”, admitió.

Con nombres como Alejandro Guerra, Jorge Rojas, Luis Vallenilla Pacheco y Ricardo David Páez, es evidente que el estratega merideño conoce bien al equipo que asumirá a partir de esta tarde, y al que se llevará a Mérida desde mañana para desarrollar la primera fase de la pretemporada.

“Nunca es perjudicial trabajar conocer tan bien a un plantel. El contar con jugadores a los que yo sé a qué juegan, y qué desarrollan, me ayuda.

Indudablemente, ellos están en otro momento de su vida, de su carrera. A algunos se le nota el paso de los años, pero son jugadores con una jerarquía y un peso específico que aún vale en Venezuela”, contó.

Madurez y reconocimiento

“Siempre he dicho que el único problema que tiene Ricardo David aquí en Venezuela es tener el apellido Páez. No ha valorado su calidad y jerarquía. No debería haber polémicas alrededor de él, si al contrario, formó parte de una generación que cambió el fútbol venezolano”, destacó sobre la forma en la que se apreció en su momento el trabajo de su hijo, al que hoy consigue más maduro.

“En la actualidad lo veo a su edad, como un jugador que desarrolla un fútbol inteligente, y que espero que cuando entre a la cancha pueda ayudarnos. Nos puede ser provechoso”, destacó.

Regresar a Venezuela es para Páez una nueva oportunidad de reencontrarse con el fútbol nacional, algo que no considera riesgoso. “Esto es como jugar un partido. Puedes tener tres resultados. Ganas, empatas o pierdes. Mientras haga las cosas bien, consiga a los jugadores y el apoyo de la dirigencia, las cosas van a salir bien. Vengo con la mejor intención de desarrollar un buen fútbol, y con ganas de conseguir más victorias que derrotas”, remató.

Experiencia que ayuda

En Mérida, la familia Páez desarrolló un trabajo de categorías inferiores que Richard Páez hoy desea replicar en Puerto Ordaz. “La Academia Emeritense, las inferiores de Mineros, lo que logró el Caracas, ese es el camino. Hay que tratar de establecer competencias para los muchachos desde pequeños. Lo único que todavía no se logra mejorar es que menores de 12 años siguen formándose en estructuras de fútbol 11. Aquí hay que tratar de avanzar de acuerdo a la edad, y al espacio físico, que tiene que ser el adecuado. Ese es un error que aún se sigue cometiendo, con muchachos jugando en canchas demasiado grandes para sus edades, con todas las desproporciones que eso conlleva”, aseguró.