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Revancha naranja

Robin van Persie se lanzó de cabeza para marcar un gol que le dio alas a la selección holandesa | Foto EFE

Robin van Persie se lanzó de cabeza para marcar un gol que le dio alas a la selección holandesa | Foto EFE

El equipo de Louis van Gaal goleó 5-1 a España y se desquitó de la derrota de la final de Suráfrica 2010, en la primera presentación de ambos en Brasil 2014

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Arjen Robben maceró durante cuatro años su venganza. Cuando el sorteo de Brasil 2014 emparejó a España con Holanda en el mismo grupo, el volante del Bayern Munich esbozó una leve sonrisa. Era el momento de desquitarse.

Ayer, el equipo de Louis van Gaal maltrató al conjunto de Vicente del Bosque. El campeón del mundo, el equipo que parecía celestial y tocó tierra en la final de la Copa Confederaciones de 2013, ayer fue mundano, simple. Se le apagó la luz de la genialidad. Descompensado en el segundo tiempo, nunca pudo descifrar el acertijo que le puso el partido, mientras el conjunto de Países Bajos se dedicó a quebrar la moral del aburguesado ganador del ecuménico pasado, con goles, contundencia y un juego veloz.

El partido, no obstante, no fue del dominio absoluto de Holanda. España controló las acciones en el primer tiempo, deleitándose en su juego, cada vez menos asociado y corto, pero hasta ese momento efectivo.

Un pase de Xavi Hernández sirvió para que Stefan de Virj tumbara en el área a Diego Costa, el villano favorito de la afición brasileña –pitado en cada ocasión que tocó la pelota–, y el árbitro Nicola Rizzoli decretara el penal que Xabi Alonso convirtió a los 27 minutos.

David Silva pudo incluso ampliar esa ventaja española, pero su disparo después de una nueva habilitación genial, ahora de Andrés Iniesta, terminó siendo repelido por Jasper Cillessen, el arquero holandés.

Holanda, sin embargo, tenía un primer golpe guardado antes de que terminara el primer tiempo. Daley Blind se escapó por la banda izquierda y tiró un centro al área. Gerard Piqué, aletargado durante todo el partido, no se dio cuenta nunca de que el resto de la defensa salió a hacer el fuera de juego. Robin van Persie se aprovechó de la circunstancia para lanzarse en plancha metro y medio, literalmente, y conectar de cabeza el centro del hijo del asistente técnico de su selección, Dany Blind.

El gol de Van Persie le dio alas al conjunto naranja, que vistió de azul, el mismo color que usó España en la final del Mundial pasado. Su vuelo desembocó en una revancha deseada, en un segundo tiempo de ensueño.


Venganza. El jugo de naranja en el que Arjen Robben maceró su revancha dio frutos al inicio del segundo tiempo. El jugador del Bayern Munich es diferente y en el inicio de este Mundial demostró por qué es uno de los mejores jugadores del planeta.

Una veloz galopada suya a espaldas de Piqué le permitió generar un mano a mano, después de dos regates al propio zaguero del Barcelona y a Sergio Ramos que lo dejó frente a Iker Casillas, nuevamente. “He soñado muchas veces con la jugada de la final del Mundial 2010. Quizás habría hecho algo diferente”, dijo el atacante días atrás. Ayer hizo todo distinto.

Batió a Casillas en ese primer encuentro y luego en otra ocasión cerca del final del partido, después de humillar a su verdugo de hace cuatro años en la final de Suráfrica 2010. Van Persie anotó otra vez y el central De Virj también aportó sus dianas. Así consumaron su revancha anhelada.

Holanda en la segunda parte fue superior a España. Desde la defensa, ordenada y clara, los volantes españoles fueron anulados por el trabajo de Nigel de Jong, Daley Janmaat y el propio Blind, mientras que cada internada de Van Persie y Robben era una daga caliente que penetraba a una zaga española floja como mantequilla.

La salida de Xabi Alonso terminó de desequilibrar a un aburguesado campeón, que ayer vivió su golpe más severo en el último lustro. El equipo de los éxitos, la generación dorada de Luis Aragonés y Vicente del Bosque ayer tocó fondo.

Este golpe holandés puede tener dos efectos. O los levanta de nuevo, como ocurrió tras caer con Suiza hace cuatro años en el primer partido del Mundial 2010; o los hunde moralmente. Chile, dentro de cuatro días, pondrá a prueba su capacidad de recuperación, mientras que Holanda prepara su asalto a Australia, con la mirada puesta sobre los octavos de final.


Ficha Técnica:
España (1): Casillas, Azpillicueta, Piqué, Ramos, Alba; Busquets, Xavi, Xabi Alonso (Pedro, 62’); Silva (Fábregas, 78’), Iniesta, Costa (Torres, 63’). DT: Vicente del Bosque.

Holanda (5): Cillesen, Vlaar, De Virj (Veltman, 77’), Martins, Janmaat, Blind, De Guzman (Wijnaldum, 62’), De Jong, Sneijder, Robben, Van Persie (Lens, 79’). DT: Louis van Gaal.

Arbitro: Nicola Rizolli (Italia)

Amonestados: De Virj, De Guzman, Van Persie (H); Casillas (E)

Estadio: Arena Fonte Nova (Salvador de Bahía, Brasil)


Se robó el show


El partido de Arjen Robben tuvo, además de los dos goles, un significado especial. El jugador del Bayern Múnich pudo quitarse de encima, finalmente, el fantasma del fallo del Mundial 2010. Su velocidad endiablada se hizo incontrolable para la defensa de España, que fue adelantándose varios metros en la medida en la que iba abajo en el marcador.

Con estos espacios, Robben fue incontenible para Sergio Busquets y para César Azpillicueta, encargado de cubrir sus internadas por la banda derecha. Su primera pequeña revancha fue la final de la Liga de Campeones de hace dos años, que se decidió con su gol; sin embargo, ayer obtuvo la esperada reivindicación contra España.

Ahora, su máxima meta será cargar sobre sus botas a Holanda a una nueva final del mundo. Robben y la escuadra naranja empezaron con buen pie.