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En Puerto Ordaz no hubo fiesta y quedó en deuda

En las tribunas se vieron muchas sillas vacías a pesar de la presencia de los mejores jugadores de Venezuela | Foto AFP / Archivo

En las tribunas se vieron muchas sillas vacías a pesar de la presencia de los mejores jugadores de Venezuela | Foto AFP / Archivo

El público guayanés no sabía que la Vinotinto jugaba en Cachamay ayer en la tarde contra Honduras

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Cuando la gente tiene un familiar al que tiene mucho tiempo que no ve, suele hacer una fiesta cuando el ausente regresa a casa. Pero ayer en Cachamay no hubo fiesta para la Vinotinto. Hay, sí, una gran deuda.

Venezuela tenía dos años sin jugar en el país, y esa ausencia, que hacía presagiar una recepción colosal después de que en ese lapso de tiempo, los jugadores nacionales se convirtieron en elementos aquilatados, que juegan en ligas europeas de renombre y que son reconocidos por todos.

Pero eso que parecía una motivación, el ver a Salomón Rondón, Tomás Rincón, Ronald Vargas y Juan Arango, no sirvió para motivar al aficionado. “¿Hoy juega la Vinotinto?”, preguntó Martín Rodriguez, botones de un hotel de Puerto Ordaz. “Si hubiese sabido que esto era así, a lo mejor pedía el día, y compraba la entrada”, agregó.

El sentimiento generalizado en la calle era de desconocimiento. “Mis amigas me preguntaban que qué hacía yo aquí, y yo les dije, es que mi esposo viene con la Vinotinto, ¿O no sabían? Ellas no estaban informadas”, comentó extrañada Bismary Rivas, esposa de Noel Sanvicente.

La escena se repitió con taxistas, dependientes de tiendas y demás habitantes de la zona. Una fuente cercana a la organización aseguró que no se vendieron más de 5000 entradas, y que con las de cortesía la asistencia rondó las 10.000 personas.

En parte puede que el desconocimiento haya influenciado al fanático. No hubo vallas promocionales en Puerto Ordaz, ni tampoco un despliegue publicitario como se hizo en otros amistosos de la selección.

Pero hubo quienes si sabían, pero decidieron no ir. “Es muy caro”, dijo Luis Jiménez, mesonero de una arepera cercana al estadio. “Prefiero ahorrar mi platica para ir a la eliminatoria”, apuntó.

Los asistentes al estadio llegaron desde las 2:30 al coso del sector Castillito, y permanecieron silenciosos ante casi todos los pasajes del encuentro. Ni siquiera la presencia en la tribuna de Richard Páez alebrestó a los aficionados, que sólo demostraron emoción en las ocasiones de peligro de la selección nacional, en la interpretación de un tímido himno nacional, y cuando en la tribuna sur apareció esporádicamente el calipso.

El remate se dio cuando dieron puerta franca en el entretiempo. Entrada libre para maquillar un regreso a casa anticlimático, poco festivo, preocupante. El público reprobó su examen de cara a la eliminatoria. El martes, contra Panamá, tendrán la oportunidad de “reparar” la nota para ver si todo cambia.

De última hora
Ayer en la mañana el Twitter de la selección nacional colocó algunos videos con los jugadores de la Vinotinto motivando a los aficionados a acercarse a Cachamay. Así, Oswaldo Vizcarrondo, Luis Manuel Seijas, entre otras figuras del combinado de Noel Sanvicente, llamaron a asistir al juego a última hora, algo que al final no influyó.