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Portugal y Francia en un duelo de estilos

Santos dirigió a Grecia durante el Mundial de Brasil 2014

Santos dirigió a Grecia durante el Mundial de Brasil 2014

La final de mañana pondrá frente a frente el “desorden ordenado” de los lusitanos contra las ráfagas ofensivas francesas 

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A diferencia de otras ediciones, la Eurocopa 2016 no dejó demasiadas innovaciones desde los aspectos técnicos y tácticos de sus participantes. De hecho, sus dos finalistas, Francia y Portugal, no fueron selecciones brillantes, salvo en algunos pasajes puntuales del campeonato. Pero con poco, a las dos les bastó para disputar el evento decisivo de mañana en Saint Denis. 

El caso de Fernando Santos es muy particular. Conoce bien la fórmula que hizo llorar a Portugal en 2004. Ese año dirigía al Sporting de Lisboa después de haber llevado las riendas de AEK Atenas y Panatinaikos en Grecia, se conocía de memoria el libreto. 

Tan a fondo era su saber, que terminó dirigiendo al conjunto heleno en Brasil 2014, y después de esa experiencia, donde llegó a octavos de final, asumió las riendas de Portugal. 

Catalogado como resultadista, el estratega trabaja desde el 4-4-2 con orden para defenderse, pero con un enorme caos del medio hacia arriba. Es seguro en el fondo, pero un embudo que siempre finaliza en las botas de Cristiano Ronaldo hacia adelante. Se estrenó con los lusitanos en Saint Denis, en un amistoso contra Francia, que terminó en derrota 2-1. 

"Ese día hicimos un pacto con los jugadores”, contó a las agencias de noticias días atrás. “Se trazó un compromiso: En dos años estaremos de nuevo en el Stade de France de para jugar la final”, apuntó Santos, al que en Portugal reconocen como un hombre humilde y de pocas palabras. 

Los lusitanos, que contarán con Pepe para el domingo después de que ayer se entrenó sin problemas, ganaron solo la semifinal ante Gales, pero con su entropía futbolera se colaron hasta la final,  cumpliendo con el pacto entre Santos y sus pupilos. 
 
Ni tan defensivo. Didier Deschamps era un volante tapón con mucha marca y poco juego. Acompañado siempre por otro volante de mejor pie, el capitán de la Francia campeona del mundo era mucho corazón, pero de escasa creatividad. 

Su selección evolucionó positivamente con el transcurrir del torneo, pero le costó dar con el nivel adecuado, ese que llegó después de que Antoine Griezmann fue liberado de la camisa de fuerza táctica en los octavos de final. La libertad le permitió comandar ráfagas ofensivas en las que finaliza la acción con peligro, o terminan en ocasiones de algún compañero. 

Su 4-5-1 es muy similar al esquema de Aime Jaquet, con el que Francia alzó la Copa Mundial del 98. Paul Pogba y Blaise Matuidi cortan el juego, y Griezmann hace de Zinedine Zidane para habilitar a Olivier Giroud, el único punta del dibujo. 

“En la final, tenemos nuestras opciones y Portugal tiene las suyas. No por estar en casa y ganar a Alemania tenemos más opciones que ellos. Nosotros creemos en nosotros mismos y estoy seguro de que Portugal cree en sus posibilidades. La final está abierta”, remató Deschamps.