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Páez: “Dejar la selección es una decisión dolorosa”

Richard Páez dirigió en las eliminatorias de 2002, 2006 y 2010 | Foto AVS Photo Report / Archivo

Richard Páez dirigió en las eliminatorias de 2002, 2006 y 2010 | Foto AVS Photo Report / Archivo

El entrenador renunció en 2007 cuando sintió que las condiciones no eran las ideales para continuar

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César Farías enfrenta una decisión dura. Desde la FVF le han puesto en las manos la elección de terminar ahora su ciclo o intentar -por tercera vez para él- clasificar al Mundial de Rusia en 2018. Para un entrenador, el cargo de seleccionador de su país es quizás el puesto más apetecible, por lo que tomar la decisión  de renunciar sería complejo.

¿Qué estará pasando por la cabeza de Farías ante esta situación? En 2007, Richard Páez enfrentó un dilema similar. Tras seis años al mando del equipo, el merideño sintió que las condiciones no eran las mejores. “El nivel de desgaste está ligado directamente al cumplimiento de los objetivos generales, los que la mayoría busca”, explicó el ahora entrenador de Mineros.

Ese desgaste, emocional y físico, en el caso de Farías –quien justamente también tiene seis años en el cargo-, iría atado a la no consecución de la participación en el Mundial. “Hoy la exigencia es clasificar”, opinó Páez, quien cree que después de los números, las formas también tienen peso. “La manera influye en la evaluación externa. Lo que es atractivo marca tendencia en la opinión pública”.


Valoración. Después de varios años al mando, con altos y bajos, Páez sintió en ese 2007 que el público ya no estaba totalmente de su lado. “A veces es bueno sacar la cara por la ventana y ver si el viento viene a favor o en contra”, gráfica el técnico, quien evita comparar su decisión completamente con la que vive Farías hoy. “Todo depende de las personalidades de cada uno. Mi personalidad de 2007 es distinta a la de hoy”.

También las circunstancias son distintas. “Yo salí ganando, más difícil es salir perdiendo. Él sale eliminado, sin cumplir el objetivo –valoró el merideño-. Era la oportunidad más cercana, en este caso, el hecho de salir debe ser algo normal”.

Aún con todas esas diferencias, Páez admite que tomar una decisión así es difícil. “Es doloroso, lo certifico. A mí me dolió porque viví la transformación, desde sufrir goleadas y no sentir el reconocimiento hasta vivir el cambio en poco tiempo. Pero me di cuenta que ganar los siguientes partidos iba a ser misión imposible”.

¿Y si no se logra reconocer cuál es el momento oportuno de partir? “Esa no es una decisión que solo tiene consecuencias personales -respondió Páez-. Si por obligación, terquedad o por acuerdos, se quiere proseguir a pesar de todo, las consecuencias las vas a sufrir triplicadas. Es como prolongar una agonía, tomando aspirinas para una enfermedad que necesita tratamientos más radicales”.