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Muchas interrogantes a 50 días de la inauguración de Río 2016

Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional | Foto: The Telegraph

Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional | Foto: The Telegraph

Thomas Bach, presidente del COI, se mostró confiado en que serán unos grandes juegos

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Con optimismo, pero con muchas preocupaciones, la ciudad de Río de Janeiro amaneció este jueves 50 días más cerca de declarar inaugurados los Juegos Olímpicos de verano el próximo 5 de agosto.

Para la ocasión, Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), ha realizado una visita de varios días a Río, donde expresó su confianza en el éxito del evento.

“Hubo una atmósfera de compromiso mutuo que se reflejó en la reunión. Ahora llegan los últimos días y semanas antes de los Juegos Olímpicos y no son los más fáciles, pero estoy bien confiado”, expresó Bach a periodistas en Brasil.

Bach estuvo presente en la entrega de la Villa Olímpica, donde se hospedarán 17,950 atletas y miembros de las delegaciones, a partir del 24 de julio.

También estrenó el nuevo tren que conectará el centro de Río de Janeiro con el área de Deodoro, donde tendrán lugar varias competencias.

En cambio, no pudo más que expresar su esperanza de que estén a tiempo otras obras importantes de transporte público, como la extensión de la famosa Línea 4, que conectaría el área turística de Copacabana e Ipanema con el Parque Olímpico en Barra da Tijuca. Se espera que esté lista para el 1 de agosto, a cuatro días de la ceremonia de inauguración.

La obra ha enfrentado dilaciones significativas desde que comenzaron su construcción en 2010. Pero esta preocupación es apenas una de varios retos significativos que todavía enfrentan los organizadores de los Juegos.

Una de las instalaciones más atrasadas es la cancha de voleibol de playa, mientras que otras obras ya terminadas han presentado serias averías que han requerido medidas urgentes, como la ciclovía, que se desplomó en abril, cobrando la vida de dos personas.

También corren contra el reloj con el velódromo y la sede del voleibol de playa en Copacabana.

Desde que Río recibió la sede de los Juegos de 2016, una de las preocupaciones que ha generado más debate ha sido la contaminación en la bahía de Guanabara y la laguna de Rodrigo de Freitas, donde se llevarán a cabo deportes acuáticos.

Pese a que las autoridades municipales de Río aseguran que han logrado contener la contaminación de residuos fecales en dichas aguas, observadores de federaciones deportivas y científicos independientes insisten que todavía representa un riesgo para la salud de los atletas.

Mientras, en los pasados meses la preocupación salubrista se ha concentrado en la epidemia de zika que se registró en Brasil.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Brasil se han infectado con el virus más de 1.5 millones de personas y cerca de 1,300 bebés han nacido con microcefalia, lo que ha sido asociado al contagio de embarazadas con el zika.

La situación ha provocado que algunos atletas lo piensen dos veces antes de ir a Brasil o tomar medidas, como el basquetbolista español Pau Gasol, quien dijo que si asiste dejará congelado una muestra de esperma en caso de que en un futuro decida procrear descendencia.

No obstante, en días recientes la OMS emitió una declaración en la que no considera que la situación internacional con el virus se vaya a agravar con la celebración del evento.

“El Comité (de Emergencia de la OMS) concluyó que hay un riesgo bajo de que el virus del zika se propague aún más internacionalmente como resultado de que los Juegos Olímpicos y Paralímpicos en Brasil se llevarán a cabo durante el invierno brasileño”, declaró la OMS.

En los 50 días que restan, los organizadores también tienen los dedos cruzados de que se calme la tensión social que provocó la salida de Dilma Rousseff de la presidencia mientras se dilucida un proceso en su contra.

A Rousseff se le imputa haber violado normas fiscales para tapar el déficit presupuestario del país, lo que ha provocado grandes divisiones, debido a que sectores lo han catalogado como un golpe de Estado, pues interinamente el puesto ha sido ocupado por su vicepresidente, Michel Temer.

Está por verse la reacción que surja tras la votación del Senado brasileño sobre la suspensión de Rousseff a solo dos días de la inauguración de los Juegos el próximo 5 de agosto.

Como si fuera poco, el mismo Temer fue implicado en el escándalo de corrupción en Petrobras.

Esta situación se suma al descontento de quienes han criticado la monumental inversión del país para la celebración de los Juegos. Estos cuestionamientos reviven por el alto costo que tuvo en fondos públicos la Copa Mundial de la FIFA, la cual también se llevó a cabo en Brasil hace apenas dos años.

Ciertos sectores lo han tomado como un despilfarro de fondos públicos en un país donde existen poblaciones con poco acceso a servicios esenciales.

Como si fuera poco, las autoridades cariocas han comenzado a tomar medidas para enfrentar el repunte en la incidencia criminal en Río de Janeiro.

Según medios internacionales, los crímenes violentos habían aumentado un 15% en los primeros cuatro meses de este año, lo que ha sido atribuido a la lucha de territorios entre bandas.

Las preocupaciones se agravaron la semana pasada, cuando una atleta brasileña, Anna Paula Cotta, de 27 años, fue asesinada mientras conducía hacia su casa.

Organizaciones de Derechos Humanos han denunciado que la respuesta del gobierno ha sido volver a emprenderla contra las favelas de Río, donde se encuentran las comunidades más pobres de la ciudad, con el llamado plan de “pacificación” de las fuerzas de seguridad.

Mientras, la ciudad se prepara para recibir sobre 300,000 visitantes, el gobierno brasileño enviará 85,000 soldados y oficiales de seguridad para vigilar las calles.

Pese a todas las circunstancias y dudas, los organizadores destacaron que su confianza en el éxito del evento se sustenta en el respaldo del público reflejado a través de la acelerada venta de boletos.

Al deponer ante el Comité Ejecutivo del COI en Suiza, la semana pasada, los organizadores brasileños informaron que ya se había vendido el 67% de las taquillas para los Juegos.

“A este ritmo, estamos totalmente confiados de que vamos a vender todo para los Juegos”, afirmó a la prensa el director de comunicaciones del Comité Organizador, Mario Andrada.

Con información de El Nuevo Día.