• Caracas (Venezuela)

Deportes

Al instante

Muchas aventuras y un título

El español, a la derecha, junto al venezolano Robertino Pietri en 2011 | Foto REUTERS/Archivo

El español, a la derecha, junto al venezolano Robertino Pietri en 2011 | Foto REUTERS/Archivo

 Marc Márquez se convirtió, a los 20 años de edad, en el piloto más joven en proclamarse campeón del mundo de MotoGP

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Marc Márquez, la sonrisa estampada en la cara, el coraje de sobra para buscar siempre los límites, hizo historia en 2013. Se convirtió, a los 20 años de edad, en el piloto más joven en proclamarse campeón del mundo de MotoGP, superando así a Freddie Spencer, otro talento precoz, e igualando el récord de Kenny Roberts, hasta entonces el único debutante en lograr el título.

El chico de Cervera ganó el Mundial en el circuito Ricardo Tormo, de Cheste, que acogía la última cita del calendario. Y lo hizo con aplomo. Sabía que no podía fallar. Y no lo hizo. Fue el colofón perfecto para un estreno brillante. La temporada que había empezado con un podio y una victoria, concluyó con otro podio y el Mundial en el bolsillo.

Los amantes del motociclismo estaban preparados para verle subir al podio con cierta asiduidad y asistir a alguna victoria con tintes épicos. Pero hubo mucho más que eso. Hubo siete triunfos, 16 podios y dos ceros en 18 carreras. Hubo piques con sus dos grandes rivales, los favoritos al título, Lorenzo y Pedrosa; hubo adelantamientos osados, casi imposibles; hubo victorias con polémica, pruebas locas, y carreras inteligentes. Hubo de todo y mucho más de lo que nadie esperaba del chico que empezó el año marcando estilo, tan descolgado de la moto que su codo necesitó de unas protecciones especiales porque repasaba con él los pianos de cada circuito. Por todo eso es el deportista revelación de este 2013. No sorprende su talento, sí lo que ha sido capaz de hacer con él dada la falta de experiencia en la categoría reina del motociclismo.


Tres títulos. Márquez ha ganado en cuatro años tres títulos mundiales. El primero, el de 125cc, cuando ni siquiera le dejaban brindar con champán por las victorias, pues todavía no había cumplido los 18 años; el segundo (Moto2) lo ganó en 2012 con una superioridad pasmosa; y el tercero, este año, el de su debut en MotoGP. Y es todavía un diamante por pulir. Del mismo modo que su pilotaje ha ido mejorando a base de carreras y caídas (la mayoría durante los entrenamientos), este Márquez genial puede mejorar todavía mucho en busca de la perfección.

Empezó sin referencias, sin saber cómo dibujar las trazadas; le costó entender cómo y cuándo frenar para no quedarse corto ni pasarse de largo o embestir a alguno de sus colegas, temerosos en las primeras carreras del año de que el debutante les siguiera de cerca; fue asimilando los conceptos relacionados con la electrónica de la moto; y terminó siendo capaz de decidir cuándo debía pilotar con esa agresividad adquirida en sus años de Moto2 y cuándo ser fino para cuidar los neumáticos y calcar los tiempos. No para de aprender. Es una esponja, dicen quienes le ven trabajar. Y siempre, como hizo desde el primer gran premio hasta el último, busca los límites. Porque siempre quiere más. Porque no teme a las caídas. Y solo con ellas entiende lo lejos que puede llegar.


Los videos de Rossi. Fan de Valentino Rossi, Márquez nunca tuvo reparos en reconocer que le había visto en acción muchas veces, que repasaba los vídeos de sus triunfos y sus adelantamientos más atrevidos. Le admiraba, le admira. Por eso completó una colección de las motos en miniatura del italiano.

Pero la devoción se vio también en la pista. Se vio en Jerez, donde rebasó a Lorenzo en la última curva de la última vuelta, apoyándose sobre la moto de aquel y sacándolo de la pista, como Rossi le había hecho a Gibernau años atrás.

Y confiesa su gente que se le puso la piel de gallina y así lo sigue recordando él. Se vio en Laguna Seca, donde el debutante, que nunca había rodado en la pista californiana, escogió el Sacacorchos para imitar una de las acciones más famosas de Il Dottore: el adelantamiento a Stoner en medio del tirabuzón. Quiso vender que fue pura casualidad. Pero se había jurado a sí mismo que si se encontraba con Valentino en aquella curva lo intentaría. Tenía que hacerlo. Y por supuesto que lo hizo.

Asumió las críticas por su agresividad y sus maniobras al límite, en contacto con los rivales. Y repitió una y otra vez, siempre que fue inquirido al respecto, que los comentarios que no le interesan le entran por un oído y le salen por el otro.

Digno discípulo de Rossi, defiende el espectáculo en la pista y los adelantamientos “que hacen afición”, por mucho que algunos de los que los sufren pretendan matizar qué se puede hacer y qué no en una carrera de motos. De modo que él sigue opinando que en la última curva de la última vuelta lo intentará siempre. Porque en Moto2 hizo célebre el pronóstico de cómo terminaría una de sus carreras épicas, emulando las corridas de toros: saldría del circuito por la puerta grande o en ambulancia. Y, por suerte, fue por la puerta grande.

Este Márquez genial puede mejorar todavía mucho en busca de la perfección.

Ese es Márquez. El mismo que poco después de tener que tirarse de la moto a 280 km/h (en Misano) para evitar daños mayores al perder el control de la máquina no podía más que alucinar por la velocidad a la que lo había vivido todo. “¡No veas qué guapo!”, decía al narrárselo a sus mecánicos. El mismo que tras ser descalificado de la carrera en Australia por un error en la estrategia planificada por su equipo emplazó a todos esos que se habían equivocado a celebrar una carrera de motocross en invierno, en un circuito cerca de su casa en Lleida, donde él se cobraría su venganza.

A Márquez se le vio enfadarse aquel día en Phillip Island. Y fue uno de los pocos días que se enfadó. Se le ha visto reír (mucho) y bailar (bastante). Y en las lágrimas que derramaron su jefe de mecánicos y su representante, el expiloto Emilio Alzamora, el día que ganó el Mundial se percibió algo de lo que nunca se ve: cómo trata a los suyos, los defiende y pelea por su bienestar. Se empeñó en reunir para 2014 a todo su equipo, ese con el que ganó el título de Moto2, tal y como les había prometido al subir de categoría, y lo ha hecho. Márquez, con sus tres títulos mundiales a cuestas, aunque mucho más musculado y grande que aquel enano que lo ganaba todo desde que cogió una moto de cross, es el mismo niño que después de una caída trataba de endulzar el trabajo extra de sus mecánicos con un buen bocata comprado en el bar del circuito de turno.


ElDato

El chico de Cervera logró 7 victorias y 16 podios en 18 carreras del campeonato.