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Libertad batió a Mineros atacándolo en su lado débil

Mineros jugó en el estadio Nicolás Leoz ante unas 7.000 personas / AP

Mineros jugó en el estadio Nicolás Leoz ante unas 7.000 personas / AP

El equipo paraguayo venció 2-0 a la tropa de Richard Páez, que tendrá que buscar la remontada en casa

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La manera como está estructurado Mineros, lo hace ser un equipo vistoso, alegre. Con jugadores que tratan bien la pelota, que no renuncian a jugar a ras de piso, que evitan a toda costa el pelotazo, el conjunto guayanés pareciera ser el típico equipo que enamora a primera vista.

Pero no todo lo que brilla es oro, a pesar de estar en Guayana, la cuna del metal precioso en el país. Ayer, Libertad de Paraguay dejó en evidencia el lado débil del cuadro de Richard Páez, en la ida de la segunda ronda de la Copa Sudamericana.

Desnudó la debilidad que muchos advirtieron, al ver a tanto creativo junto. Mucho cerebro y poco músculo. El equipo guayanés padeció durante el primer tiempo del partido de anoche en Luque, justo al lado de Asunción, el dolor que le causa a su propuesta cuando no tiene la pelota; y cuando además, el rival es incisivo y cruel con esta, y juega a ganarle la espalda a sus centrales.

El cuadro del uruguayo Rubén Israel supo hacerle daño a la zaga de Mineros, y lo castigó dos veces en la primera mitad, después de varias intervenciones fantásticas del guardameta venezolano, Rafael Romo. A pesar de haber controlado la pelota y creado más oportunidades, no fue sino de tiro libre que Miguel Samudio pudo abrir el marcador, a los 37 minutos para los de casa.

A partir de ahí, la obligación de ir a buscar el partido descolocó a la zaga minerista, que volvió a padecer el rigor de las lanzas envenenadas de su rival, cuando en el descuento, a los 47, Brian Montenegro anidó el segundo tanto después de una jugada trenzada en la que le pudo ganar la espalda a los zagueros negriazules.

Asedio sin frutos. En el segundo tiempo Mineros cambió su tónica. El cambio posicional con la salida de Walter Aguilar y el ingreso de Julio Machado, le dio un poco de equilibrio a un equipo en el que anoche la dupla de volantes conformada por Edgar Jiménez y Rafael Acosta creó más de lo que cortó, una muestra del desbalance en el que se manejó el cuadro venezolano.

Richard Blanco apareció a ratos, poco más para Zamir Valoyes y Alejandro Guerra, quienes a pesar de generar algunas ocasiones sobre el arco guaraní. Al final, el conjunto negriazul tendrá que apelar a la épica en la vuelta el próximo miércoles en Puerto Ordaz, y tratar de levantar apoyado por su gente, un resultado que se sintió como un golpe artero en el lugar donde más le podía doler a Richard Páez y los suyos.