• Caracas (Venezuela)

Deportes

Al instante

Miguel Cabrera pasó la página: La triple corona se queda atrás

Miguel Cabrera fue el último out en la final de 2006 con los Tigres y se prometió que no lo sería más nunca, pero no pudo evitar serlo en esta Serie Mundial / AFP

Miguel Cabrera fue el último out en la final de 2006 con los Tigres y se prometió que no lo sería más nunca, pero no pudo evitar serlo en esta Serie Mundial / AFP

La Serie Mundial será un mal recuerdo y un aprendizaje en medio de una temporada brillante para él

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Miguel Cabrera era la imagen de la desolación.

De pie, delante de su camerino, en el clubhouse de los Tigres, sus 195 centímetros de estatura sólo servían para hacer más evidente la paradoja que surge en la derrota.

El atleta más exitoso en el plano individual, el que impone los récords que los demás admiran; el hombre más alto del recinto, mucho más alto que esos periodistas que lo rodeaban en masa, hablaba con la voz apagada y la mirada en el suelo.

Igual que en el terreno de juego, donde no rehúye enfrentar a pitcher alguno, en su locker del Comerica Park no pedía una pausa en la contienda. Una a una, respondió las mismas preguntas, repetidas por voces diferentes de reporteros que, al verle tan al alcance y tan triste, no resistían el impulso de sumarse al corro.

Menos de media hora después del último out de la Serie Mundial, que sus Tigres perdieron frente a los Gigantes en cuatro juegos, Cabrera alzó la cabeza, miró a los ojos del periodista y confesó: “No hicimos nuestro trabajo”.

- ¿Qué pasó para que Detroit perdiera los cuatro juegos?
- Nunca pudimos encontrar nuestra confianza en el home. La perdimos con cada ponche, con cada turno que fallábamos. Estábamos tratando de hacerlo lo mejor posible, todos queríamos dar el batazo que nos pusiera a ganar y nos presionamos demasiado. Cuando trabajas así de duro, es cuando ocurren los errores y haces swing a los pitcheos malos. Hay que jugar fuerte y tratar de no hacer más de lo que puedes, pero en situaciones así, quieres hacer que las cosas pasen a como dé lugar.

- ¿Es un alivio, al menos, haber dado ese jonrón, que por fin puso adelante a los Tigres?
- No es un alivio, pero al menos pude hacer algo para ayudar a mi equipo a ganar. Nunca hallamos nuestro juego. Nos atraparon. Queríamos ganar y no pudimos.

- ¿Cuánto les afectó esa pausa entre la Serie de Campeonato y la Serie Mundial?
- Ahora que podemos pensar en eso, sí. No queríamos discutirlo, para que no nos afectara negativamente. Pero después de esos cinco días, no pudimos encontrar nuestro juego. La confianza se nos fue, totalmente. Ellos, en cambio, venían de series calientes contra Cincinnati y San Luis, sus pitchers nos atacaron y por eso son los campeones mundiales.

- Mirando hacia atrás, en lo personal, ha sido un año extraordinario. Sólo faltó este anillo de Serie Mundial.
- Fue buenísimo. Tuvimos una buena carrera en la división, buenas series contra Oakland y Nueva York.

- ¿Es tan duro perder, como se refleja en ustedes?
- Nos debemos sentir mal. Me siento mal. No supimos hacer nuestro trabajo. Teníamos una gran responsabilidad. Pero que los fanáticos no estén tristes. El dueño del equipo (Mike Illitch), el señor (Dave) Dombrowski y la oficina principal han hecho un plantel para muchos años. Estaremos un buen rato aquí y esperamos ganar. La próxima temporada tendremos una gran adquisición, que es Víctor Martínez. Ojalá nos mantengamos sanos y comencemos fuerte.

- ¿Qué se puede rescatar en este momento, en el plano personal?
- De todo lo negativo hay que sacar algo positivo. El año pasado nos quedamos a dos juegos de entrar a la Serie Mundial. Este año nos quedamos a cuatro victorias de ganarla. Esperamos ver los frutos en 2013. Lo que hicimos este año no fue en vano, porque ganamos el campeonato de la Liga Americana. No debemos frustrarnos. Estamos tristes, porque queríamos ganar la Serie Mundial. Pero jugamos buen beisbol para llegar hasta acá. Eso tenemos que reconocerlo.

- Haber tenido una experiencia previa en la Serie Mundial, ¿ayudó al menos a manejar mejor la presión? ¿O es un escenario igual difícil, sin importar eso?
- Es muy duro. Alguien me preguntó si me sentía más relajado por haber estado ya en una. Me sentí relajado en 2003, cuando tenía 20 años de edad. Ahora no.

- Después de la triple corona, de otro título de bateo, del premio Hank Aaron, del Luis Aparicio, ¿es cierto eso que dicen ustedes en momentos así, que prefieren cambiar los logros individuales por el anillo de campeón?
- Seguro, seguro que sí. Es que los peloteros vivimos para eso. Los premios no hacen a los peloteros. Nos hacen los campeonatos que ganamos. Derek Jeter siempre ha sido uno de mis ídolos, precisamente por eso. Le gusta ganar campeonatos y lo ha hecho toda su carrera.

- ¿Cuál será el mejor recuerdo de esta campaña inolvidable?
- Esa triple corona. Será lo que se recordará durante toda mi carrera, por ser algo histórico. No había ocurrido en 45 años. Pero tengo que tratar de dejarlo allí, en el pasado. No debo buscar repetirlo la campaña próxima. Lo que debo hacer ahora es trabajar más fuerte y ser más consistente.

- Tras ser el último out de una final en Venezuela, prometió que eso no pasaría de nuevo. ¿Pensaba en eso cuando fue a batear con dos outs, en el último inning?
- Sí. No pensé que iba a ser el último out. Pensé que iba a hacer algo, pero no pude. Fue por la misma situación en la que estábamos. Me agarró por sorpresa ese pitcheo de Sergio Romo y no pude reaccionar.

- ¿Ya piensa en 2013?
- Esta experiencia nos va a ayudar. Gracias a Dios, este equipo está armado para muchos años. Ojalá entonces podamos hacer nuestro trabajo.

El Dato

Miguel Cabrera recibió el premio Hank Aaron y un trofeo especial por la triple corona. Fue elegido como Jugador del Año de Sporting News en una encuesta entre más de 200 peloteros y va a ganar el Bate de Plata. Le espera también el Players Choice Award, que Carlos González ganó hace dos años, y quizás también el Jugador Más Valioso. Es un balance casi perfecto