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Mucho Messi

El rosarino superó de nuevo a Cristiano Ronaldo como máximo anotador de la Champions con 77 goles | FOTO: EFE

El rosarino superó de nuevo a Cristiano Ronaldo como máximo anotador de la Champions con 77 goles | FOTO: EFE

El argentino hizo dos goles y asistió a Neymar para que Barcelona ponga un pie en la final de la Champions al batir 3-0 al Bayern en Camp Nou

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De Lionel Messi se ha dicho de todo. Pero, más allá de cualquier especulación, el rosarino es al día de hoy el futbolísta más determinante que puede pisar un campo de fútbol. Sobre todo si está motivado.

Y más aún en jornadas como la de ayer, cuando tenía enfrente a su mentor, Josep Guardiola, y a uno de los grandes rivales de Europa, el Bayern Munich.

“Cuando está así, Messi es indetenible. Es muy complicado pararlo”, advirtió Pep antes del partido que ayer lo hizo regresar al Camp Nou, para probar una cucharada de la medicina que él patentó.

El argentino hizo dos goles en dos minutos, y no contento con eso le dio una asistencia de lujo a Neymar, para que los catalanes vencieran 3-0 al campeón de la Bundesliga, y pongan un pie en la final del próximo 6 de junio en Berlín.

Barcelona y el conjunto bávaro se tranzaron 78 minutos en un duelo táctico de alto vuelo. Con los alemanes entregados a defenderse con un bloque corto y a presionar muy arriba a un Barsa que, como pocas veces esta temporada, apretó y arropó a su rival hasta la asfixia.

A los 11 minutos ya había avisado Luis Suárez; pero el uruguayo se encontró con la espigada figura de Manuel Neuer. Así como repelió una del charrúa, el meta alemán también sacó otra de Neymar a los 14, mientras el Bayern agazapado esperaba la posibilidad de salir a la contra.

No obstante, sin Aarjen Robben ni Franck Ribbery para juntarse con Thomas Müller y Robert Lewandowski, casi todos los ataques teutones terminaban en acercamientos infructuosos.

Luis Enrrique planteó el partido en los términos en los que lo hubiese hecho Guardiola, y le salió perfecto. Sus atacantes presionaron siempre la salida alemana, donde ni Xabi Alonso, ni Bastian Schweinsteiger, ni Phillip Lahm encontraron precisión a la hora de alimentar a un huérfano Thiago Alcantara. Sin pegada, el Bayern se dedicó a cercar con orden a Messi, hasta que el león se salió de su jaula en el segundo tiempo.

Despertó. En el segundo tiempo, Guardiola apretó las tuercas, y el primer tramo del complemento fue lo mejor del cuadro bávaro. Pero al tiempo el fútbol del Barcelona volvió a desbordar a su rival.

Sólo faltaba el toque de magia. Porque a pesar de que dominaban el juego, los catalanes carecían de pegada. Era el momento de Messi. Un zurdazo terrible del argentino desde unos 24 metros, después de una combinación con Alves, a los 78 minutos, sirvió para que el Barsa abriera el marcador y desatara la furia del ariete rosarino.

Dos minutos más tarde tiró una de sus joyas características. Caracoleó dentro del área para dejar sentado al mejor central de la Bundesliga, Jeome Boateng, y le picó la pelota a Neuer por encima para anotar el 2-0. Delirio en Camp Nou, que llegó al éxtasis cuando en el 91, el argentino le tiró un pase filtrado a Neymar, quien puso el 3-0 definitivo.

Barcelona se acerca a Berlín y sueña con la quinta Champions League. Sólo le resta sortear la dificultad que representa jugar contra el Bayern herido en el Allianz Arena. Cualquier cosa para Messi, sobre todo, si está motivado como ayer.