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Ronaldo vivirá su segunda final de Europa | Foto AFP

Ronaldo vivirá su segunda final de Europa | Foto AFP

Cristiano Ronaldo elevó a Portugal a su mejor partido en la Eurocopa 2016 en el momento clave, para ganar ayer 2-0 a Gales en Lyon y asegurar así su pase a la final del domingo en Saint Denis

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Portugal necesitaba un partido como el de ayer en Lyon. Cristiano Ronaldo, también. Los jugadores distintos, esos que están llamados a aparecer en la hora de las definiciones, no pueden esconderse. Al madeirense se le ha acusado, con más o menos razón, durante toda su carrera, de achicarse en el momento donde la presión apremia.

Pero el segundo tiempo con el que la escuadra lusitana terminó superando 2-0 a Gales en las semifinales de la Eurocopa 2016, amparado en la irrupción de su jugador más determinante, terminó resultando una escena esclarecedora.

El duelo se inició con portugueses y británicos enfrascados en su duelo de estilos. Los dragones, moviendo rápido la pelota y con mucha  dinámica abrían espacios en la defensa ibérica, que no podía parar las internadas de un movedizo Gareth Bale.

El galés se estaba robando el show. Remató dos veces a puerta durante los primeros 25 minutos, creó ocasiones para Hal Robson–Kanu, Joe Allen y Andy King, pero nunca pudieron encontrar el puntillazo final. Jugaban mejor, conteniendo a una Portugal ahogada por la dependencia de su único líder.

Mientras Joao Mario, Renato Sanches y Adrien Silva se unían para crear juego ofensivo, todo terminaba en un embudo con las siglas CR7 apuntadas en su espalda. Todo el juego ofensivo pasaba siempre por una jugada que “debía” ser finalizada por Ronaldo. Nani no gravitó, y el único remate que Mario intentó se fue desviado.

Del resto, todos fueron centros o toques cortos cerca del área para el madeirense, que o no lo encontraban, o lo hallaban bien resguardado por James Collins, Ashley Williams o James Chester. Sin embargo, este último fue testigo principal de la resurrección del ídolo portugués.

El primer tiempo finalizó con el 0-0 puesto, y la segunda parte se iniciaba con Portugal de nuevo encimándose sin claridad ofensiva pero con bríos sobre un conjunto galés adormecido.

A los 50, en una jugada preparada donde Raphael Guerreiro centró desde la izquierda a la salida de un córner, Ronaldo le ganó en el salto a Chester y conectó con precisión un cabezazo que batió a Wayne Hennessey para el 1-0 parcial.

El madeirense se creció. Apareció su estampa, y después de su egocéntrica celebración, colaboró cortando un balón para crear un contragolpe que quiso rematar él mismo a los 53, pero que después del rebote de su disparo en Neil Taylor terminó embocando Nani para el 2-0 definitivo.

Ronaldo se volvía Sigfrido. Como el Dios mitológico escandinavo, se bañaba en la sangre del dragón muerto para volverse invencible. Corrió, cortó juego y colaboró en el ataque. Se hizo líder. Se lanzó al Balón de Oro de nuevo, y puso a Portugal en su segunda final europea de la historia. Estuvo en la primera, en 2004, y lloró desconsolado la derrota contra Grecia. Ahora él y todo un país esperan un cierre diferente en Saint Denis el domingo.