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Maldonado regresará a casa, 10 años después

Giancarlo Maldonado | Foto: AP

Giancarlo Maldonado | Foto: AP

El delantero debutará con la camiseta de Táchira en Pueblo Nuevo, el parque en el que acompañaba a su papá cuando era niño

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Giancarlo Maldonado aún recuerda los primeros partidos que jugó en el viejo Pueblo Nuevo, alguno de ellos a casa llena. Eran cortos, de menos de 15 minutos, el tiempo que había en el entretiempo en los choques en los que intervenía su padre Carlos, en alguno de los 10 años que jugó en la capital tachirense.

“Armábamos una canchita en la mitad del campo y jugábamos. Desde pequeño, el sueño era poder jugar con Táchira, porque era el equipo de la ciudad, el de mi papá, además, el equipo del cual fui recogepelotas”, explicó el delantero, que mañana tendrá, a sus 30 años de edad, su primer partido en San Cristóbal con la camisa de Táchira, cuando se enfrente con Yaracuyanos (7:00 pm).

“A pesar de no haber nacido aquí, soy un tachirense, me crié y me formé en esta ciudad. Tengo la cultura de la gente de aquí, me siento de aquí y estoy orgulloso de eso”, comentó el goleador, quien nació en Caracas pero se mudó a la ciudad andina a los dos años de edad.

En San Cristóbal comenzó a jugar. Primero en una canchita de tierra en la Plaza Venezuela de La Concordia. Luego en la escuela Monseñor Arias Blanco de Jorge Olivares, la misma por la que pasó Tomás Rincón. “Mi compañero de ataque siempre era Edgar (Pérez Greco)”, rememoró. “De esa época tengo los recuerdos más bonitos, jugaba mundialitos, recuerdo, en un equipo que se llamaba Alemania”. Era una etapa en la que sus abuelos buscaban y llevaban al punta a cada entrenamiento.

 

Peregrinaje. Luego creció y viajó a Uruguay, donde debutó con River Plate. Regresó a San Cristóbal pero con Nacional Táchira y comenzó a darle vueltas al mundo por casi diez años: Chile, México, España y Estados Unidos. Hasta aterrizar este semestre en el aurinegro. “Es una oportunidad que uno ha soñado desde hace tiempo”, admitió Maldonado, quien pese a pasar tanto tiempo afuera, mantiene el cariño de la parroquia atigrada.

Por si no fueran suficientes todos los ingredientes nostálgicos, Maldonado además heredó el dorsal diez. “Estoy contento de llevar esta responsabilidad, por esta camisa han pasado jugadores de trayectoria que han dejado una huella”. Entre esos futbolistas ilustres está su padre.

Mañana, cuando Giancarlo suba a Pueblo Nuevo pasará por la Plaza Los Pajaritos, donde está la estatua de Carlos, su padre. Será el regreso a casa, después de casi 10 años, de un hijo ilustre de la ciudad.