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Luzardo quiere ser el dique que seque a Japón

Luzardo conversa con Zseremeta durante un partido de la primera fase / Cortesía FIFA

Luzardo conversa con Zseremeta durante un partido de la primera fase / Cortesía FIFA

La central merideña tendrá la labor de frenar a las asiáticas para buscar la clasificación a la final del Mundial

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No hace más de dos años, por la cabeza de Sandra Luzardo no pasaba otra cosa que hacer goles. La merideña es la menor de tres hermanos, hija de una comerciante dedicada a cuidar a sus vástagos y de un futbolista aficionado que soñó siempre con poder jugar un Mundial. Él nunca lo logró pero su hija sí.

Como todas sus compañeras, las primeras patadas las dio junto a niños, donde destacó haciendo goles. Sin embargo, cuando Kenneth Zseremeta la incorporó a la selección decidió mudarla a la defensa.

“El que es bueno juega donde sea”, le dijo a su papá. Desde la retaguardia comandó a la segunda mejor defensa de todo el Mundial, que hoy tendrá una prueba de fuego frente a Japón (6:30 pm), en el partido que podría abrirle la puertas de la final a la Vinotinto, un hito jamás logrado por nadie en el fútbol venezolano.

El día que Luzardo fue a probar en el Country Club de Mérida anotó dos tantos y dio dos asistencias. Los responsables del equipo al principio fueron escépticos, cuenta el padre de la niña, Jesús Luzardo, pero luego se rindieron ante su talento. “Para mi es una excelente jugadora, el año pasado anotó 19 goles en el torneo municipal”, destacó Richard Rondón, su actual entrenador. “Es una excelente atleta en todo sentido, ella y Fátima Lobo –también convocada al Mundial- son toda unas mujeres, ellas trabajan más fuerte que un niño”.
 
Promesa

Una noche, Jesús Luzardo soñó que su hija anotaba un gol y se lo iba a dedicar a él quien estaba en la grada. Hizo las maletas y tomó el avión hasta Paraguay para ver el Suramericano. Sandra le hizo una apuesta. “Si anotaba gol yo tenía que rasparme el pelo y ponerme atrás su nombre y su número”, contó. En la penúltima fecha del hexagonal, la defensora marcó el gol con el que vencieron a Colombia y sellaron su clasificación al Mundial y, como en su sueño, fue a celebrarlo con él. A Jesús le tocó cumplir su apuesta.

Hoy disfruta, desde su kiosco en la Avenida Urdaneta de Mérida, cada partido de Sandra en una pantalla gigante. El negocio, que vende pastelitos, chucherías y periódicos, es el que sostiene el hogar de los Luzardo. “Cada vez que hay juego son 100 o 200 personas que se acercan a ver los partidos”, afirmó Jesús.

Esta tarde el kiosco de los Luzardo volverá a llenarse de gente. Venezuela retará a Japón, el mejor equipo del torneo. Sus dos puntos débiles, según su estrella Yuri Hasegawa, son los pelotazos y el aspecto físico. Justamente dos de las mejores cartas de la Vinotinto. Un equipo que le perdió el miedo a soñar en grande, a pensar en cosas como, por ejemplo, una final de un Mundial de fútbol.