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La Libertadores llegó a Venezuela hace 50 años, con samba y estadios llenos

Nitti muestra la foto del equipo de 1964 | Foto Cortesía Twitter

Nitti muestra la foto del equipo de 1964 | Foto Cortesía Twitter

El viernes se conmemoró medio siglo de la primera participación de un club venezolano en el torneo continental: el Deportivo Italia en 1964

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“Los fines de semana eran para ir a pasear por Sabana Grande, para hacer un viaje a los Valles del Tuy y para ir al fútbol”. La descripción de la Caracas de la década de los sesenta es Augusto Nitti, el extremo del Deportivo Italia el equipo que reunía a la numerosa colonia italiana en el país. Campeón nacional de 1963, en una final que se decidió gracias a un gol al minuto 120 que marcó el brasileño Iranildo contra el Deportivo Portugués. Aquel título acreditó al cuadro caraqueño para ser el primer representante venezolano en una Copa Libertadores. A las 9:00 pm del cuatro de abril de 1964 recibieron en el Estadio Olímpico de la UCV al subcampeón brasileño Bahía. Un partido y un debut del cual se cumplieron 50 años este viernes.

Nitti aún mantiene el acento de los italianos cuando hablan español. No puede ser de otra manera, nació en Gesualdo, un pueblito agrícola al sur de Italia, el 21 de abril de 1944. A los 17 años de edad, el 18 de agosto de 1962, le tocó desembarcar en Venezuela junto a su familia. Había jugado en las inferiores del Parma así que no le costó mucho ganarse un puesto en el Deportivo Italia,

“Se puede decir que era un fútbol más honesto”, explicó Nitti, uno de los pocos jugadores de aquel equipo que siguen con vida. La fuerza del bolívar le permitía a los conjuntos venezolanos contratar a extranjeros de primer nivel, lo que provocó el desembarco de decenas de brasileños, argentinos y uruguayos en el torneo, que en ese momento formaban seis equipos. El reglamento exigía al menos un futbolista venezolano por lo que en el vestuario del Italia se escuchaba samba y se hablaba portugués.

Del once titular de aquel sábado solo dos eran venezolanos: el arquero Pedro Pérez y Nitti, quien luego de llegar al puerto de La Guaira, adoptó la bandera venezolana como suya y representó a la Vinotinto, con la que debutó en 1969. “No había casi jugadores venezolanos de nivel, te exigían uno y si tenías un segundo había que buscarlo con lupa”, aseguró Massimo Canepari, hijo de uno de los directivos de aquel Italia, Luigi Canepari.

En esa década el fútbol se jugaba a partir del 4-3-3 o el 4-2-4 como sistemas tácticos. El pelotazo, los centros al área y los disparos desde afuera del área eran los caminos al gol más frecuentes. Así lo recuerda Nitti: “Era muy difícil ver a un equipo que llegara tocando como lo hacen ahora”. Él jugaba con el siete y su tarea era correr por la banda detrás de algún pelotazo y buscar luego asistir un pase atrás. Otras veces definía la jugada, y así fue que llegó a hacer nueve goles en las cuatro ediciones que jugó, un récord que quedó vigente hasta que Pedro Pascual Peralta lo rompió en 1978.

El equipo

En el arco de aquel Italia de 1964 atajaba Pérez. “Un arquero que iba muy bien por arriba”, como le recuerda Nitti. La defensa se ordenaba con cuatro brasileños, Adriano Linda por la derecha, José María do Nascimento, “Zequinha”, por la izquierda y con Roberto Soares y Fernando Fantoni como centrales. “Se buscaba que los centrales fueran altos, Fantoni era buen cabeceador”, detalló Nitti.

En la mitad se paraba Mirim, como conocían a Clodomiro Coelho. “Muy técnico y muy rápido”, desmenuza el que fuera extremo. A su lado Filho, “un defensor muy fuerte”. Por una banda iba Nitti, por la otra Iranildo. Por adentro completaban el cuadro José Bezerra y Jayme Araujo.

Era un fútbol en el que los suplentes solo entraban a jugar por algún lesionado. En el banco, durante ese partido contra Bahía, estuvo Ramón Orriols. “Un entrenador catalán que era un gran psicólogo, amigo de los jugadores, un buen motivador. Fumaba como un turco”, recuerda. Su cuerpo técnico no tenía asistente, solo un utilero y un kinesiólogo que se redoblaban todas las tareas.

El estudio de los rivales, que hoy se hace con videos, era una utopía en ese momento. “Si acaso sabíamos como se llamaba alguno de los rivales pero no teníamos ni idea de cómo jugaban hasta que salíamos al campo”.

Entrenaban una o dos veces al día. Los brasileños cobraban 900 bolívares, los venezolanos 300 por lo que Nitti debía compaginar el fútbol con otro oficio. “Hacía levantamientos topográficos en la oficina de uno de los directivos”, recuerda. Pérez, el otro venezolano, era administrador.

La serie

Ausente en las primeras cinco ediciones de la Libertadores, los clubes venezolanos ingresaron en ese 1964 al torneo, que por primera vez tuvo representación de los 10 países afiliados a Conmebol. Cada uno representado por sus campeones: el argentino Independiente, el boliviano Aurora, el chileno Colo Colo, el colombiano Millonarios, el ecuatoriano Barcelona, el peruano Alianza Lima, el uruguayo Nacional, el paraguayo Cerro Porteño y por Brasil, su monarca, el Santos de Pelé, defensor de la corona de la Libertadores de 1963 y su subcampeón, el Club Sporte Bahía.

Con once equipos invitados, Conmebol decidió que Bahía e Italia definieran una ronda preeliminar, antes de estructurar tres grupos de tres equipos, permitiéndole a Santos defender su corona a partir de semifinales.

Para afrontar la serie, Bahía decidió jugar los dos partidos de la eliminatoria en Venezuela. “Para ellos era mejor económicamente, allá en Brasil nadie iba a ir a ver a un equipo venezolano”, afirmó Canepari. “Nos menospreciaban”, afirmó Nitti.

Tanto el primero como el segundo partido fueron un éxito en convocatoria. El Olímpico se llenó ese sábado y el martes siguiente. Cada espectador pagó 10 bolívares para ir a las tribunas y cinco para las gradas.

Curiosamente, en ambos duelos el árbitro fue el también brasileño Olten Ayres de Abreu.

El primero finalizó en un empate a cero, en el que las crónicas destacaron un par de atajadas de Pérez. “El partido de vuelta lo ganará Bahía. Son un equipo de mayor categoría”, declaró resignado Iranildo a El Nacional.

Cuatro días después, el brasileño terminaría siendo el héroe al anotar después de un rebote el gol de la victoria. Jayme había adelantado al Italia tras internarse en el área. “Se dribló a uno y le pegó duro”, recuerda Nitti. Pero dos minutos más tarde empató Bahía por medio de Vevé. Ocho vueltas del segundero después, Linda fue expulsado por lo que el tanto de Iranildo tuvo ribetes épicos.

Aquel tanto le permitió al Italia acceder al Grupo A, en el que enfrentó a Colo Colo y al Barcelona. “A nosotros nos gustaba mucho la Libertadores porque significaba viajar, jugar en estadios enormes, con más público. Para nosotros el Olímpico era el estadio más grande del mundo porque jamás se llenaba”, rememora Nitti. El primer partido, ya sin Orriols en el banco, lo ganaron en casa del Barcelona con un gol de Bezerra, aunque luego cayeron los siguientes tres encuentros. Así fue, hace 50 años, el inicio de los equipos venezolanos en la Copa Libertadores.