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José Álvarez quedó en el mismo club de Wilson Álvarez… y Beiker Graterol

José Álvarez trabajó seis episodio / AFP

José Álvarez / AFP

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Juguemos un poco con la memoria histórica de la legión venezolana en las grandes ligas y lo sucedido el domingo con José Álvarez.

Un total de 31 lanzadores criollos han sido llamados a las mayores para hacer su estreno como abridores.

El primero fue Ramón Monzant, subido por los Gigantes el 2 de julio de 1954. El último ha sido Álvarez, el domingo, convocado de emergencia por los Tigres para sustituir a Aníbal Sánchez.

De esos 31, 10 se anotaron la victoria:

Luis Leal, en 1980.

Giovanni Carrara, en 1995.

Géremi González, en 1997.

Freddy García, en 1999.

Carlos Enrique Hernández, en 2001.

Gustavo Chacín, en 2004.

Aníbal Sánchez, en 2006.

Félix Doubront y Jeanmar Gómez, en 2010.

El décimo es el zurdo de Detroit.

Llama la atención que entre el primero que fue llamado específicamente para comenzar un juego, Monzant, y el segundo, Leal, hayan transcurrido 26 años, mientras que desde 2004 haya sucedido esto en 15 oportunidades.

Tal cosa, claro, tiene mucho que ver con el desarrollo de la pelota en el país y, en consecuencia, con la notable producción de serpentineros que ha hecho que Venezuela cuente ya con un triplecoronado del morrito, tres premios Cy Young y el récord absoluto de salvados en una temporada.

De todas las coincidencias que surgen a propósito del estreno de Álvarez, ésta es la que nos cautiva: es la novena ocasión que un prospecto criollo es subido para hacer su debut como iniciador y de inmediato es enviado a las menores.

¿Por qué? La mayoría de las veces se ha debido a la misma circunstancia que marcó la llegada del anzoatiguense a los bengalíes, hace dos días: la necesidad de suplir por un solo día a un abridor con problemas físicos.

El punto es que entre los nueve antecesores del novato de Barcelona hay historias complejas y otras coloridas.

Para Beiker Graterol y Eduardo Villacís, por ejemplo, la experiencia fue la única de sus vidas.

Graterol era un lanzador joven, que llamaba la atención en la LVBP y en las menores de los Azulejos, cuando fue subido el 9 de abril de 1999. No la tuvo fácil.

Le dieron la pelota contra los Yanquis, campeones mundiales en ejercicio, nada menos que en el Yankee Stadium. Sólo pudo completar cuatro innings y, después de tres jonrones, se fue del encuentro con siete carreras en contra, Al día siguiente, tomó el avión que le llevó a reintegrarse a la sucursal triple A de Toronto.

No fue muy diferente para Villacís.

El 1° de mayo de 2004 recibió la oportunidad que anhela todo ligamenorista, cuando los Reales lo llamaron para enfrentarse con los Yanquis y también en el Yankee Stadium. Como su compatriota, no pasó del cuarto pasaje, le fabricaron cinco anotaciones en 3.1 actos y fue devuelto a la granja. Nunca más volvieron a las mayores.

Wilson Álvarez también tiene un capítulo especial en este anecdotario. Es uno de los nueve cuyo debut ha tenido estas características y fue tanto o más bateado que Graterol y Villacís, el 24 de julio de 1989.

Esa noche, Álvarez se convirtió en el venezolano más joven en tomar parte de un duelo de la gran carpa. Tenía 19 años de nacido y militaba en la filial doble A de los Rangers, que le convocaron para una presentación de emergencia.

El zuliano fue apaleado. Ni siquiera pudo sacar un out. Concedió dos boletos, dos jonrones y tres rayitas. Pero pudo volver dos años después, para iniciar una fructífera carrera.

También lo consiguieron Tony Armas y Carlos Zambrano, que forman parte de la lista.

Jeanmar Gómez, Félix Doubront y Pedro Hernández tratan de labrar sus carreras en Pittsburgh, Boston y Minnesota. Sí tuvieron una segunda oportunidad.

Queda por ver cuándo Detroit le dará la suya a José Álvarez.