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En Italia ven a sus estadios como cárceles

Christian Abbiati después de un gol de la Fiorentina / Reuters

Christian Abbiati después de un gol de la Fiorentina / Reuters

La peor crisis de espectadores del calcio: 51% no ha pisado un campo en el último año

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La Juve construyó un estadio de 41.000 espectadores para asegurarse que siempre estuviera lleno. Y aun así, en su estreno de Champions, en su vuelta a las competiciones europeas, solo había 29.330. El Milan sufre la peor crisis de abonados de la era Berlusconi: 22.000 en lugar de los 31.000 del año pasado. Lejos queda el récord de 72.000 de la campaña 1991-92.

Contra el Cagliari, hace pocas semanas, solo 4.000 personas pagaron una entrada; en el debut europeo contra el Anderlecht, acudieron al estadio 22.000 personas. Sólo en el Maksimir de Zagreb había menos gente (6.000).

El Napoli juntaba 65.000 espectadores en el San Paolo cuando jugaba en Tercera; ahora, en días normales, no hay más de 35.000. Nadie compra entradas. Muy pocos van a los campos. Es la crisis de un calcio cada vez más abandonado a sí mismo, sin estrellas (Sneijder y Boateng fueron los hombres de portada del derbi de Milán); salpicado por escándalos un año sí y otro también, y del que huyen hasta las nuevas promesas como Verratti, que ha fichado por el PSG porque allí le hablaban del "presente, no del futuro".

Una investigación de DemosCoop desveló hace poco que hay 13% menos de aficionados respecto a 2009. Si esa temporada más de un italiano de cada dos se definía como "aficionado al fútbol", hoy son 4 de cada 10. Los que lo siguen en vivo son solo el 23,6%.

Los horarios son los mismos de siempre: hay dos partidos los sábados (18.00 y 20.45) y los demás el domingo (uno a las 12.30; otro a las 20.45 y el resto a las 15.00 horas). Una encuesta en La Gazzetta dello Sport desvelaba a principios de octubre que 51% de los italianos que se declara aficionado al fútbol no ha pisado un estadio en el último año; 33% lo ha hecho entre una y cinco veces; 11%, entre seis y 10, y sólo 5% más de 10 veces.

Entre los motivos, 40% indicó el precio de las entradas, 26% cree que es más cómodo verlo en la tele y 19% considera los estadios peligrosos.

"Son cárceles a cielo abierto.

Sus estructuras son obsoletas y hay violencia verbal entre dirigentes y física entre aficionados. Cada día más parcelas del estadio están en manos de los más violentos", afirma Arrigo Sacchi.

Paolo Condó, histórico periodista de La Gazzetta, lo corrobora. "Tengo dos hijos pequeños, los he llevado al estadio en Francia y en España, pero en Italia no, por el clima de guerra. A los clubes no les interesa llenar los campos de familias".

Una liga en caída.

No es una casualidad que los estadios italianos sean los que menos se llenan de Europa. Un informe de la federación italiana (FIGC) del verano dice que el porcentaje de espectadores respecto a la capacidad del estadio es la más baja de Europa: 56% frente a 70% de Francia, 75% de España, 91% de Alemania y 92% de Inglaterra. Eso explica que los ingresos de los clubes italianos por entradas y abonos hayan bajado de dos millones de euros en la temporada 1997-98 a en 800.000 en la 2010-11, según el mismo informe.

"Ir al estadio se ha convertido en algo complicado: por la "tessera del tifoso" (el carnet del hincha que se impuso hace dos años), porque sólo puedes comprar la entrada yendo al banco y todo eso frena a la gente normal. Además de que, claro, el espectáculo que vas a ver tampoco es especialmente bonito. Pero muchas veces no lo ha sido y aun así la gente iba a los estadios. Ahora sale más rentable verlo en casa de amigos. Divides el precio y adelante", dice Gianni Mura, de La Repubblica.

Una conocida empresa de cupones descuento ha empezado una campaña con los clubes para vender entradas más baratas. A eso ha llegado el calcio.

Para algunos, como Edison Cavani, sin embargo, sigue siendo atractivo. "El fútbol es uno y cada cual lo ve con su mirada y sus prismáticos. Yo de pequeño soñaba con el fútbol italiano, veía a Batistuta y mi objetivo era jugar en el calcio. Para mí era y sigue siendo top. No es justo decir que es un campeonato mediocre, muchos de los que han decidido irse lo han hecho por dinero", declaró en una entrevista.

"Los mejores jugadores están en otros países, pero nadie en Italia se ha planteado sustituirles para favorecer un juego más armonioso o atractivo", apunta Sacchi. ¿Y los escándalos? "La gente a eso está acostumbrada, somos un país de maquiavélicos. Sabemos que hay cosas sucias y parece que hasta nos gusta", dice Condó.

"Lo que piensa el italiano medio no es `no voy al estadio porque esta gente apuesta’ sino `no voy porque es una tomadura de pelo que ganen tanto dinero en plena crisis", explica Gianni Mura. Ambos periodistas aseguran que el problema de la fuga de las estrellas es algo que afecta solo a algunos clubes, no al campeonato. Pero cuando se les pide que digan los nombres de 10 talentos del calcio no llegan ni a siete.

"Parece que la solución a la crisis de espectadores pasa por tener estadios nuevos y en propiedad. Pero el problema es el contenido, no el envoltorio.

Puedes tener un estadio tan bonito y tan moderno como el del Ajax, pero si sigue llenándose de gilipollas no cambia nada", concluye Mura.