• Caracas (Venezuela)

Deportes

Al instante

Historia de unos venezolanos especiales

Fernando Amorebieta | Foto: EFE

Fernando Amorebieta | Foto: EFE

Amorebieta, Túñez y Dani Hernández y Miku vieron su primera luz en tierra venezolana, pero jamás actuaron con equipos locales, a diferencia de Darwin Machis

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Pocos los habían visto jugar, algunos ni siquiera sabían de sus vidas, pero al ser rescatados por la Vinotinto para partidos internacionales, aparecieron en el mapa.

¿De dónde salieron, qué permitió que la Fifa admitiera su aparición en las canchas con el equipo nacional? Los reglamentos los amparan, hay toda una justificación legal que abriga sus causas y no hay nada que objetar: son venezolanos y despídete, ocúpate de otra cosa.

Jorge "Zurdo" Rojas, de tantas batallas en el fútbol nacional, lo ha dicho: "Es un asunto del corazón que se siente o no, más allá del lugar donde se ha nacido". Sí, nacer en Venezuela es una manera de ser venezolano, pero ¿basta con eso? ¿No hay otros valores que consolidan la identidad? ¿Sus sentimientos patrios van más allá de la camiseta vinotinto? ¿Les ha interesado, alguna vez, volver a la geografía de nacimiento para conocer cuáles son sus raíces? Fernando Amorebieta, Andrés Túñez y Dani Hernández son los nombres de los tipos en la boca de la opinión pública por esta novedad, porque en el caso de Darwin Machis, que salió para la península Ibérica del Mineros de Guayana, las circunstancias de su formación están fuera de toda discusión: es un jugador tan criollo como la tierra guayanesa.

¿Y a mí qué me importa? Sin embargo, todo este teje y maneje de la venezolanidad parece importarles poco a los aficionados comunes, esos que ligan en los partidos y no les interesa si los goles venezolanos llegaron del cielo o si fueron marcados por artes de prestidigitación. Ganar, eso es lo que vale, y si Amorebieta, Túñez, Hernández o Fedor son la punta más alta del juego, ¿qué importa si salieron del fútbol nacional o no? Tal vez preocupe a algunos esta "falta de autenticidad" en el fútbol representativo, pero son los menos. Es, en fin, una visión más purista del asunto, pero ante la fuerza de los hechos, su percepción ha sido arrasada por las aguas del entusiasmo popular.

En todo esto ha valido la habilidad de la Federación Venezolana de Fútbol y de César Farías, director técnico nacional, para escudriñar, y descubrir con la lupa de su acuciosidad, dónde se hallaban estos jugadores. Sostuvo conversaciones con ellos, hasta convencerlos de que para sus carreras lo mejor era venir.

Inclusive hay otros, como Jeffren Suárez, quien desde el primer momento no aceptó.

Dani Alves, nacido en Caracas, también fue tocado, pero el hecho de haber jugado con la selección mayor de Portugal lo inhabilitó para alinear en el seleccionado nacional.

Al margen, se debe traer a este texto el asunto de los hermanos Feltscher, Frank y Rolf, quienes nacieron en Suiza y, de madre venezolana, vinieron siendo niños. Estudiaron en el colegio Humboldt, pero volvieron a la tierra helvética donde han vivido y desarrollado sus carreras. Sin embargo, son venezolanos por nacionalidad adquirida.

Los tiempos que se viven. ¿Es igual la Vinotinto al fútbol venezolano? Evidentemente no, porque mientras el seleccionado es mirado con recelo por las selecciones de Suramérica, cuídate de Venezuela y todo eso, a los equipos les va mal en los torneos internacionales: desde 2009 ninguno pasa de la primera fase en la Copa Libertadores, y dos han avanzado una vuelta en la Suramericana. Entonces, ¿cuál es el verdadero talento de este fútbol, su verdadero valor, su ubicación internacional? Todo esto tal vez sea asunto de los tiempos que corren. En el beisbol son frecuentes los casos de peloteros que llegan a las grandes ligas sin haber jugado en la liga profesional venezolana ­ Francisco Rodríguez es arquetipo de esta especie­, y en el Preolímpico de Básquet se dio el caso de John Cox, que fue llamado a jugar con el equipo patrio sin conocer la realidad nacional, sin hablar español, porque sólo había movido balones y metido cestas con conjuntos estadounidenses.

Es hijo de Chuby Cox, quien jugó aquí con el Caracas, y nació en Venezuela por esa circunstancia.

Hernández al arco del Valladolid

Dani Hernández repitió la historia del inmigrante.

Sus padres vinieron al país y aquí nació, en plena Caracas, el arquero de 1,96 y 26 años de edad.

Llegó a España en su época de párvulo, y ha hecho una ronda por diferentes equipos hasta llegar a su actual Real Valladolid. En el partido ante Japón mantuvo solidez en su arco, y ya se le asoma como posible titular en los cercanos partidos ante Perú y Paraguay.

Jonay, su hermano mayor, fue titular como lateral izquierdo en los días cuando Richard Páez era técnico de la selección.

Túñez de Caracas y La Coruña

Los pasos de Andrés Túñez se parecen a los de Amorebieta. Sus padres gallegos emigraron a Venezuela, y por ahí asomó el jugador del Celta de Vigo.

A los ocho años de edad fue a España para no volver hasta que fue llamado a jugar con la selección venezolana.

Túñez, de 25 años de edad, no ha tenido relevancia en la selección nacional hasta ahora, excepto un partido amistoso reciente ante Japón, en el que fue titular y mantuvo una actuación que llamó la atención.