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La Guaira es el equipo que se deja querer

Parte de los narradores y locutores se hicieron seguidores mientras trabajan para los Tiburones

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Los Tiburones de La Guaira son para muchos una pasión desde que eran niños, otros se han ido sintiendo identificados con el equipo durante la vida e incluso, luego de trabajar cerca del plantel. Tal vez una de las mejores manifestaciones de amor y odio para con los salados, fueron las dos cartas escritas por el dramaturgo y escritor de telenovelas José Ignacio Cabrujas al entonces propietario de la escuadra, Pedro Padrón Panza. Para el escritor, La Guaira era el equipo de sus amores.

El caso de los miembros del circuito radial del equipo no es una excepción. "Tiburones ha tenido muchos momentos emocionantes. Puedo hablar desde la temporada de 19831984, tuve la oportunidad de narrar ese momento emocionante cuando La Guaira ganó dos torneos seguidos en ese tiempo. También me tocó vivir la derrota contra los Leones cuando el conjunto buscaba el tricampeonato y los capitalinos los barrieron con un no hit no run de Urbano Lugo", comentó Marco Vinicio Lacavalerie, hijo de Marco Antonio Lacavalerie, mejor conocido como el Musiú, quien trabajó 23 años con la franquicia y ahora su hijo acumula 27 años con el circuito radial de los salados. La familia Lacavalerie ha estado con los Tiburones durante los 50 años de vida de la novena.

"Han sido muchos los momentos importantes que he vivido con La Guaira. Uno de los más emocionantes fue cuando narré el primer juego al lado de mi papá", comentó Lacavalerie hijo.

Pero Lacavalerie no fue el único que logró trabajar en el circuito radial de los salados del cual había sido seguidor desde niño, Héctor Cordido, quien jugó beisbol durante su infancia, se enamoró del equipo cuando Luis Aparicio vestía el uniforme de los Tiburones.

"Esto de tener 21 años trabajando para el equipo del que he sido fanático desde niño es una coincidencia. Sigo al grupo desde que Aparicio jugaba con los Tiburones", comentó Cordido, quien agregó que el momento más notorio que ha vivido con La Guaira fue cuando le tocó hablar con Pedro Padrón Panza.

"Hay algo bien curioso.

Después de cada juego hacemos 10 minutos de comentarios en cabina. Pero mi trabajo continúa en las afueras del estadio. La gente se te acerca y te pregunta cosas del juego. Esto también me pasa cuando voy por la calle o a un restaurante", dijo Cordido.

Pero La Guaira no es querida sólo por los que llevan la samba en su sangre, es el caso de Jesús Leandro, locutor comercial del circuito, quien desde hace cuatro años lleva a los Tiburones presentes.

"He estado como locutor comercial y me han tocado ver buenos juegos. La Guaira es un club aguerrido y que no se rinde", dijo Leandro, agregó que lo mejor que tiene el equipo es la fanaticada.

"El plantel puede ir perdiendo, pero los seguidores de La Guaira siguen allí hasta el último out y disfrutando de la samba", dijo Leandro, que se convirtió en guairista en los cuatro años que lleva trabajando para la franquicia.

"Mi equipo desde niño, cuando veía los juegos con mi papá eran los Leones, pero en mi corazón en este momento está La Guaira", concluyó Leandro.

Carlos Tovar Ostos, quien ha dedicado parte de su vida al negocio que creó su padre, Carlos Tovar Bracho, fundador del circuito radial de los Tiburones, está por primer año narrando para La Guaira, pero tiene recuerdos de su infancia.

"Antes no había circuito. Pero recuerdo jugar a Marcelino López, Ángel Bravo, estaba José Herrera, Oswaldo Blanco, Enzo Hernández entre otros", comentó Ostos, quien está contento con su trabajo con La Guaira y espera que sean muchos más.