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Golpe de orgullo

Valoyes anotó su segundo gol en el Brígido Iriarte esta temporada

Valoyes anotó su segundo gol en el Brígido Iriarte esta temporada

Lara se olvidó por un momento de todas sus deudas por cobrar y venció al Real Esppor con un gol de Valoyes (0-1)

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Asegura Eduardo Saragó que en el tanque de gasolina del Lara ya no queda nada. Que tras tantos meses de deudas, el equipo está jugando con la reserva, con el fondo que se alimenta más de orgullo que de otra cosa. Aún así, con esa penúltima bocanada queda para mover la aplanadora que hasta hace unos meses pasaba sobre cada uno de los rivales. Ayer no aplastó, ni mucho menos al Real Esppor pero con un gol de Zamir Valoyes le bastó para llevarse un triunfo revitalizador en el Brígido Iriarte (0-1).

Acostumbrado a abrir latas bien cerradas, el cuadro larense no se incomodó con la primera propuesta de su rival, que se acomodó bien en su zona. El libreto dicta que para encontrar espacios en un terreno así, el movimiento de las piezas es fundamental y aprovechando la ventaja numérica que le brindaba el estar saliendo de un corner, las fichas crepusculares se movieron de sus puntos de partida permitiendo el desajuste que les ayudó abrir la pizarra.

El primero fue Castellin, quien hizo de enganche al abrir la pelota a la banda izquierda donde el diestro Pérez Greco jugó de extremo y centró al área. Lejos de su zona, el lateral Mosquera arrastró la única marca y permitió que Zamir Valoyes, quien había abandonado la banda, llegara por el medio para conectar de cabeza el 0-1.

Recorte de la aceleración
Con el gol a favor y el desgaste de tantos meses sin cobrar, Lara soltó el acelerador y permitió que su rival creciera con el pasar de los minutos. El partido tomó otro color y aunque el árbitro anuló otro tanto larense a Mosquera, fue el Esppor el que se acercó más al arco rival. Primero con Chourio repartiendo centros a diestra y siniestra, sin embargo, nunca pudo encontrar en Guarino o en Arias un socio para convertir sus pelotas envenenadas en algo más.

En el banco, Charles López fue acumulando rabietas con cada ocasión perdida. Un disparo de Arias tras una pared, otro de Espinel, uno más de Chourio cuando se cansó de centrar, un cabezazo de Guarino, otro más tarde, en un corner que habían peinado en el primer palo que el delantero no pudo llegar a conectar bien, un disparo de García que Rey sacó sobre la línea de gol y la más clara, cuando el partido llegaba al ocaso, con un remate de García al que Liebeskind no pudo retener y permitió a José Barros tener una oportunidad clarísima que no pudo aprovechar, casi sobre la línea de un arco desguarnecido.

“Creo que es un tema de confianza. No hallamos que hacer para meterla”, opinó López después el partido mientras drenaba su frustración apretando una botella de agua.

No fue la más contundente de sus victorias. Ni si quiera fue una victoria justa. Pero ante un equipo que le deben tres meses de sueldo y muchos más en premios, el significado de la justicia se distorsiona. Mientras esperan por cobrar, juegan y ganan por honor. No les queda más nada en el tanque de gasolina.

EL DATO
Eduardo Saragó confirmó que ayer el equipo recibió la noticia de que un grupo interesado en la compra del club había adelantado conversaciones con los actuales dueños