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La zurda de Arango es la única luz del Gladbach

El Borussia Mönchengladbach celebra un tanto / AFP

El Borussia Mönchengladbach celebra un tanto / AFP

El zurdo lanzó un pase de quarterback para asistir el único tanto de su equipo ayer ante Leverkusen (1-1)

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En el fútbol americano, cada jugador que quiere ser quarterback debe entrenar miles de pases hasta poder afianzarse en esa posición y aspirar a completar uno de más de 60 yardas. Ayer, la zurda de Juan Arango dibujó uno de esos pases de casi 50 metros, desde su propia mitad del campo, directo al botín de Patrick Herrmann que también tuvo su mérito al bajar la bola. Una vez ahí, con la pelota controlada, el gol que abrió el marcador fue coser e ir a cantarlo en la esquina.

Por más espectacular que parezca, la jugada no es si no una muestra más del criollo, que ha encontrado en el Borussia Moenchengladbach, en el que parte más atrás de lo que lo hacia en el Mallorca, el terreno perfecto para desarrollar sus habilidades como pasador. El curso pasado aprovechó el buen momento de su equipo para pelear la tabla de asistidor junto al aquilatado francés Franck Ribéry.

En este su producción ha sido menor, al igual que la de su equipo, pero se mantiene como el eje ofensivo al servir cuatro de los ocho tantos que llevan en la temporada y anotando otros dos. Lo que lo hace artífice de seis de las ocho conquistas de los suyos hasta ahora.

El año pasado, el mejor en la carrera del venezolano, el Gladbach anotó 49 goles en liga en los que Juan participó en 21 con sus 15 asistencias y sus 6 tantos. Sin embargo, entre Marco Reus (18 goles y 12 asistencias), Patrick Herrmann (6 y 9), Igor de Camargo (5 y 1) y Mike Hanke (8 y 3), distribuían mejor las cargas ofensivas. Para esta temporada, Reus partió al Borussia Dortmund y entre los otros tres reúnen solo dos goles y un par de asistencias, lo que ha dejado a Arango como la única luz que aún brilla en la ofensiva del equipo.

Alarmas encendidas

“Hemos perdido nuestra columna vertebral y eso pone al equipo en peligro”, aseguró preocupado el técnico Lucien Favre hace una semana. Ayer tampoco salió muy contento tras el empate en casa del Bayer Leverkusen (1-1), un resultado que pudo ser peor si el cuadro local no hubiera fallado un penal. “Tenemos muchas cosas que hacer en las próximas semanas, tenemos que mejorar nuestro juego y no perder tantas pelotas cuando vamos hacia adelante”, exigió el entrenador. “Tenemos que ser más seguros a la hora de jugar la pelota”, opinó Max Eberl, el director deportivo, arquitecto del proyecto del club este año luego de perder a tres de sus mejores futbolistas en Reus, el defensor Dante y el volante Roman Neustadter.

Esas bajas fueron llenadas por un puñado de jugadores con proyección como el defensor español Alvaro Domínguez, el volante suizo Granit Xhaka y el delantero holandés Luuk De Jong, sin embargo, el resultado aún está lejos de parecerse al que tuvo el equipo el año anterior. Eliminado de la Liga de Campeones y en el noveno puesto de la Bundesliga, el Gladbach quiere desarrollar más argumentos y no depender únicamente de un pase de quarterback de Juan Arango para seguir sumando algún punto.