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Garbiñe Muguruza, la tenista española de origen venezolano que golpea al mundo

Garbiñe Muguruza | AP

Garbiñe Muguruza | AP

Con apenas 21 años, la oriunda de Caracas superó una lesión que la tuvo seis meses fuera, entrenando en sillas de ruedas. Este año está invicta y mañana busca su paso a cuartos en el Abierto de Australia

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La española Garbiñe Muguruza dio el salto que se esperaba de ella y al triunfo obtenido ante la danesa Caroline Wozniacki, décima favorita y exnúmero uno del mundo, este lunes podría sumar una nueva historia cuando busque su paso por primera vez a los cuartos de final de un Grand Slam, en el Abierto de Australia.

La discípula del español Alejo Mancisidor en la Academia Bruguera de Barcelona, reciente ganadora del torneo de Hobart, se enfrentará en octavos de final a la polaca Agnieszka Radwanska, quinta favorita. Pero fuera de este desafío deportivo, tiene varios otros que deberá decidir más con el corazón que con la raqueta.

Seguida estos días en la grada por Conchita Martínez, la capitana del equipo español de la Copa Federación, Garbiñe deberá decidir con qué país jugará: España, país de origen de su padre, o Venezuela, el de su madre. "La verdad es que tengo la familia muy repartida por ambos lados por igual", dijo Muguruza.

A sus 21 años y situada en el puesto 38 del mundo, su tenis tiene ya una frase que la distingue de las demás, "ser siempre agresiva y no tener miedo", y mientras los fotógrafos hacen cola para plasmar su esbelta imagen, Garbiñe recordó como durante casi dos meses no dudó en entrenarse sentada en una silla mientras se recuperaba de la operación de uno de sus tobillos, tal y como hizo en su día el austríaco Thomas Muster.

"Tenía que empezar a jugar de alguna forma, sin apoyar el peso en el tobillo y la única forma era sentada", relató. "Le decía a mi entrenador: tengo que jugar, no me puedo quedar en casa sentada viendo que las otras están entrenando, y así decidimos hacerlo durante dos meses", explicó.

Aquel periodo le ayudó de forma increíble. "Cuando estás lesionada te das cuenta de muchas cosas y no puedes hacer lo que te gusta. Está claro que es mala suerte que te lesiones, pero creo que si no hubiese pasado por eso ahora sería muy distinta y no valoraría muchas cosas que ahora valoro", afirmó.

"No me siento para nada invencible", continuó, "de hecho en este partido (contra Wozniacki) ha habido un momento en el que he pensado que se me escapaba. Luego sentí que ella estaba nerviosa en los momentos importantes y eso me dio fuerzas y pensé que tenía mi oportunidad", declaró.

El año pasado también jugó en la central de este grande, la Rod Laver Arena, pero perdió contra la estadounidense Serena Williams.

"Jugar en la central y ganar es una gran sensación porque significa que has ganado a una gran jugadora, es por tanto una doble sensación. Me encanta jugar en las centrales, y cuando me tocan buenas jugadoras es una gran motivación, porque pienso no tengo nada que perder y me siento libre para poder jugar sin esa presión", manifestó.

Aunque asegura que no se ha marcado ningún techo. "Pero sí grandes aspiraciones porque cuando juego con chicas del 'top ten' y las buenas, creo que no estoy tan lejos de ellas", comentó Muguruza, quien aseguró que tiene fe en sí misma de que puede ser "una buena jugadora".

"No esperaba para nada estar en la segunda semana de un Grand Slam. Vine pensando que estaba jugando muy bien, pero para nada en llegar tan lejos. Es un poco 'shock' de momento", comentó sobre su actual estado de forma.

Respecto a su próxima rival, Radwanska, Garbiñe albergó esperanzas. "Es distinta a Caroline, que tiene un esquema de juego muy hecho. Radwanska es talento, pero ya he jugado contra ella y sé que no le hace mucha gracia enfrentarse contra mí, porque la incomodaba y eso lo noté yo. Es interesante ver cómo reacciona", dijo.

Ahora, su lucha además de seguir adelante y hacerse con un hueco entre las grandes es que los extranjeros, especialmente los anglófonos, reconozcan y sepan pronunciar su nombre. "Entiendo que es difícil decirlo pero quiero que se diga Garbiñe y no Garbine, que suena como francés", bromeó.