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Futbolista de los pies a la cresta

Stephan El Shaarawy celebra con sus compañeros la victoria del Milan / AFP

Stephan El Shaarawy / AFP

El delantero italiano, de origen egipcio y vínculos con Venezuela, se ha convertido en la estrella del cuadro rojinegro

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Ojos como platos, oídos parabólicos, cerebro alerta. Stephan El Shaarawy (Savona, Italia; 1992) no perdía detalle de los consejos de sus compañeros de habitación Rodrigo Palacio y Alberto Zapater en el palacete de Pegli y en el Hotel Sheraton colindante con el aeropuerto, donde los jugadores del Genoa se concentraban antes de los partidos.
Stephan, por entonces, contaba con 16 años de edad y una cresta mohicana que no ha erosionado con el tiempo. “Siempre atendía, escuchaba y disfrutaba. Quizá porque adoraba el fútbol. Tanto, que no había día en el que no viéramos algún partido”, dijo Zapater. Nunca eran suyos porque Il Faraone –como le gusta que le apoden por sus raíces egipcias– apenas sumó 47 minutos, por lo que debió labrarse lejos del club un futuro que ya es presente, extremo referencial del Milan.
“Así de joven y bueno solo existe Neymar”, sentenció el vicepresidente rossonero Adriano Galliani. “Tiene el desequilibrio en las botas y una facilidad tremenda para encontrar posiciones de disparo. Es único, un fenómeno” completa el ex jugador y director del fútbol base, Filippo Galli.
Su amor por el balón es indudable. “Sus compañeros le obligaban a ponerse dentro de un rondo para que hiciera juegos con la pelota”, recuerda Alessandro Calori, actual técnico del Brescia que le dirigió en el Padova, en la Serie B. “¡No se despegaba de la pelota ni en el sauna!”.
Stephan ya era titular en el Padova y fue reclamado por la selección egipcia. “Me siento italiano”, respondió el delantero, que ya cuenta con 36 internacionalidades con las inferiores azzurri y cuatro duelos con la absoluta. Pero su progresión se frenó ese día en que en un calentamiento le dijo a Calori: “Tengo mucho dolor en las rodillas, no puedo jugar”.

La transformación. Tras estudiarle, entendieron que era un problema de crecimiento y de los tendones, que debía parar. Inconveniente que no le preocupó al Milan, que pagó 7,5 millones de euros más la cesión de Merkel. En Milanello, a su llegada, se le realizó un programa físico similar al del delantero Pato para que cogiera musculatura y aminoraran los problemas. “Este lo hará mejor que yo”, vaticinó el propio punta brasileño. Aunque costó lo suyo, a la sombra de Robinho, Cassano, Pato e Ibra. Ahora, sin embargo, destaza las redes.
Con 16 goles, es el segundo capocannoniere, solo por detrás de Cavani (18), del Nápoles. Logró, además, la diana más precoz en Europa con el Milan –19 años, 342 días; 72 días antes que Pato– y se le contabiliza un tanto cada cuatro chutes.
“En el Genoa jugaba como ahora; pegado a la izquierda, desequilibrando con el regate y la diagonal”, cuenta Zapater. Interviene Calori: “Si quieres ser grande, no puedes bajar la guardia y eso es algo que no pasará porque su familia le ha inculcado buenos valores”.
Su padre, Sabry, es un psicólogo que emigró de El Cairo a Italia en la década de los ochenta y que por su paso y nacionalización en Venezuela abrió la opción de que el delantero jugara con la Vinotinto si quería (hoy resulta impensable por su despunte con el Milan y la Azzurra). Su madre, Lucía, trabaja en un hospital de Savona y cuenta con la colaboración de su hijo, pues no es raro ver a El Shaarawy por la calle con las bolsas del mercado que hace su madre. Así, con normalidad, anda por el barrio de San Siro, donde vive él y la mayoría de los jugadores del equipo. No se le recuerda altercado ni farra alguna. La única extravagancia que se permite es el peinado. “Mido 1,80 ¿Sin la cresta? No lo sé”, bromea.
Es imagen de Nike y ha pasado de Pegli a Milanello, donde comparte habitación con Antonini y donde el vestuario le protege, como explican a cada ocasión que se les pregunta por Il Faraone a Bonera, Amelia y Ambrosini, del que sacó un viaje gratis a Dubái en estas Navidades. “Si metes siete goles antes de enero, te lo pago”, le retó. El Shaarawy marcó 14.