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Figo armó la fiesta en Anzoátegui

Luis Figo se divirtió con sus amigos en el José Antonio Anzoátegui

Luis Figo se divirtió con sus amigos en el José Antonio Anzoátegui

Los amigos de Figo se impusieron en un amistoso en casa del Anzoátegui (2-3) gracias a una picardía de Luis Boa Morte

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Con algunos invitados menos de lo que se esperaban en las gradas, el José Antonio Anzoátegui disfrutó este sábado con el amistoso que organizó el astro portugués Luis Figo, quien con sus amigos, disputó un encuentro demasiado competido como para ser etiquetado como amistoso.

El Anzoátegui, un equipo lleno de jóvenes, no quiso ser un mero espectador y luchó cuanto pudo para poner resistencia antes de caer derrotado por un cerrado 2-3.

Vestidos de blanco, Figo y sus amigos tenían otras armas, con menos gasolina pero la huella de unas carreras brillantes. Con apenas dos minutos en el reloj, el portugués dibujó un pase de taco, intentando marcar la dinámica de un partido que se encontró en el hambre del Anzoátegui y en especial la de su portero Edixon González, que tapó un penal a Djalminha y al menos cinco ocasiones de los ilustres visitantes.

Historia
En el once de los portocruzanos, la presencia de dos leyendas como Hebert Márquez y Diony Guerra intentó compensar la diferencia de edad. Fue justamente el primero de ellos quien le quitó el plástico al marcador al cruzar de cabeza un buen centro de Bobbio, mostrando que la sal del mar que ahora disfruta como ex jugador no ha oxidado su marca de fábrica.

Con un Figo de cara seria, su equipo luchaba por descontar. Emerson casi lo logra con una pelota que estrelló en el palo pero fue José David Moreno el que alcanzó el gol con un derechazo directo a la escuadra al que Vitor Baia no hubiera alcanzado ni en sus mejores años.

El cuadro blanco refrescó a sus jugadores, a los que ya les empezaba a faltar el aliento y la apuesta funcionó. Rui Barros, quien mostró una condición inusual para sus 47 años de edad, recuperó la bola que luego Luis Boa Morte puso en el ángulo de la portería oriental con una parábola preciosa.

Sobre el ímpetu de Michel Salgado, la cabeza fría de Solari y las gambetas de Figo, el cuadro forastero terminó arrinconando a su rival, obligando al jovencito González a convertirse en figura. Su buena tarde tuvo cumbre al detener el penal que cobró Djalminha.

En el ocaso del partido, otro penal, fue aprovechado por Boa Morte, quien rompió el libreto de un partido que se había jugado entre las risas del banco y el diente apretado dentro de la cancha. El portugués engañó al portero con un amague, legal solo en una pachanga como esta, para marcar el empate.

Cuando las piernas parecían que no daban más, Emerson recobró la estampa de sus mejores tardes con un pase entre líneas que bien leyó Solari. Una vez ahí, el argentino se ajustó al manual, amague, gambeta un poco larga para dejar al portero y remate a puerta vacía.

El 2-3 con el que terminó la tarde fue una anécdota más en una tarde que, entre amigos, sirvió para que Puerto La Cruz vieran a varios de los mejores jugadores de la historia del planeta y a un par de ídolos locales.

Ficha técnica

Anzoátegui (2): González; J. Hernández, Fuenmayor, Araguaimano, J. González; Calzadilla, E. Hernández; Moreno, Guerra, Boggio; y Márquez.
También jugaron: Salazar, Cuárez, Carrera, Giraldo, Pais, Kuki, Castillo y Betancourt.

Amigos de Figo (3):  Baia; Salgado, Meira, Gamarra, Dimas; Mendes, Mendieta; Figo, Emerson, Solari; y Asprila.

También jugaron: Barros, Polga, Djalminha, Petit, Boa Morte y Eduardo.


 

Daniel Prat Jerez

 

Con algunos invitados menos de lo que se esperaban en las gradas, el José Antonio Anzoátegui disfrutó ayer con el amistoso que organizó el astro portugués Luis Figo, quien con sus amigos, disputó un encuentro demasiado competido como para ser etiquetado como amistoso. El Anzoátegui, un equipo lleno de jóvenes, no quiso ser un mero espectador y luchó cuanto pudo para poner resistencia antes de caer derrotado por un cerrado 2-3.

Vestidos de blanco, Figo y sus amigos tenían otras armas, con menos gasolina pero la huella de unas carreras brillantes. Con apenas dos minutos en el reloj, el portugués dibujó un pase de taco, intentando marcar la dinámica de un partido que se encontró en el hambre del Anzoátegui y en especial la de su portero Edixon González, que tapó un penal a Djalminha y al menos cinco ocasiones de los ilustres visitantes.

 

Historia.

En el once de los portocruzanos, la presencia de dos leyendas como Hebert Márquez y Diony Guerra intentó compensar la diferencia de edad. Fue justamente el primero de ellos quien le quitó el plástico al marcador al cruzar de cabeza un buen centro de Bobbio, mostrando que la sal del mar que ahora disfruta como ex jugador no ha oxidado su marca de fábrica.

Con un Figo de cara seria, su equipo luchaba por descontar. Emerson casi lo logra con una pelota que estrelló en el palo pero fue José David Moreno el que alcanzó el gol con un derechazo directo a la escuadra al que Vitor Baia no hubiera alcanzado ni en sus mejores años.

El cuadro blanco refrescó a sus jugadores, a los que ya les empezaba a faltar el aliento y la apuesta funcionó. Rui Barros, quien mostró una condición inusual para sus 47 años de edad, recuperó la bola que luego Luis Boa Morte puso en el ángulo de la portería oriental con una parábola preciosa.

Sobre el ímpetu de Michel Salgado, la cabeza fría de Solari y las gambetas de Figo, el cuadro forastero terminó arrinconando a su rival, obligando al jovencito González a convertirse en figura. Su buena tarde tuvo cumbre al detener el penal que cobró Djalminha.

En el ocaso del partido, otro penal, fue aprovechado por Boa Morte, quien rompió el libreto de un partido que se había jugado entre las risas del banco y el diente apretado dentro de la cancha. El portugués engañó al portero con un amague, legal solo en una pachanga como esta, para marcar el empate.

Cuando las piernas parecían que no daban más, Emerson recobró la estampa de sus mejores tardes con un pase entre líneas que bien leyó Solari. Una vez ahí, el argentino se ajustó al manual, amague, gambeta un poco larga para dejar al portero y remate a puerta vacía.

El 2-3 con el que terminó la tarde fue una anécdota más en una tarde que, entre amigos, sirvió para que Puerto La Cruz vieran a varios de los mejores jugadores de la historia del planeta y a un par de ídolos locales.

 

Ficha técnica

Anzoátegui (2):

González; J. Hernández, Fuenmayor, Araguaimano, J. González; Calzadilla, E. Hernández; Moreno, Guerra, Boggio; y Márquez.

También jugaron: Salazar, Cuárez, Carrera, Giraldo, Pais, Kuki, Castillo y Betancourt.

 

Amigos de Figo (3):

Baia; Salgado, Meira, Gamarra, Dimas; Mendes, Mendieta; Figo, Emerson, Solari; y Asprila.

También jugaron: Barros, Polga, Djalminha, Petit, Boa Morte y Eduardo.

 

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El show de Asprilla

 

Wilfer Pulgarin

El entrenador de los Amigos de Figo, José Peceira, soltó una palabrota cuando le comunicaron en el avión que Salomón Rondon se había quedado dormido y que al igual que Miku no viajaría con el equipo a Puerto La Cruz.

Sin embargo, la ausencia de los venezolanos permitió que los asistentes al estadio José Antonio Anzoátegui pudieran volver a ver a un viejo ídolo del fútbol, a Faustino Asprilla. Ver, pero sobre todo reír. El ex astro del Parma ya no tiene alientos para perseguir un balón aunque su mirada, sus 16 pares de dientes, y a veces sus manos, lo buscan con toda el alma. La leyenda colombiana divirtió con su show hasta que a los 17 minutos del primer tiempo  el técnico portugués no aguanto mas la risa y ordeno la sustitución.