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Feliz otra vez

FOTO Henry Delgado

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Luisma Seijas acordó esta semana su regreso al Santa Fe de Colombia, que se está armando para ganar la Copa Libertadores

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Colombia siempre ha estado en el mapa de Luis Manuel Seijas. En 2005, el valenciano se presentó al continente en un torneo juvenil en Pereira y tres años después regresó para jugar con uno de los equipos de más tradición de ese país: Santa Fe. Esta semana, el zurdo acordó su regreso a Bogotá, para iniciar su segunda etapa en el club cardenal, y lo hace lleno de ilusión. “Cuando uno recuerda cosas vienen sensaciones –dijo-, y cuando pienso en Colombia es felicidad”.


-¿Qué significa regresar a Santa Fe?

-Volver significa intentar reencontrarme. Yo en Bogotá fui muy feliz desde todo punto de vista, en lo deportivo y en lo cotidiano, ahí fue donde encontré uno de mis mejores momentos. Después de estos seis meses turbulentos, la idea es ir para reencontrarme en lo deportivo, en lo mental y en lo anímico.


-¿Dónde nace ese amor con el equipo?

-Es difícil explicarlo. Hubo un clic con la gente en el primer momento. Es como cuando te preguntan cómo te enamoraste de tu esposa, es algo indescriptible. Aunque ahora voy con el triple de responsabilidad. Cuando llegué no me conocía nadie, pero eso es bueno, es algo que necesito.


-En el equipo aspiran a pelear el título de la Libertadores. ¿Qué significa eso para usted?

-Eso me llamó mucho la atención. Desde que llegué la primera vez, siempre hubo esa presión. La Libertadores es una tentación, nunca la he jugado y es un tema pendiente. El torneo pasado lo viví como hincha, recuerdo haber visto la semifinal en la concentración de la selección. Es cierto que primero hay que pasar el repechaje pero el equipo se está armando para pelear la estrella y la Libertadores.


-¿Qué significa Colombia en su vida?

-Colombia es felicidad. Siempre fue un punto de partida, sé que no va a ser fácil y que depende de mí, pero con ese ambiente, las cosas salen mejor. Sé que puedo volver a Europa, sé que voy a conseguirlo. Soy joven y tuve la experiencia, eso me va a ayudar en el futuro.

 

-¿Siente algo de rabia? ¿Eso le motiva?

-En junio quiero callar muchas bocas. En estos seis meses no me valoraron. Aunque lo que me mueve es mi familia, mi felicidad y la de mi esposa, pero esa rabiecita ayuda.


-¿Qué dejó el ciclo de César Farías?

-A mí me deja experiencia, y eso no tiene precio. Tengo que agradecerle que siempre confió en mí. El que llegue va a tener que trabajar mucho. Cuando vimos el sorteo del Mundial a todos nos salió esa rabia pero en el Mundial están los mejores y a nosotros nos faltó un poquito.


-¿Qué es ese poquito que faltó?

-Que no dimos la estocada cuando debimos. Todo se resume a esa doble fecha contra Bolivia y Uruguay. Ahí perdimos el chance. Habíamos perdido algunos puntos pero hasta ese momento dependíamos de nosotros. Con el tiempo se valorará mejor porque ahora todo está en caliente. Para mejorar, en la próxima Copa América hay que llegar a la final.


-¿Cómo ve el futuro de la selección?

-Hay una generación con un talento enorme. Esos enanos que tenemos por ahí van a llegar a ser grandes. Esperanza y futuro es lo que sobra y contra Perú y Paraguay se mostró.


-¿Hay alguno que le llame la atención más que otro?

-(Rómulo) Otero, no tiene techo. Como juega, como le pega, creo que va a ser uno de los grandes futbolistas en cinco años.


-¿Se puede jugar algún día sin Juan Arango?

-Va a ser difícil. Por lo que representa, y quizás la gente no lo perciba por su forma de ser pero él significa mucho. Todos conocen a Juan y eso te da un poquito más de crédito. Ojalá no se retire, yo estoy haciendo el trabajo que pueda para que no lo haga. Creo que con el tiempo va a haber el talento pero en el vestuario es difícil, otros ganarán jerarquía pero Juan es irremplazable.