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El Fandi salió a hombros en la Feria del Sol

La suerte premió a El Fandi con el mejor lote de la jornada | Leo León

La suerte premió a El Fandi con el mejor lote de la jornada | Leo León

Se lidiaron seis toros de la ganadería colombina de Ernesto Gutiérrez en una plaza totalmente colmada. Cuatro orejas en la segunda corrida de abono en Mérida

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Con un total de cuatro orejas concluyó la segunda corrida de abono del Carnaval Taurino de América 2013, celebrada en la ciudad de Mérida el pasado sábado 09 de febrero.

Seis fueron los toros colombianos de Ernesto Gutiérrez lidiados por Otto Rodríguez, El Fandi y Daniel Luque. El encierro, muy bien presentado, fue bravo y noble, con algunas excepciones en cuanto al medido rendimiento del 4° y 6°.

Otto Rodríguez pasó sin pena ni gloria. Con el primero del festejo no se vio cómodo, toro serio y con complicaciones pero que bien pudo haber hecho si hubiese existido el propósito. Silencio. El segundo del lote fue mejor que el anterior, acucioso y con fijeza. A éste logró dibujar diversos pases por ambas manos pero el mal uso de la tizona borró toda posibilidad de trofeo. Pitos.

David Fandila “El Fandi” comenzó con sed de triunfo. La suerte le premió con el mejor lote de la corrida. Al segundo de la tarde instrumentó una faena variada, por ambos pitones, construida a fuerza de valor y entrega; no sin antes haber dado el todo por el todo en banderillas. La nobleza del astado le ayudó a asegurar la puerta grande tras cortarle las dos orejas y los restos de “Bonetico” (N° 96, 425 Kg.) fueron premiados con la vuelta al ruedo. Con el quinto del festejo nuevamente se echó al soberano al bolsillo gracias a sus facultades como excelente rehiletero. Con la muleta estuvo superior, toreando por naturales con pulcritud y mando. Hizo lo que quiso al bravo y noble de Ernesto Gutiérrez, al que entendió de principio a fin. Tras fallar con el estoque sólo recibió un apéndice.

Daniel Luque debutó en Mérida haciendo gala de su arte y su vena torera. Del sevillano destacan algunas verónicas a pies juntos durante el saludo del tercero, primero de su lote. Desde el principio comprendió que estaba ante la presencia de un buen toro. En virtud de ello, sacó a relucir la clase, lidiando con suavidad en los medios. Una serie de derechazos invertidos bastó para hacer sonar la música y entrar en calor a los asistentes, cubiertos ya de neblina. El desacierto acompañó a Luque en la suerte suprema, razón por la cual sólo recibió una oreja. Al cierre de la segunda del abono ferial hubo de lidiar tanto con el cornúpeta como con la lluvia. Silencio.