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Entrenar a un equipo de fútbol en la capital no es tarea sencilla

Grama del estadio Olímpico / Henry Delgado

Grama del estadio Olímpico / Henry Delgado

La falta de buenas instalaciones para la práctica del balompié, hacen que el trabajo del DT en Caracas se complique

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En cualquier parte del mundo, dirigir a un equipo en la capital de un país es un privilegio. Por la exposición mediática y la proyección que ofrecen, por el hecho de que son clubes que cuentan con la atención de los medios nacionales de gran alcance, el tener a un equipo, no sólo de fútbol, de cualquier deporte en una ciudad en la que se concentra la atención de una nación, siempre es llamativo.

No obstante, en Venezuela, a menos que se dirija al Caracas, es muy complicado llevar las riendas de un equipo de fútbol en la capital. El conjunto de la Cota 905 tiene una sede que tiene su cancha y vestuarios propios, lo que le da una gran ventaja sobre sus compañeros de ciudad, Real Esppor, Petare y Atlético Venezuela.

Es por esto que para técnicos como Miguel Acosta, quien pasó de dirigir a Llaneros de Guanare al Deportivo Petare, la transición de venir a la gran ciudad se hace tan complicada. “No es sencillo dirigir en esta ciudad”, comentó Acosta.

“Es difícil el tener que conseguir canchas, tener que estar buscando algún lugar tranquilo para poder entrenar, cuando, por ejemplo, en Guanare podía trabajar a las 9, 9:30 de la noche si queríamos. La directiva de la institución hace un esfuerzo importantísimo para brindarnos comodidad, eso se aprecia, pero a la ciudad le faltan espacios para el fútbol”, comentó.

“La ciudad grande te da muchos beneficios. La posibilidad de contar con una reserva importante de jugadores como la que te proporciona un barrio tan poblado como Petare, con tanta juventud, y con un proyecto de trabajo, son cosas positivas”, dijo.

“Pero, hay otros valores como la tranquilidad con la que se trabaja en el interior, y la presión con la que se manejan las cosas en Caracas, donde todo es tan frenético, y sin un buen sitio donde poder trabajar. No es sencillo”, agregó Acosta.

Un molde rompible

Uno que pasó de trabajar con la comodidad que brinda Caracas como institución, a sufrir las penurias de trabajar en la ausencia de campos de la capital, hasta ahora que está en la comodidad del interior del país es Noel Sanvicente.

En diciembre, Chita aseguró que ahora con Zamora trabaja con más tranquilidad. “Nos hemos enfocado en que haya una cancha. Un sitio donde trabajar. Y un proyecto. El problema es que cada vez se trabaja menos en proyectos y se hacen equipos por tenerlos, sin dejar un terreno, una instalación, algo sembrado.

En Caracas, gracias a la visión del Dr. Guillermo Valentiner quedó algo. Y es lo que ahora tratamos, desde lo posible, que se haga en Barinas. En Real Esppor se intentó, hubo problemas que lo impidieron, pero lo importante es que haya proyectos”, argumentó.

Acosta, además de lidiar con la falta de instalaciones, tuvo que habituarse también a otra dinámica de vida. “En la capital hay más atención. Hay más medios, y eso, a veces, no le permite a uno hacer las cosas como antes. Ese fue otro aprendizaje. Ya sé que no todos los entrenamientos pueden ser cerrados, y que hay que darle a los medios su espacio”, aseguró.