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Emotiva despedida a Pompeyo en el Universitario

El reconocido Pompeyo Davalillo / Jacobo Lezama

Pompeyo Davalillo dejó una huella imborrable en el beisbol venezolano / Jacobo Lezama

Entre lágrimas y anécdotas, familiares y amigos dieron el último adiós al ex manager

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Los restos mortales de Pompeyo Davalillo recorrieron ayer por última vez el diamante del Estadio Universitario y reposaron en el montículo, flanqueado por peloteros de todas las épocas de la selección de beisbol de la UCV, a la que dirigió por 30 años, y de la escuela de beisbol Los Ángeles de Caricuao, representante de los Criollitos de Venezuela, organización del que fue cofundador el zuliano.

“Siempre estarás en nuestros corazones y en los sueños de los jóvenes que juegan beisbol”, señaló Héctor Rodríguez, ministro del Deporte, una de las personalidades que se dieron cita en el homenaje póstumo al cuarto venezolano que debutó en las mayores y uno de los grandes pilotos del beisbol profesional.

Davalillo, que falleció hace dos días a los 84 años de edad, fue despedido por familiares y amigos, que se dieron cita en uno de los parques que le vio brillar.

“Fue un patriarca del beisbol, un grande”, señaló el autor José Antero Núñez, que pasó seis meses muy cerca de Davalillo, mientras escribía su biografía publicada a mediados de la década de 2000. “Su nombre aparece entre los pocos jugadores que han ligado de 5-5 en una Serie del Caribe. Fue en 1953, en La Habana, con Martín Dihigo como manager de Leones”.

Manuel González, que ha vestido el uniforme del Caracas durante 43 años como pitcher y técnico, recordó que Davalillo odiaba perder y que sacaba provecho a cualquier detalle del juego para obtener una victoria.

“Era la época de Regino Otero como piloto del Caracas, en la década de los sesenta. Estaba lanzando y Pompeyo era el coach de tercera. El bateador tocó la bola por esos lados y me sorprendió ver como se tiró al piso para soplar la pelota hasta que salió de foul. Nunca olvidaré eso”.

Urbano Lugo, hijo, también tiene indeleble en la memoria un episodio parecido. “En la década de los noventa, cuando Bob Abreu y Roger Cedeño eran dos de los corredores más veloces de la liga, siempre conseguíamos buena parte del terreno de la inicial mojado cuando íbamos a jugar a Maracaibo contra Zulia. Era para evitar que Abreu o Cedeño tomaran un buen salto a la segunda base. Son muchos cuentos, pero lo más importante es que Pompeyo me enseñó a respetar el juego, a ser disciplinado”.

“Ese era Pompeyo”, comentó José Fernández Freites, ex director de deportes de la UCV. “Tuvo una gran trayectoria al frente del equipo y lo guió al campeonato de 1989. Convirtió al conjunto de la UCV en un rival respetable, difícil de derrotar. Formó a muchos jugadores. Ese será uno de sus grandes legados”.