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Jugada en un encuentro Caracas- Magallanes | AVS Photo

Jugada en un encuentro Caracas- Magallanes | AVS Photo

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Vamos a repasar cómo han sido los cambios de peloteros realizados por los otros cinco equipos de la LVBP en el último año, de mayo a mayo. En las columnas precedentes vimos las tendencias de los tres clubes más activos en el mercado: Magallanes y Anzoátegui, que han buscado peloteros ya hechos, con experiencia, y La Guaira, que ha concentrado su búsqueda en la adquisición de pitcheo.

Este es el balance de mayo de 2012 a mayo de 2013: Zulia entregó al receptor Carlos Maldonado, al camarero Harold García, al jardinero Gerardo Parra y al relevista Amalio Díaz, para adquirir al catcher Humberto Quintero, al utility Marwin González, al campocorto José García, al patrullero Augusto Colina y al lanzador Jesús Sánchez. Lara entregó al careta Francisco Cervelli y a los apagafuegos Juan Rincón y Mauricio Robles, para adquirir al mascota Jesús Montero, al torpedero Gabriel Noriega, al outfielder Jesús Solórzano y al bombero Clevelan Santeliz. Margarita entregó al veterano toletero José Castillo y al guardabosques Frank Díaz, su capitán, para adquirir al infielder Jonathan Herrera y al monticulista Fernando Nieve. Aragua entregó al paracorto José García y los tiradores Frank Mata y Jesús Delgado, para adquirir al receptor Rossmel Pérez, al segunda base Harold García y al pitcher Ramón Ulacio. Caracas entregó al catcher Tomás Telis, al jugador de cuadro Marwin González y al lanzador Augusto Colina, para recibir al jardinero Gerardo Parra y al abridor Albert Suárez.

Lo primero que llama la atención es que las Águilas y los Leones, dos de los elencos más dados a intercambiar peloteros, hayan estado relativamente inactivos. Los rapaces hicieron tres pactos y los melenudos dos. Esto tiene que ver más con el mercado que con los compradores. Pocos ejecutivos más inclinados a cuadrar cambalaches que Jorge Urribarrí, asesor de los occidentales, y Luis Ávila, presidente de los capitalinos. Pero los deseos no son hechos, si no hay un vendedor dispuesto. Son una leyenda los intentos caraquistas de adquirir a Grégor Blanco, algo que nunca fue posible debido a lo que pedían los Tiburones. Los Tigres hubieran querido que Carlos Guillén fuera parte de ellos, antes de retirarse. Así es este negocio. Pero otras cosas llaman la atención al repasar el historial de transacciones: tras varios años entregando jugadores de experiencia para adquirir prospectos, los zulianos cambiaron drásticamente la dirección. Salvo Colina, que en realidad fue la pieza que completó el intercambio de grandeligas con la banda caraquista, los otros cuatro peloteros que consiguieron son veteranos de esta liga, como si el lustro de clasificaciones sin poder trascender en la semifinal hubiera convencido al alto mando de que era necesario probar otra medicina. Esto resulta particularmente evidente con el último de esos acuerdos, el que realizaron al iniciar el receso entre temporadas: Gerardo Parra era un emblema de la institución, pero no jugaba en enero, por su compromiso con Arizona; si Marwin González lo hace, rendirá el fruto anhelado.

Claro que ha surgido otro problema, ahora que González se ha convertido en presencia frecuente en el lineup de Houston. ¿Le impedirá eso aportar lo que esperan en Maracaibo? Los cambios, está visto, son una lotería. Por eso es tan injusto buscar de manera peyorativa a los ganadores y perdedores. Vean otro ejemplo: los Cardenales parecían perdedores al ceder a Francisco Cervelli por Jesús Montero, pero ahora que Montero está en las menores y ya no es visto como pieza fundamental en Seattle, puede que Lara se haya sacado el premio mayor de la lotería. El tiempo dirá.