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Edwin Escobar da continuidad a la tradición familiar

Edwin Escobar es, para algunos scouts, el principal prospecto de pitcheo en Venezuela | AP

Edwin Escobar inició la temporada como el prospecto 56 de las grandes ligas, según Baseball America | AP

Miembro de unos de los linajes más importantes en la pelota venezolana, el lanzador zurdo trata de establecerse con Boston 

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No es extraño ver a un padre lanzarle pelotas a su hijo, luego de comprarle un guante como regalo, y después llevarlo los fines de semana a los partidos de una liga infantil. La escena debe haberse repetido un sinfín de oportunidades desde que el beisbol se convirtió en el principal deporte del país y comenzó a exportar peloteros a las grandes ligas.

Para algunas familias esas rutinas se han convertido en algo más y la pelota en su estilo de vida.

El zurdo Edwin Escobar debutó el miércoles con los Medias Rojas de Boston y elevó a tres las parejas de padres e hijos venezolanos que ha pasado por la gran carpa, aumentando la huella de los Escobar en el beisbol.

“Para mí es un orgullo estar en la misma posición en la que se encontró mi padre años atrás y creo que para toda la familia y la zona de La Sabana (estado Vargas)”, dice el lanzador al otro lado del teléfono. “Siempre estamos en contacto, cuando lo hago bien o atravieso por un momentos de bajo rendimiento. Siempre he contado con su apoyo y conocimientos”.

Edwin es el hijo mayor de José Escobar, que actuó en 10 partidos para los Indios de Cleveland como infielder medio en 1991.

Antonio Armas y Pablo Torrealba son los otros padres que forman parte del singular récord de haber jugado en la gran carpa y luego ver allí a sus vástagos Tony Armas (Montreal, 1999) y Steve Torrealba (Atlanta, 2001), respectivamente.

“Fue una gran alegría cuando nos enteramos que lo habían subido por primera vez (10 de agosto)”, recuerda José, de 53 años de edad.

Boston necesitaba brazos frescos, pero luego de un par de días lo bajaron sin usarlo.

“Cuando lo subieron por segunda vez (27 de agosto) sabía que era poco probable que eso pasara de nuevo”, continúa José. “Lo curioso fue que me encontraba en mi casa cambiando canales y sintonicé una televisora dominicana que solo se ve en La Sabana y estaban pasando el partido entre Boston y los Azulejos de Toronto. Nos quedamos viéndolo y la gran sorpresa fue ver aparecer a Edwin en el montículo para abrir el octavo inning. Ahora en el pueblo dicen: ‘tenía que ser de los Escobar’ o ‘sigue la dinastía’ y cosas así (risas)”.

Edwin, de 22 años de edad, tardó menos de seis temporadas en subir a las mayores, tras desarrollarse en las granjas de los Gigantes como uno de los mejores prospectos de las mayores. San Francisco lo adquirió de Texas (la organización que lo firmó originalmente en 2008 por un bono 350.000 dólares) en 2010. El pasado 26 de julio, recaló en Boston en un canje por Jake Peavy.

Su hermano menor Elvis (19), un prometedor jardinero central, aceptó convertirse en profesional en 2011 con los Piratas de Pittsburgh y pactó por un incentivo de $570,000. El lanzador Kelvim Escobar, Alcides Escobar, campocorto de los Reales de Kansas City, y el pitcher derecho José Vicente Campos, prospecto de los Yanquis de Nueva York, son sus primos.

“Siempre puedes contar con un consejo en la familia. Alguien ya ha pasado por lo que estás viviendo”, destaca Edwin. “En mi caso he recurrido varias veces a Kelvim, que tiene mucha experiencia como pitcher”.

José supo que sus hijos tenían habilidades para jugar beisbol más allá de los fines de semana recreativos en poco tiempo.

“Por la experiencia y ver tanto beisbol en mi vida supe que eran capaces de ir más allá”, puntualiza, el ahora técnico de Cardenales de Lara, que se retiró en 1993, tras 14 años como profesional en Venezuela y el beisbol organizado. “Edwin siempre fue el mejor lanzador de sus equipos y Elvis también destacaba. Así que fue fácil tomar una decisión”.

Edwin cuenta con el potencial para ser un abridor en las mayores, pero será usado por lo que resta de temporada en el bullpen, luego de su dominante debut en el que se deshizo de Steve Tolleson, Edwin Encarnación y Dioner Navarro con apenas 12 lanzamientos, 9 en strike.

“El manager (John Farrell) me dijo que le había impresionado la manera como me había comportado en el montículo y que sería uno de sus relevistas porque no cuenta con un zurdo con mi velocidad y control”, añade el novato.

Elvis terminó 2013 como el prospecto número 25 de Pittsburgh y los scouts aseguran que si mejora su contacto y desarrolla paciencia en el plato podría convertirse en un solvente primer bate. Posee velocidad de piernas por encima del promedio, alcance, un solvente guante y el brazo necesarios para jugar en la pradera central.

Si logra seguir avanzando en el sistema de granjas de los bucaneros y asciende, entonces la familia Escobar lograría colocarse en un grupo especial, que incluye a los Alomar, los Mota, los Ripken y los Boone.

“Bueno, imagínate. Sería un gran orgullo ver a un segundo hijo en las grandes ligas. Otro hito para La Sabana”, señala José, que con frecuencia extraña a sus hijos.

“Nadie más que un padre sabe lo difícil que es desprenderse de un hijo, aunque estoy consciente que se trata de su trabajo. Algo que conozco perfectamente. Así que siempre tengo un consejo a la mano como papá y pelotero que fui”, prosigue José. “Con lo avanzadas que están las comunicaciones, hablamos casi a diario por Twitter, Instagram, WhatsApp, Skype. No es como antes. Yo tenía que avisar con una semana de antelación el día que iba a llamar a mi casa. Pero la vida en ligas menores sigue siendo difícil. Los salarios son muy bajos y siempre estás apretado con el bolsillo. Así que es bueno hacerles saber que pueden contar con la familia”.

Si todo marcha bien, Edwin dejará atrás la estrechez de las menores.


Encuentro en Boston


Edwin y José se encontrarán en Boston en los próximos días. El viernes, Escobar fue bajado por Boston al Pawtucket (AAA), pero regresará en septiembre, cuando se expanden a 40 los rosters activos de las mayores.

“Todavía no ha podido verme aquí, pero viajará pronto. Será muy emocionante saber que mi papá estará sentado en el estadio”.

Durante su estadía en las mayores con los Indios, entre el 13 de abril y el 11 de mayo de 1991, José nunca visitó el histórico Fenway Park. Ahora, 23 años después, tendrá la oportunidad de hacerlo por un motivo más que especial.

El Dato

Edwin Escobar se convirtió este año en el segundo debutante en las grandes ligas cuyo padre también jugó en el mejor beisbol del mundo. Antes que él, lo hizo Francisco Peña el 20 de mayo, con los Reales. Francisco es el hijo menor del dominicano Tony Peña, que jugó durante 18 años en las mayores y fue manager de Kansas City (2002-2005). Francisco es hermano de Tony Peña jr y sobrino de Ramón Peña.


amendoza@el-nacional.com