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Vizcarrondo y un paso más en su larga escalera

Vizcarrondo ha quedado campeón en Venezuela y Colombia | FOTO AFP

Vizcarrondo ha quedado campeón en Venezuela y Colombia | FOTO AFP

El defensor cumplirá su anhelo de jugar en Europa luego de ir macerando su juego por toda América

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Mercado Debutó en la selección a los 20 años de edad pero no asentó hasta los 25

No es común que un jugador llegue a Europa por primera vez a los 29 años de edad. Mucho menos si proviene del torneo argentino, acostumbrado a vender a futbolistas acabados de salir de la adolescencia. Pero el caso de Oswaldo Vizcarrondo es distinto. El caraqueño es un defensor ya formado que va a Nantes a disfrutar de los que deberían ser los mejores años de su carrera. Lo hará sin haber sido catalogado como una posible estrella en sus primeros años, en los que le costó ganarse el corazón de la fanaticada del Caracas.

En su hoja de vida contaba ya con cuatro títulos, con el rango de internacional absoluto desde los 20 años de edad, y fue entonces cuando Rosario Central lo vio en aquel Caracas que le ganó dos veces a River Plate en la Copa Libertadores. Sin embargo, un par de lesiones musculares le impidieron ganarse la confianza de sus entrenadores y tuvo que regresar al conjunto avileño, con el que sumó su quinta estrella.

 

Primer despegue. En enero de 2009, Vizcarrondo hizo maletas para ir al paraguayo Olimpia. Hasta ese momento, el caraqueño era un defensor seguro que destacaba por la precisión en los pases largos. Sin embargo, en Asunción se curtió como un gran cabeceador, teniendo como cenit la tarde en la que le anotó dos goles a Cerro Porteño en un clásico paraguayo.

Durante ese año, César Farías comenzó a probar nuevos nombres para que acompañaran a José Manuel Rey en la zaga. Pedro Boada, José Manuel Velázquez y Carlos Salazar se postularon pero en un amistoso contra Colombia en Nueva York, Vizcarrondo apareció solo en el área pequeña para marcar su primer gol con ese remate de cabeza que había perfeccionado en Paraguay. Aquello le permitió ganarse la confianza del seleccionador y ser titular un mes después en la visita a Chile, un puesto que luego no soltaría.

Esa buena actuación llamó la atención de Juan Carlos Osorio, quien lo hizo fijo en el Once Caldas que derrotó a Sao Paulo y llegó a octavos de final de la Copa Libertadores de 2010. En el segundo semestre dio un paso más al conquistar el torneo colombiano al derrotar a Tolima en la final.

Todo parecía marchar bien en Manizales pero los problemas económicos del Caldas lo obligaron a salir del club. En ese momento le llegaron dos grandes ofertas, una de China y otra del Anzoátegui. El optó por ir a Puerto La Cruz y acercarse a la selección, lo que le sirvió para consolidarse en la Vinotinto y, a partir de esa confianza, firmar la buena Copa América que realizó en 2011.

 

Sube y baja. El escenario parecía listo para terminar de dar el gran paso por lo que aceptó regresar a Argentina, esta vez con Olimpo. Ahí firmó un muy buen año a nivel personal pero el club no pudo evitar el descenso. Pasó al América, que parecía la posibilidad de triunfar en un gran equipo, pero el destino le volvió a jugar en contra ya que el entrenador Miguel Herrera jamás le tuvo confianza. El paso constante del defensor, que parecía enfilado definitivamente hacia lo alto de la escalera, sufrió un par de tropiezos.

Apareció Guillermo Barros Schelotto, asistente técnico en su etapa en Olimpia, quien le invitó a unirse a Lanús. El caraqueño aceptó regresar cedido a Buenos Aires donde no solo volvió a ser titular sino que ayudó a que su equipo peleara la cima del torneo en los últimos dos semestres. A su buen quehacer defensivo, sus exactos pases largos y su excepcional juego aéreo, el caraqueño agregó jerarquía para liderar una defensa en un torneo tan exigente como el argentino.

El club granate estiró todo lo que pudo su presupuesto para retener al central pero Vizcarrondo optó por subir un escalón más y llegar por fin a Europa de la mano del Nantes. El objetivo por el que estuvo luchando por tantos años.

 

@DanielPrat

dprat@el-nacional.com