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Zseremeta es el arquitecto del fútbol femenino  

El entrenador Zseremeta ha logrado equilibrar las responsabilidades del cargo / Williams Marrero

El entrenador Zseremeta ha logrado equilibrar las responsabilidades del cargo / Williams Marrero

El panameño es el principal responsable de despegue de la actividad a partir de la clasificación al Mundial de 2010 

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"Creo que la pegué", dijo con una sonrisa Serafín Boutureira, el directivo de la FVF que en 2008 apostó por el panameño Kenneth Zseremeta como entrenador de las selecciones femeninas de Venezuela. La noticia pasó por debajo de la mesa en ese momento, lo que genera un vacío a la hora de rearmar su historia dentro de una actividad que normalmente se desarrolla en el anonimato. "Hay muchas cosas que no se saben", explicó José Catoya, su mano derecha durante los últimos seis años, en los que ha clasificado a dos mundiales sub-17 (2010 y 2013), ha ganado unos Juegos Centroamericanos y del Caribe (2010) y en los que logró el segundo lugar en los Juegos Bolivarianos de 2009. Un palmarés extraordinario para un entrenador que ha logrado levantar un edificio en medio de un desierto a dónde casi nadie se asoma.

De entre los detalles que guarda la historia de Zseremeta, que este año cumplirá 47 años de edad, está una licenciatura en arquitectura, una carrera que estudió cuando declinó de su intención de ser jugador profesional. Una vez que enmarcó el título universitario regresó al fútbol pero para ser director técnico. Estudió en la federación alemana, tomó cursos organizados por la Concacaf tanto para entrenador como a nivel administrativo y luego llegó a hacer pasantías en varios clubes, uno de ellos el Atlético de Madrid. Tras dar un par de vueltas por el mundo, regresó a Panamá para entrenar diversos equipos femeninos, con los que fue escalando hasta que llegó a ser el seleccionador nacional de esa disciplina por 15 años, en los que clasificó al equipo hasta los cuartos de final de una Copa de Oro el equivalente regional a la Copa América.

En 2006, Laureano González, quien por entonces era el hombre de mayor peso federativo en el fútbol femenino, le invitó a venir a Venezuela y el panameño estuvo dos semanas trabajando en el UCAB Spirit junto a Rolando Bello, quien lo postuló como su sustituto cuando asumió la selección femenina un año más tarde. "Conseguimos que viviera en la Conferencia Episcopal", recordó Bello sobre el desembarco de Zseremeta en el país.

Mientras fue técnico del Spirit, Zseremeta llegó a apoyar a Bello en un Suramericano sub-20 como delegado y tras la salida de este último de la selección, Boutureira asumió la tarea de buscar un sustituto. Evaluó varias opciones y quedó sorprendido por el historial del panameño. "Me pareció que reunía las condiciones y prácticamente lo contraté yo", recordó el federativo sobre quizás uno de los aciertos más grandes de la FVF.

Claves. Al momento de tomar las riendas, Zseremeta encontró a una selección que por cada gol que anotaba recibía más de ocho, como muestran los números de las Copa América entre 1991 y 2006, en las que ganó solo un partido. El panorama empeoró con el colapso de la Liga Femenina, surtidor principal de las selecciones durante su período cumbre entre 2004 y2007.

El panameño tuvo entonces que aplicar una fórmula distinta, sembrar sobre otros terrenos y, especialmente, cosechar resultados que le permitieran cumplir su idea de profesionalizar la disciplina.

"No he visto nadie que trabaje con tanta seriedad como lo hace él", contó Lourdes Moreno, capitana del equipo sub-17 que clasificó al Mundial de Costa Rica. "Es único, tiene sus ideas y las plasma hasta el final, defiende a las niñas hasta el final", apuntó Catoya. Las jugadoras lo refrendan. "Cuando es algo de trabajo es muy serio y muy estricto", explicó Fátima Lobo, miembro de la actual preselección sub-17. "Es estricto pero también tiene otro lado más amable. A veces se vuelve loco, yo lo he visto, recuerdo cuando clasificamos al Mundial que se fue a celebrar con nosotras", comentó Nely Carrasquel, quien también es parte del plantel que clasificó a la Copa del Mundo este año.

Uno de los secretos del entrenador es haber encontrado el equilibrio para esa dualidad de papeles, entre el amable compañero y el estricto entrenador. "Siempre ha estado con nosotras, apoyándonos y preparándonos, eso es lo que nos ha hecho subir el nivel y ser más fuertes. Antes nos quedábamos en Villas Deportivas donde a veces se iba el agua o la luz, ahora estamos en hoteles, comemos en restaurantes, eso es un progreso", explicó Paola Villamizar, mundialista en 2010 y miembro de la actual sub-20.

"Tenemos que tratar de darles lo mejor a ellas, sabemos que no son profesionales por eso debemos esmerarnos", explicó Catoya, quien ha hecho de coordinador, asistente técnico y ahora le tocó asumir el papel de entrenador principal. Un camino similar al que transitó Zseremeta en sus inicios. "Yo tuve que hacer de aguatero, de utilero, de asistente técnico y hasta de preparador de porteros", recordó sobre sus primeros años en Panamá.

No imaginaba, por esos días, que 20 años más tarde estaría en Venezuela luchando contra la corriente para transformar el fútbol femenino de otro país. Compaginando su vocación de entrenador y sus estudios de arquitectura para levantar una de las obras que más resultados le ha brindado al fútbol venezolano en su historia.

El Dato

Zseremeta es el segundo seleccionador femenino nacido en el extranjero que tiene Venezuela después del brasileño Ademar Fonseca, un brasileño que trabajó la década pasada luego de dirigir a su país en el Mundial de Suecia en 1995.