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Diego Guevara, el David Concepción del baloncesto

Así, como el ex grandeliga de los Rojos de Cincinnati popularizó el número 13 para las posteriores generaciones, el larense hizo lo propio con el 21

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La historia de los venezolanos en las Grandes Ligas es muy distinta a la experiencia de los nacionales en la NBA. No obstante, la historia permite hacer un  símil entre ambas disciplinas. Luis Aparicio es el único miembro del Salón de la Fama por Venezuela, mientras que solamente Carl Herrera tiene dos anillos de campeón en los tabloncillos del norte. Ambos, por los momentos, son los máximos referentes en cada una de las disciplinas. 

En el beisbol, David Concepción marcó un impacto en las generaciones posteriores al popularizar el número 13. El legado del maracayero fue seguido por Omar Vizquel, Oswaldo Guillén, Edgardo Alfonzo, entre otros. En esa tónica, fue el piloto Diego Guevara, quien dejó una influencia para la generación de relevo tanto en Estados Unidos como en Venezuela, con su número 21. 

Por ejemplo, el único venezolano que milita actualmente en la NBA, Greivis Vásquez, siempre ha manifestado que su jugador favorito ha sido el propio Guevara, y por él, quiso utilizar el 21 en la Universidad de Maryland y en los diferentes equipos de la mejor liga del mundo.”  

“Honestamente se me eriza la piel cuando me dicen que Greivis Vásquez me idolatra”, confesó el piloto aún en funciones. “Yo crecí admirando a Sam Sheppard y yo no utilicé el número 10 porque en mi primera temporada en el baloncesto profesional jugué junto a Sheppard. Entonces, me dieron el 21 por casualidad, me dijeron agarra este número y se me quedó pegado, me ví en el espejo y se veía bien y ahí comenzó el legado del número 21”, rememoró el novato del año de 1995 con Trotamundos de Carabobo.

Guevara no solo popularizó el número 21, sino también la posición de piloto, tal como lo hizo en su momento Aparicio y que continuó Concepción en la década de los 70 y 80.

“Es verdad, todo muchacho quiere ser shorstop porque vio a Vizquel y él vio a Concepción, y en el baloncesto estamos siendo testigo de lo mismo”, reconoció el barquisimetano. “Yo viví o crecí viendo a Sam Sheppard como alguien intocable, inalcanzable y tu ve la suerte que fue mi mentor en el campo profesional y me enseñó como ser un jugador profesional en este deporte. Se da un ciclo completo, y ahora yo pasó a ser el jugador idolatrado, cuando el mejor jugador que tiene Venezuela en este momento, dice todas esas cosas sobre mí. Me siento un privilegiado y vivir todo esto es un gran orgullo y le doy gracias a Dios”, sentenció.

El legado del base no solo se traduce a Vásquez, sino también a los que estuvieron un poco antes del piloto que jugó en la última campaña con Milwaukee. “Yo recuerdo una entrevista de Aldrym Adrianza de la selección juvenil que iba al campeonato mundial, con Miguel Marriaga, Carlos Cedeño , Jesús Centeno. Él me mostró el video y todos coincidían que yo era el jugador favorito de ellos, yo me senté a pensar, ¿por qué yo?, si hay tantos jugadores buenos venezolanos”, recordó. 
 
El propulsor del puesto 1

Sam Sheppard revolucionó el baloncesto venezolano cuando llegó al país en la década de los 80, de acuerdo al juicio del periodista e historiador, Rubén Mijares. No obstante, esa generación estuvo marcada por el ala pívot, Carl Herrera. Guevara tuvo la misión de abrir el camino de los conductores de balón.

“Cuando yo entré a la Liga, hubo algo que me marcó. El presidente de Trotamundos de Carabobo, el señor Germán Blanco Romero  me dijo a mi, yo siendo un puesto uno: -en la liga venezolana no se gana un campeonato si no se tiene un piloto importado” recordó el larense.

“En mi primer título siendo base titular de Trotamundos  en 2002, en el séptimo partido metí siete triples y casi quedo MVP. Nunca le dije nada a Germán Romero pero pienso que fue  un mensaje para todos los jugadores jóvenes del momento. Fíjate, que ahora la posición de piloto es la más difícil de ganar en la selección nacional. Cualquiera que pongas a abrir es bueno”. 

Diego y su “no” a la selección
 
En 2006, Diuego Guevara decidió no acompañar a la Vinotinto en el Suramericano del Poliedro de Caracas, y luego no volvió a vestir la camiseta nacional. “Las condiciones y las circunstancias en el momento para mi eran inaceptables y no solo para mi sino para el grupo entero.

El grupo decidió no hacer nada entonces yo me tuve que apretar bien los pantalones de tomar esa decisión yo solo. Sabía que las consecuencias podían ser varias, pero soy una persona de respeto, una persona integral y que ha tenido mucha dignidad. Fue una de las más difícil en mi carrera deportiva”, esbozó el egresado de la Universidad de Charlotte.