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Desobediencia triunfadora

Luis Bethlemy | Williams Marrero

Luis Bethlemy | Williams Marrero

Luis Bethelmy encestó una bandeja con 3.1 segundos para darle el triunfo a Cocodrilos ante Bucaneros 88-87

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En medio de la algarabía y la tensión, Luis Bethelmy se armó de valor para dar una orden y desobedecer la del jefe.

Ese poder decisión, sirvió para que concretara la cesta ganadora con 3.1 segundos para sonar la chicharra y darle la victoria a Cocodrilos de Caracas 88-87 con Bucaneros de La Guaira.

"Cuando entramos a la cancha, le dije a (Néstor) Colmenares que no hiciera la jugada, que la desobedeciera y que me la diera a mí", dijo el ala-pívot al concluir el encuentro.

Así fue. Colmenares sacó por un costado, se la entregó a Bethelmy. Éste la recibió. La perdió por milésimas de segundos. Su marca, Francisco Centeno, se resbaló. Bethelmy -sin titubear- colocó la bandeja para sentenciar el encuentro, desarrollado en el Parque Naciones Unidas.

"Son ese tipo de jugadas en la que ellos se hacen señas como en el beisbol, las toman y asumen", relató el estratega de los saurios, Néstor Salazar, quien previamente antes de sentarse frente a los micrófonos fue advertido por Bethelmy `mira, te van a preguntar por la última jugada’.

Luego de la cesta del sucrense, los visitantes sacaron el balón de prisa, pero fue en vano.

Tariq Kirksay lanzó desesperado un triple lejano, muy incómodo, logró emboscarlo, pero la chicharra ya había sonado.

Resultado final: Cocodrilos barre en casa a los del litoral central, en el inicio de las semifinales; el domingo ganaron 79-76. Hoy no habrá acción.

En detalle. "De los errores se aprende, dicen por ahí", resumió Bethelmy el motivo del porqué le dijo a Colmenares no ejecutar la jugada ordenada por Salazar, quien planificó dos cortinas para que Ryan Forehan-Kelly recibiera el balón y fuera "el matador" del encuentro.

Ese mismo esquema había planteado Salazar con la pizarra arriba 86-84 y 18 segundos, pero Colmenares le estrelló el balón a un compañero para perder la posesión.

Un triple de Kirksay a falta de 6.4 segundos, puso arriba a Bucaneros 87-86 y silenció el coso capitalino. Hasta que vino la desobediencia que dio el triunfo.

El estratega de los capitalinos aplaudió que con Jesús Centeno -que vino desde la banca y terminó con 17 unidades- en cancha, el equipo toma más empuje, equilibrio. "Son cosas que están pasando, entramos muy relajados al principio", expresó el dirigente.

El argentino Guillermo Narvarte, director técnico de Bucaneros, indicó que el exceso de faltas le pasó facturas. "Jugamos con las manos vacías, nos vimos obligados tener poca estatura. Lo bueno es que podemos dormir tranquilos, lo dimos todo".

La Guaira perdió al criollo Hebert Bayona en el tercer cuarto por cinco faltas, así como el pívot dominicano Cristian Montas a falta de 2:56 minutos; Leonardo Berroterán se despidió de la misma manera. Entre tanto, Francisco Centeno y Kirksay no arriesgaron a lo último por tener cuatro infracciones. El debutante Kirksay fue el mejor por la visita con 22 tantos, de 3-3 en triples.

Salazar justificó la medida de dejar fuera del juego al base estelar Carl Elliott y darle cabida a Paul Marigney, quien deslució al principio; anotó ocho puntos, todos en el último cuarto. "El domingo notamos a Elliott muy cansado, hay que protegerlo, esta serie es larga".

Marinos barrió. Un tiro libre de Axiers Sucre a tan solo ocho décimas de segundos para finalizar el encuentro fue suficiente para asegurar el triunfo 78-77 de Marinos de Anzoátegui ayer con Gigantes de Guayana, para así concretar la barrida y mantenerse en casa y mantenerse en la cima igualado con Cocodrilos de Caracas. El domingo, Marinos había ganado por diferencia de 45 puntos, 108-63.