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Correr descalzos: secreto keniata

Abebe Bikila sorprendió al mundo del atletismo al correr descalzo | Foto Archivo

Abebe Bikila sorprendió al mundo del atletismo al correr descalzo | Foto Archivo

El periodista y corredor británico Adharanand Finn estuvo seis meses en Iten tratando de descifrar el secreto de estos atletas

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La gacela se despierta cada mañana en África, y sabe que debe correr más que el león para que no la maten. El león se despierta cada mañana, y sabe que debe correr más que la gacela más lenta para no morir de hambre. No importa si eres gacela o león. Cuando salga el sol, será mejor que te agarre corriendo. Tal vez los corredores keniatas lleven estas palabras cifradas o codificada en los genes. Desde hace algunos años son objetos de estudios y análisis por su capacidad para correr las largas distancias y en ocasiones hacerlo descalzos.

El primer corredor descalzo apareció en los Juegos Olímpicos de Roma 1960, un hombre tuvo el valor de correr sin zapatos la carrera más larga del atletismo. En esa ocasión el resto de los participantes llevaron zapatos Adidas. El atleta con los pies desnudos sorprendió al mundo al coronar la medalla de oro con tiempo récord de 2:15: 16. El etíope Abebe Bikila con esa hazaña se convirtió en el primer campeón olímpico negro, quien luego en Tokio de 1964 volvió a ganar y otra vez con récord 2:12:11, y con zapatos.

En 1984, la joven blanca, Zola Budd impone récord mundial en los 5.000 metros, con cronos de 15:01:83, lo asombroso no era la marca conseguida, lo asombroso, fue que lo hizo descalza. Otra vez se hizo referencia al etíope Bikila.

Luego de estas noticias las cosas se calmaron pero en la década de los ochenta, los corredores keniatas llegaron a las competencias de largo aliento para dominarlas y en ocasiones corrieron descalzos. Desde entonces son los favoritos en los grandes maratones del mundo como: Nueva York, Boston, Londres, Chicago, Barcelona, Tokio y Roma por nombrar algunos y si eso no es argumento suficiente está el triunfo de Samuel K. Wanjuri, quien conquistó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos Pekín 2008. Hace unas semanas atrás el Maratón de Berlín fue conseguido por Wilson Kipsang Kiprotich con tiempo de 2:03:23 nueva marca para la prueba y fue escoltado por sus coterráneos Eliud Kipsoge 2:04:05 y Geofrey Kipsang 2:06:26. La anterior era del keniata Geoffrey Mutai, 2:04:15. Y en femenino la ganadora fue Florence Kiplagat con un tiempo de 2:21:13, lo que significó su segundo triunfo en la capital alemana tras el logrado en 2011. Estos atletas en 2011 obtuvieron 66 de los 100 mejores tiempos.

El triunfo de estos corredores y la manera de derrumbar récords ha llamado la atención del resto del mundo y son muchos los que han ido al corazón de África para buscar las razones, causas o motivos que permitan explicar la resistencia de los corredores hombres y mujeres de Kenia. Hallar ese componente o lo que sea, es como buscar las minas del rey Salomón o la fuente de la eterna juventud.

La investigación. La discusión sobre el correr descalzo lleva varios años de debate. La iniciativa surge del periodista estadounidense Christopher McDougall en su libro Nacidos para correr, donde relata sus vivencias con los indios tarahumara en las Barrancas del Cobre, en México. El soporte científico de la teoría que dice que corremos mucho mejor sin zapatillas que con ellas lo dio el profesor de biología evolucionaria de la Universidad de Harvard, Daniel E. Lieberman. De acuerdo con él, la evolución nos convirtió en grandes corredores. La diferencia entre ambos grupos étnicos es que los tahumara no se han apropiado del atletismo.

Ahora para hondar un poco en todo lo que se refiere a la naturaleza del corredor keniata, se puede leer el libro Correr con los keniatas del periodista y corredor británico Adharanand Finn. Es un trabajo autobiográfico y de investigación. En sus páginas presenta alguna de las múltiples teorías de las razones por las cuales son tan buenos en la larga distancia. Teorías que no se han comprobado. Finn escribe: "Lo que intriga a los científicos es que la mayor parte de los corredores élites keniatas proceda de un grupo étnico particular, los kalenjin. El atletismo de larga distancia es una de las carreras con mayor participación popular y los kalenjin sólo representan el 0,06 de la población global".

El autor logra acumular una serie de hipótesis de distintas naturalezas: genéticas, una infancia muy activa, se crían en la altitud, una buena dieta, por que son pobres y con las carreras ganan dinero y triunfan, porque quieren batir los récords, la costumbre de correr descalzos, la dedicación, la concentración, la dureza mental. La lista es larga y la conclusión es que no hay ningún elixir, pero la verdad es que es todo y nada.

El periodista en su afán de descubrir el secreto de los keniatas, se va a vivir a la localidad de Iten, Kenia. Los mejores maratonistas del mundo se han instalado en este lugar. Situado a unos 300 kilómetros de Nairobi, el pequeño municipio ubicado junto en el majestuoso Valle del Rift se ha convertido en un lugar de peregrinación por el que pasan cada año cientos de corredoresde todo el mundo.

Luego de seis meses en Iten, Finn logra correr el maratón de Lewa, y hacer un tiempo de 3:20:00. Ya en Londres, es un corredor que puede hacer los 10K en 35 minutos. Luego se apunta en el maratón de Nueva York y cierra con un crono de 2:55:00. Su experiencia es que aprendió algo en Kenia.


Primera medalla de oro

El keniata Wilson Kiprugut es el primero en conseguir una medalla olímpica. En Tokio 1964 se colgó la presea de bronce y cuatro años después en México, una de plata, ambas en la modalidad de 800 metros planos. Este hombre ha sido el ejemplo a seguir.