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Christian Santos: “Lo que más extraño de Venezuela son las tajadas”

Christian Santos, mediocampista venezolano del NEC Breda, destaca que puede jugar en varias posiciones

Christian Santos, mediocampista venezolano del NEC Breda, destaca que puede jugar en varias posiciones

El versátil mediocampista venezolano del NEC de Holanda aseguró que se quedó sin palabras cuando Napoleón Centeno lo llamó para convocarlo a la Vinotinto

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Christian Santos (Puerto Ordaz, 24 de marzo de 1988) dejó su casa, sus amigos y su vida atrás cuando apenas era un niño de seis años. Su padre, de ascendencia gallega, fue trasladado desde Puerto Ordaz a Alemania con su familia entera, pero el niño nunca se olvidó de Venezuela.

“Íbamos mucho a la Hermandad Gallega de Puerto Ordaz. Ahí tenía un amiguito con el que practicaba natación y fútbol, porque siempre me gustó el fútbol, y le conté emocionado que me habían llevado a ver a Mineros en Cachamay. El estadio se veía desde allí. Era muy bonito todo”, recordó Santos desde Holanda, donde hoy juega con el NEC de la segunda división de los Países Bajos.

Santos contó que su infancia en Venezuela era feliz. “Era un niño normal, que jugaba fútbol, siempre me gustó. Por Venezuela guardo mucho cariño. Luego me tocó irme a Alemania, pero siempre he querido regresar a visitar a mi familia. Lamentablemente, en tiempo reciente no hemos podido volver”.

La madre de Santos se encargó de mantener vivas las raíces de la tierra que vio nacer a sus dos hijos. “Una de las cosas que más extraño de estar allá, eran los platanitos fritos, las tajadas que me hacía mi tía. Mi mamá, eso sí, se encargó de hacernos siempre comida venezolana”, destacó.

“Me encanta comer el pabellón, con las caraotas y la carne mechada, y por su puesto, mis tajadas. Las arepas las comíamos los fines de semana, porque mi madre también trabajaba, y era difícil que cocinara la arepa entre semana. Y en navidad se faja. Hacemos hallacas, pan de jamón, todo lo que se come en Venezuela”, aseguró risueño el volante zurdo.

Contrastes. Santos siguió con su amor por el balompié en Alemania, donde entró en la academia del Armenia Bieldfield en el año 2003, cuando tenía 15 años de edad. “Allí aprendí los fundamentos del juego”, explicó el guayanés.

“La disciplina, el carácter, a trabajar muy duro por lo que se quiere. Es un fútbol donde se juega con mucha presión, donde se aprieta siempre al rival, y hay que esta muy bien físicamente para poder desenvolverse”, agregó.

Con el cuadro azul y negro debutó en el equipo profesional en el año 2006, con 18 años de edad, y luego con 23, comenzó su periplo por los Países Bajos.

“En Bélgica y Holanda el fútbol es diferente”, contó Santos. “No es tan rígido como en Alemania, se preocupan mucho más por la parte técnica. Se adapta más a mi estilo. He tenido que mejorar mucho en lo técnico para poder jugar acá”, destacó.

Sueño Vinotinto. Santos vivía con la ilusión de recibir una llamada desde Venezuela para incorporarse a la selección nacional. Ese momento llegó a mediados de septiembre, cuando Napoleón Centeno lo llamó para que estuviera en el módulo de trabajo de Noel Sanvicente en Madrid.

“Me quedé completamente callado, no sabía que decir. Yo creía que me estaban tomando el pelo, que era una broma muy pesada”, comentó el guayanés entre risas.

“No sabía que esto era de verdad. Siempre había rumores, que podía estar, y que sé yo. Pero nunca me imaginé que iba a llegar este momento”, contó.

“Inmediatamente llamé a mis padres por Facetime, y mi papá gritó “¡Qué chévere!”, y nos reímos mucho. También le avisé a mi hermana, que está estudiando en China, y se contentó mucho. Ellos sabían que estar en la selección de Venezuela era mi sueño, y se alegraron mucho por mí”, dijo.

“El profesor Sanvicente me trató muy bien. Es una gran persona”, dijo sobre el seleccionador nacional. “Es un hombre muy exigente dentro de la cancha, que tiene una idea táctica muy clara, y pude aprender mucho de lo que él quería”, destacó.

“Pero fuera de la práctica, el profe (Sanvicente) siempre tiene un chiste, un comentario, algo para hacernos sentir bien. El trato conmigo fue muy bueno, era uno más en el grupo”, añadió.

“Además, me tocó compartir habitación con Tomás Rincón. Él es un gran ser humano, muy humilde”, aseguró sobre el volante del Genoa. “Pudimos hablar un poco en alemán, y me ayudó mucho también con el español. Como capitán, fue el que me cortó el cabello. Es una persona muy simpática”, contó entre risas, y con la esperanza de volver a Cachamay, pero vestido de Vinotinto.

“Eso sería lo máximo. Ojalá pueda estar. Yo sigo trabajando duro. Llegué al equipo, y los compañeros me decían que era como otra persona. Estoy renovado. Me fui con dudas, y regresé con mucha confianza. Por eso anoté esos goles. Quiero que sigan contando conmigo”, remató.


El plan B

Además de su trabajo como futbolista, Christian Santos tuvo ofertas para ser modelo en Alemania. Algunas las aprovechó. “No era mala la plata, y era una época en la que no estaba tan claro que quería jugar al fútbol”, dijo.

“Ahora, ya no lo haría. Estoy muy agradecido por las oportunidades que se me dieron, pero al día de hoy estoy completamente enfocado en jugar al fútbol. Es mi pasión, es lo que amo, y quiero seguir jugando esto hasta que el cuerpo aguante”, remató.

¿Cómo juega Christian Santos?

El volante aseguró que es un mediocampista polivalente, que puede ocupar varias demarcaciones en la cancha. “Puedo jugar pegado a la banda izquierda, por mi condición de zurdo. Me gusta ir mucho al ataque, como extremo, pero también puedo jugar como lateral y defender si hace falta”, dijo.

“Soy un jugador de llegada al fondo de la cancha y tirar un centro, o de desbordar para pegarle al arco con alguno de los dos perfiles. También puedo jugar por el centro”, destacó.