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Cerrojos venezolanos marcan la pauta en Grandes Ligas

Jeanmer Gómez va a ritmo de récord

Jeanmer Gómez va a ritmo de récord

Francisco Rodríguez y Héctor Rondón han tenido la inesperada compañía de Jeanmar Gómez en la élite de los cerradores. Entre los tres proyectan más de cien rescates en la temporada

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Predecir que un venezolano iba a estar entre los líderes de juegos salvados en la temporada no era complicado. La presencia de Francisco Rodríguez garantiza a los colores de la nación en los topes del departamento. Así ha sido. El taponero de los Tigres de Detroit amaneció ayer con once rescates, igualado en el primer lugar de la Liga Americana.

Lo que sí resultaba difícil de vaticinar era que El Kid tuviera mucha compañía. Tal vez se podía asomar Héctor Rondón, flamante apagafuegos titular de los Cachorros de Chicago, el mejor equipo de la actualidad en las mayores. El mirandino viene de una campaña de 30 rescates y en 2014 selló con éxito 29 careos. Ya es un cerrador de prestigio en las mayores y lo ha demostrado. En las escasas siete ocasiones que ha tenido en la corriente zafra para apuntarse un salvamento lo ha conseguido y en su dominio solo ha dejado que le anoten dos carreras en 14.2 innings de labor, sin contar la jornada de ayer.

Pero quién se imaginaba la presencia de Jeanmar Gómez en la reducida cofradía de los cerrojos criollos. Ni siquiera él mismo. Pasó de ser una solución para la contingencia de los capítulos postreros de los Filis de Filadelfia, a liderar las Grandes Ligas en resguardos. Hasta ayer habitaba en solitario la cima con 16 salvados.

¿Sería válido decir que los taponeros nativos están en la élite de los relevistas de hoy? Bueno, Gómez marca la pauta a los demás, Rodríguez es el serpentinero activo con más salvados al rozar los 400 y Rondón es uno de los cerradores con más aplomo y potencia en todo el béisbol.
 
Evolución inocultable

Para convertirse en el candado más sorprendente de la temporada, Gómez tuvo que pasar por un cambio, que podría ser calificado como radical. Bajó el eje al momento de soltar la pelota (release point) y prácticamente eliminó la recta de su repertorio. Su pitcheo principal es el sinker, un envío rápido que se cae al llegar al plato. Es una forma de conseguir rollings, una herramienta útil para un lanzador no muy ponchador como él.

Le ha funcionado tan bien que hasta ayer solo tenía una oportunidad desperdiciada para rescatar y su desempeño se asemeja al del Kid en 2008, cuando logró 62 rescates, el record en una campaña para las mayores.

De continuar sano, con buen ritmo y si los cuáqueros siguen conquistando victorias, Gómez proyecta más de 50 rescates, una cifra que cualquier cerrador desea alcanzar.

Aunque su pericia como taponero es mucho mayor que la de Gómez, Rodríguez también ha apostado por la evolución para adaptarse a los embates contrarios, pues aminoró el uso de su cambio de velocidad y ahora confía más en su recta de cuatro costuras.

En los albores del campeonato, el caraqueño de 34 años de edad, tuvo una autocrítica. Se quejó de no tener dominio en la cuenta sobre los paleadores, eso lo pagó caro. Su efectividad llegó a ser de más de 7.00 en sus primeras siete presentaciones. Pero apretó. En los 8.1 innings posteriores solo toleró una carrera y salvó siete juegos. No es descabellado pensar que por sexta ocasión en su carrera, Rodríguez pueda llegar a los 40 rescates, como lo hizo en 2014, cuando logró 44 con los Cerveceros de Milwaukee.

¿Y qué tal Rondón? Pues no hay un cerrojo en Grandes Ligas que tenga un mejor WHIP que él (0.56). Ha diferencia de Gómez y Rodríguez, el potente cerrador úrsido no ha fallado cuando le llega una oportunidad de rescate. Su recta supera con frecuencia las 95 millas por hora y posee un slider que hace abanicar a los contrincantes.

De los tres cerrojos venezolanos, es el más apabullante por su capacidad ponchadora. Irónicamente, una de las cosas que tiene en contra es el dominio que han mostrado los Cachorros, algo que no le da muchos chances para salvar. Sin embargo, las proyecciones dan para que pueda rozar o alcanzar los 30 sellos exitosos.

Si esas visiones al futuro basadas en las estadísticas actuales llegan a concretarse, los tres cerradores podrían acumular cien o un poco más de salvados.

Felipe Rivero es visto como el futuro
 
Desde que al zurdo Felipe Rivero se le asignó la tarea de relevar en los innings finales, los Nacionales de Washington, lo ven como un posible cerrador para las próximas campañas. Ya ha tenido un acercamiento al rol al finalizar 17 juegos la temporada anterior y rescatar un par. El manager Dusty Baker, ha confiado en él para ponerle fin a seis careos este año. Hasta ayer tenía solo un rescate.