• Caracas (Venezuela)

Deportes

Al instante

Carl Herrera es aún más alto en las malas

El técnico y exjugador aclaró que no estaba para disculpar a su hijo | Foto Williams Marrero / Archivo

El técnico y exjugador aclaró que no estaba para disculpar a su hijo | Foto Williams Marrero / Archivo

El técnico de Gigantes afronta la recta final de los tercios de final con la mente puesta en su hijo, perseguido por la Interpol

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En los últimos días, la mente de Carl Herrera tiene que lidiar con contrariedades que van más allá de las habituales. Entre dibujos tácticos, rivales y problemas personales, el técnico de Gigantes de Guayana trata de salir hacia adelante.

En esta campaña, el primer venezolano en la NBA ha vivido situaciones realmente complicadas. Durante la primera serie de los tercios de final contra Guaros de Lara, el estratega vio como un grupo de rebeldes pintó las paredes del Domo Bolivariano de Barquisimeto con amenazas de muerte.

Luego, se le sumó al técnico la situación de su hijo, Jonathan Víctor Herrera, quien es perseguido por la Interpol por “asalto sexual de un menor de edad”, según reza el informe publicado por la organización internacional.

“Durante todo este tiempo he tenido que aprender de las situaciones difíciles. Eso lo aprendí por ver cómo luchaban mis padres, sobre todo mi mamá.. Eso me ha fortalecido”, dijo Herrera en un entrenamiento en Caracas.

Y tuvo que ser fuerte. El CICPC entró al gimnasio Hermanas González, en Puerto Ordaz, con una orden de aprensión en contra del primogénito de Herrera, lo que generó una situación complicada en el recinto luego de un choque contra Cocodrilos.

“Tengo que decir esto sarcásticamente”, advirtió. “Quiero felicitar al CICPC por todo su despliegue, por entrar a un gimnasio armados. Pusieron a mi hijo contra el piso. Fue algo duro”.

Herrera espera que el caso de su hijo sea llevado con la mayor seriedad y no busca excusas para defenderlo. “No estoy aquí para disculpar a mi hijo. La gente que lleva su caso se encargará. Esto, si Dios quiere, pasará y lo dejaremos atrás”.

Gigantes se jugaba ayer la vida con Cocodrilos, pues necesitaban de una barrida contra los saurios para conseguir el boleto a su segunda semifinal en su historia.

“Los muchachos del equipo no tienen la culpa del dolor que siento. En un momento pensé en no dirigir, pero hay que ser fuerte. Tenemos que hacer nuestro trabajo”, insistió.

Por más que su alma y su mente estén fuertemente golpeadas, Herrera saca fuerzas de donde muchas personas no tendrían la capacidad. El baloncesto le permite encontrar esa capacidad para sortear obstáculos y este es sólo uno más en su carrera en los tabloncillos.