• Caracas (Venezuela)

Deportes

Al instante

Caracas tomó el reto que le había puesto Saragó

Desde el primer día de entrenamientos en mayo, el entrenador reafirmó su intención de ser campeones

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

César González recuerda el 10 de junio pasado con claridad. Ese día, Eduardo Saragó subió el telón de la temporada para el Caracas. “Desde ese día nos metió en la cabeza que había venido a ser campeón”, contó el volante, quien dio el pase para el primer gol del jueves, el tanto que volteó la eliminatoria a favor del cuadro rojo. Ese remate de Edder Farías y el penal que más tarde transformó en el 2-0 que le permitió al entrenador celebrar su cuarto título en apenas cinco años.

“Todo el mundo se entregó, los muchachos, el cuerpo técnico, todos pelearon”, aseguró Farías, goleador del partido y del torneo. “No creo que yo sea el responsable de eso”, se desmarcó el entrenador, quien quiso repartir el mérito entre los jugadores, su cuerpo técnico y la directiva.


Fórmula. “Es un loco por el fútbol, no se le escapa un detalle y eso es lo que le da el éxito. No creo que sea suerte”, dijo sobre su entrenador Bladimir “Pomponio” Morales, quien ha coincidido en tres equipos con él. “Es un técnico campeón”, le describió Sánchez, otro viejo conocido.

Junto a la dedicación a su trabajo, Morales afirma que uno de los secretos de Saragó es priorizar el aspecto humano. “Él prefiere fichar buenas personas antes que buenos futbolistas”, dijo. Sobre esas dos bases, Caracas comenzó a construir un plantel que potenció a jóvenes como Cariaco González o Alain Baroja, que le permitió a Rómulo Otero establecerse y le dio un papel importante a futbolistas de menos brillo como Ricardo Andreutti o el mismo Morales. “‘Cariaco’ tiene que estar entre los mejores del torneo y Jeffre (Vargas) entre los mejores laterales”, opinó Pomponio.

“Esta familia se lo merecía”, comentó el capitán Alain Baroja, destacando la unión dentro del vestuario, otro elemento en el que ha hecho énfasis Saragó. “Nadie destacó más que el resto, fue un grupo parejito. Cualquiera llegaba y anotaba un gol”, opinó Sánchez.

Una vez construido el plantel, el título sirvió como reivindicación. “Es el fruto de sufrir siete meses con Eduardo, que es un pegador de huevos (sic) que no tiene rival”, aseguró González sobre lo insistente y quisquilloso de su entrenador.

Destapada la champaña, cada uno aprovechó para las dedicatorias. Otero para sus hermanos quienes cumplían años, Farías para su abuela que llegó ese día a 84 años y Sánchez para su primer hijo, del que se enteró esta semana que viene en camino.