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Caracas postergó la fiesta de Zamora

Pedro Ramírez no pudo desplegar su fútbol en el maltrecho césped del Estadio Olímpico Leonardo Noguera/El Nacional

Pedro Ramírez no pudo desplegar su fútbol en el maltrecho césped del Estadio Olímpico Leonardo Noguera/El Nacional

El cuadro avileño frenó a su par llanero, que buscará coronar el título la próxima semana cuando reciba al Zulia

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Cariaco González le robó el hielo a la cava donde Zamora guardaba ayer la champaña. La fiesta que los llaneros tenían lista tendrá que esperar, al menos una semana más, luego de que el volante oriental comandara al Caracas que empató con los de Noel Sanvicente ayer en el Olímpico de la UCV (2-2).

Condicionados por el campo, Zamora supo de antemano que su fórmula, la del juego directo, no era compatible con el Olímpico. Sin grama para poder jugar, el talento de Pedro Ramirez pierde efecto, y sin su varita, el resto del equipo juega un escalón mas abajo. Los pasillos de Murillo y Falcón no tienen cómo ser aprovechados.

Sanvicente recalculó su hoja de ruta y su equipo mordió primero con un cabezazo de Jonathan España, quien capitalizó un largo tiro libre de Luis Vargas. El gol ponía el viento a favor, la victoria les permitía apagar la radio y olvidarse de los otros resultados para ponerle la segunda mano al trofeo del Clausura.

Reacción

El gol llegó antes de merecerlo pero la primera media hora mostró la justicia del resultado. Caracas se sujetaba ante el ímpetu de González pero este siempre se estrellaba ante un perfecto Ovalle.

Su entusiasmo se concretó en el marcador con una genialidad, una pelota quieta que el oriental acarició, la puso en el punto exacto, por encima de la barrera y debajo del travesaño, a donde Angulo jamás hubiera podido llegar. “Hay que felicitarlo”, admitió Sanvicente luego.

Para esa hora, Mineros ya derrotaba a Tucanes y aunque Trujillanos no lograba descifrar a Atletico Venezuela, el empate no era suficiente para celebrar.

Ante las dificultades para jugar de los talentosos Ramírez, Isea o González, más efectivo terminó siendo Ruberth Quijada, quien subió a rematar un córner del inspirado González. El zurdo cabeceó como enseñan en las academias, fuerte y abajo. Imposible para Angulo.

Zamora volvió a sufrir el gol como un golpe al pómulo. Aturdido, el conjunto llanero respondió como pudo, con más coraje que organización. Fue entonces cuando Baroja apareció como figura, desviando un remate de Ramírez y luego otro de Pluchino.

Pero cuando el negocio parecía cerrado, Johan Arenas encontró en la bolsa un poco de polvo para sacar un magnífico pase que le permitió a Pluchino definir el empate. Más que una victoria moral, el punto les permite a los llaneros ser campeones en la última fecha con solo un empate, contra Zulia en casa. La champaña se quedó sin hielo ayer, aunque puede que ya esté lista para la próxima semana.