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Caracas ganó con su viejo capitán

Blanco confesó que lloró al ir a batear por primera vez ayer

Blanco confesó que lloró al ir a batear por primera vez ayer

El Universitario celebró por partida doble con una lluvia de batazos y aplausos para el veterano

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Hubo un momento en el juego de ayer en que Henry Blanco debió dar un paso atrás y tomar un respiro, pues la vista se le nubló.

"Se me salieron las lágrimas", confesó el gran ex capitán, todavía con un nudo en la garganta, después de celebrar en el centro del cuadro la victoria de los Leones sobre las Águilas, 8 carreras por 4, en el estadio Universitario. "No sé si lo notaron, pero metí un pie en la caja y lo tuve que sacar, porque no podía ver al pitcher. La lágrimas no me dejaban".

El jugador con más edad en el terreno fue el más aplaudido, a pesar de irse sin hits en cuatro turnos y no realizar alguna jugada espectacular.

Mientras Blanco cumplía con su trabajo favorito --conducir el pitcheo e infundir respeto a los corredores rivales con su proverbial puntería-- sus compañeros se soltaron a batear, demoliendo lenta y eficazmente a Wilfredo Boscán y sus relevistas.

El público pagó entrada para ver al antiguo capitán en acción. Los vítores al salir a calentar con Yoanner Negrín fueron la antesala. La salva de aplausos y el coro con su nombre le obligaron a quitarse el casco y saludar con el brazo en alto, poco después, cuando las lágrimas venían en camino.

"Sabía que iba a pasar", sonrió Blanco, visiblemente cansado. "Ha sido un día muy largo.

Pensé que me iba a alcanzar si me venía bien temprano, pero me ha faltado tiempo. Fueron tantas cosas y pasaron tan rápidamente: prepararme, tomar las señas del manager, las del coach de tercera, hablar con el pitcher. Salí al campo a practicar y no lo podía creer. Es un gran honor estar aquí".

El primer out del encuentro cayó en su mascota, un foul fly de José Pirela por un toque de bola, en la errada creencia aguilucha de que habría un duelo de pitcheo.

No lo hubo, por la temprana salida de Boscán y por los problemas de Negrín. Pero el cubano salió indemne, gracias a la experiencia de su receptor.

"Me emocioné cuando supe que íbamos a formar batería", confesó el antillano. "En los primeros dos innings los pitcheos no me estaban cayendo en strike. Él habló conmigo, me dijo que trabajara bajito, comencé a usar más el split y gracias a Dios todo empezó a salir bien".

"Él sabe hacer su trabajo, tiene más tiempo en la pelota que yo mismo", bromeó el manager Dave Hudgens.

Caracas nunca perdió la ventaja, a partir de segundo tramo.

Su bullpen brilló y da señales de tomar el rumbo. Yangervis Solarte y Aharon Eggleston triplicaron. Jesús Aguilar la botó.

El más felicitado por todos, sin embargo, fue ese viejo guerrero con 42 años de edad, que regresó anoche al equipo de toda su vida, para disputar las últimas semanas de su carrera en el beisbol venezolano.

Fue un diÅLa perfecto: ÅgMe siento como si hubiera bateado de 4-4 con cinco impulsadas, de lo emocionado que estoy y de lo significativo que es este triunfo para nosotrosÅh.