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Campeón del sufrimiento

El entrenador del Real Madrid, Zinedine Zidane, celebrando con el trofeo "La Orejona" después de que el Real Madrid ganara el UEFA Champions League | Foto EFE

El entrenador del Real Madrid, Zinedine Zidane, celebrando con el trofeo "La Orejona" después de que el Real Madrid ganara el UEFA Champions League | Foto EFE

Real Madrid se impuso 5-3 en los penales al Atlético en una intensa final disputada en Milán, para alzar su undécima Liga de Campeones y alejarse en la tabla histórica como el club más ganador de la competición

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Hace cinco meses, apostarle al Real Madrid para ganar la Liga de Campeones era casi un exabrupto de proporciones épicas. Era una locura. Creer que un equipo que estaba a 14 puntos en su liga, teniendo que contratar a un técnico que se estrenaba en primera división como apaga fuegos para salvar lo hecho por Rafa Benítez, con un vestuario en crisis, lleno de dudas; era una insensatez.

Pero Zinedine Zidane, ese primerizo, se bautizó como DT con un grito de gloria. El francés, quien llegó el 4 de enero al Santiago Bernabéu para sentarse en el banquillo merengue, apuntaló una resurrección anímica y futbolística para terminar llevando al Real Madrid ayer a ganar la undécima Liga de Campeones en Milán, en una sufrida final contra el Atlético de Madrid, al que superó 5-3 en la tanda de penales.

El Atlético de Madrid sucumbió fiel a su historia. Sufrió. Mucho. Demasiado. De forma inmerecida, además. El destino fue cruel con el equipo de Diego Simeone, que ayer batalló con mucha inteligencia, fiel a su estilo, defendiéndose y contragolpeando, atacando a momentos, siendo ofensivo e incómodo.

Pero ayer en San Siro, Real Madrid se pareció más al Atlético que el propio cuadro colchonero. El conjunto merengue comenzó como una tromba el partido. Arrolló en la primera media hora a su rival con un festival de toques, presión, ahogo físico y sacrificio que descalabró a los rayados.

Al punto que ya en 15 minutos ganaban los merengues con otro tanto de Sergio Ramos en una final europea. De nuevo el central volvía a pegarle en el ojo a Simeone y los suyos en el punto que más les duele, las jugadas de táctica fija. El zaguero remató a bocajarro una pelota peinada por Gareth Bale después de un centro de Toni Kroos.

Sin embargo, el esfuerzo fundió al Madrid. El Atlético comenzó a crecer y ya avisó lo que venía al inicio del segundo tiempo, cuando Antonie Griezmann falló un penal que le cometió Pepe a Fernando Torres en el área.

Yanick Ferreira Carrasco, cuyo ingreso ayudó a refrescar las líneas de los colchoneros, que mostraron un rostro remozado y más ofensivo en el segundo tiempo, se encargó de equiparar el duelo a los 79, justo después de que Bale y Cristiano Ronaldo fallaron sensadas ocasiones para batir a Jan Oblak, en la medida en la que el cansancio hacía mella en las piernas de los de Chamartín.

El Atlético se atrevía, iba a más, contra un Madrid agotado, abatido y acalambrado; y los merengues aguantaron los embates hasta llegar a un alargue que se hizo eterno.

Fue un festival de calambres, pausas, golpes, patadas y poco juego, en el que al final, ninguno tenía el arresto físico necesario para torcer la historia. Todo iba a quedar en las manos de los arqueros, Keylor Navas y Oblak, y también de los pateadores.

Los siete primeros convirtieron. Lucas Vázquez, Griezmann, Marcelo, Gabi, Bale, Saúl y Sergio Ramos. Le tocó el turno a Juanfran. El veterano lateral derecho venía de jugar un partidazo. De sus botas había salido la asistencia para el gol de Ferreira Carrasco, quien posiblemente tenía ese turno en la tanda, antes de salir malogrado al final de la prórroga por un golpe en la rodilla.

Juanfran cobró, pero su disparo iba demasiado esquinado. Al mismo sitio, donde además, se estiraba Navas, ese al que estuvieron a punto de vender para darle paso a David De Gea. El balón se fue al poste.

Luego le tocó el turno a Ronaldo, con sus piernas tensas por los calambres, y remató con sangre fría para comenzar a celebrar. Real Madrid revivió. Tuvo un cierre de temporada de ensueño en la Liga y en la Champions. Zidane demostró que está a la altura del Madrid. Y el Madrid hoy celebra junto a él, su undécima Copa de Europa. Una ganada con sufrimiento.