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¿Cambio de Liga?

Foto AFP / Archivo

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Las últimas encuestas para las elecciones del parlamento catalán, pautadas para el 27/9, le dan una ventaja amplia a los partidos independentistas. Si Cataluña se separa de España, a Barcelona le tocará elegir dónde querrá jugar de ahora en adelante

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En Catalunya existe un pedido recurrente, arraigado desde hace muchos años en buena parte del estamento social y político de la región del norte de España. Independencia. De hecho, el grito es tan frecuente, que no deja ajeno a ningún elemento del conglomerado que compone su nación. Ni siquiera a uno tan preciado como el Barcelona. 

La ventaja electoral que muestra Junts Pel Sí, coalición de izquierdas que promueve la separación de Cataluña de España, con 41,8% de intención de voto en las elecciones regionales del próximo fin de semana, y la posibilidad de tomar la mitad de los escaños del parlamento local, atiza todo el sentimiento independentista que se ilusiona con una reforma para promulgar la separación definitiva.

“Barcelona es un símbolo de la identidad de Catalunya”, expresó el ex presidente del Barsa, Joan Laporta, en medio de una polémica por los mosaicos pro independencia que mostraba el club cada vez que tenía un partido contra su némesis, Real Madrid. El conjunto blanco para buena parte de la sociedad catalana representa al Franquismo, la Corona y el centralismo. Todo lo que un independentista adversa.

“El Barça es un club catalán y catalanista, cuyo idioma oficial es el catalán. La institución siempre será fiel a su historia y sus convicciones, siempre defenderemos sus raíces, y siempre defenderemos el derecho de los pueblos a decidir su futuro”, comentó Sandro Rosell, ex presidente del cuadro azulgrana en medio de su mandato, deslindándose del sentimiento independentista, pero haciéndole un guiño a la idea.

No es casual que el Barcelona utilice los colores de la bandera de Catalunya en su equipación. así como tampoco es coincidencia que ésta aparezca en el estampado que va detrás del cuello de las franelas.

Sin embargo, el romance se estrella con la realidad económica. El Barsa tiene uno de los contratos de TV más jugosos que existen, junto a Real Madrid. Rivales en la cancha y las ideas, pero socios inseparables en los negocios, culés y merengues monopolizaron durante mucho tiempo el reparto de los derechos televisivos de La Liga, un negocio que aún hoy, con un reparto más equitativo, los favorece; y que se rompería si se declara la independencia de Cataluña, y Barcelona decide jugar amparado en su nueva federación.

Del contrato de 600 millones de dólares que firmó la empresa Telefónica con la Liga Española en junio, al conjunto catalán le corresponden cerca de 160 millones de euros, casi un tercio de la ganancia, lo mismo que al Real Madrid.

¿Es posible que Barcelona se mude y juegue en “su” liga? Dependerá de las negociaciones políticas que deriven en una independencia real de Cataluña, y de si está dispuesto a perder la cuantiosa suma que ingresa por derechos de TV y demás patrocinios. Es una decisión propia.

“Si Catalunya se declara independiente, Barcelona no podrá jugar la Liga”, advirtió el Consejo Superior de Deportes Español. Por lo pronto, la coalición Junts Pel Sí ganó las elecciones autonómicas pasadas (2010) con la misma bandera y porcentaje de votos, y no pasó nada.

La alternativa
Swansea City se le presenta al Barsa como un equipo a mirar de cerca. Y no porque lo vaya a enfrentar próximamente. “Los cisnes”, como son conocidos en el Reino Unido, no juegan en la liga de su país de origen, y disputan un campeonato mucho más competitivo que el suyo. Los catalanes podrían apelar a razones históricas para seguir inscritos en España, y no jugar en Catalunya.

Swansea City jugaba como club de la Premier League de Inglaterra desde 1921, a pesar de que la ciudad y el club representan a Gales. De hecho, los galeses no crearon una liga propia hasta 1992, y Swansea, con casi ochenta años de historia en la liga inglesa, decidió declinar la invitación. En 1996 terminó de renunciar a toda competencia de su país, al no disputar más la “Welsh Cup” (Copa Galesa, el equivalente a la Copa del Rey en España).

Como Swansea City, hay otros cinco clubes de Gales inscritos ante la Football Asociation de Inglaterra, y que tampoco disputan el torneo de su país: Cardif City, Newport Country, Wrexham, Clowyn Bay y Methyr Town.  También está el caso del Vaduz, equipo del principado de Liechtenstein, que juega en la Súper Liga de Suiza.